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¿Cuáles son los errores más comunes en el uso de la mascarilla?

Un análisis de la empresa española de fabricación de mascarillas IamasQ revela qué fallos se cometen asiduamente al utilizar el complemento

Una mujer utiliza una mascarilla. EUROPA PRESS

La mascarilla se ha convertido tristemente en el complemento estrella del año. Su uso ha pasado de ser exclusivo para el personal especializado, a establecerse prácticamente en la totalidad de la población. Es la herramienta por excelencia para combatir el Covid-19 y parece que así continuará por un tiempo. Incluso, hemos pasado de no saber cómo se ponen a personalizarlas. A pesar de la instauración de la obligatoriedad de la mascarilla, se cometen errores.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado siempre su uso, y gracias a ella podemos realizar actividades cotidianas en las que guardar la distancia interpersonal es imposible. La mascarilla nos permite usar el transporte público, ir a la peluquería o comprar el pan, sin ella, resultarían un reto más en este contexto pandémico.

La empresa española de fabricación de mascarillas IamasQ, ha elaborado un informe con los ocho errores más habituales en el uso de la mascarilla. La compañía confecciona sus mascarillas con materiales 100% orgánicos, que cumplen con los estándares internacionales y con la normativa de la Asociación Española de Normalización.

1. Descuidar la higiene de nuestras manos

El error más común. La correcta higienización de las manos antes de ponerse y quitarse la mascarilla es fundamental. Estas extremidades resultan un vehículo de lujo para las bacterias y virus, ya que se encuentran en contacto directo con superficies que podrían estar infectadas. Se debe desinfectar con jabón o gel hidroalcóholico.

2. Quitarse la mascarilla para hablar

El temor a no ser escuchados correctamente provoca que mucha gente se baje la mascarilla. Esta es una equivocación que provoca la anulación total de la funcionalidad de la mascarilla. De poco o nada sirve haber portado este complemento durante horas si en el momento de interactuar con alguien nos desprendemos de él.

3. Superar el tiempo de uso recomendado

Cada tipo de mascarilla tiene unas propiedades y tiempos específicos. Por un lado, las quirúrgicas y las higiénicas suelen tener un período de uso máximo de cuatro horas. Por otro lado, las autofiltrantes pueden alcanzar las ocho horas. Hay que tener en cuenta que estos plazos son así siempre que la mascarilla esté exenta de desperfectos.

4. Desprotección de boca o nariz

Consiste en descubrir algún porcentaje de las áreas sensibles a la exhalación e inhalación de bacterias y virus. En ese momento, las gotas en suspensión o emitidas por otra persona acabarían en nuestro organismo. El error se produce al no cubrir correctamente la zona que va desde el puente de la nariz hasta la barbilla. Esta situación se da muy frecuentemente e incluso de forma voluntaria.

5. Llevar una talla equivocada

Un caso muy generalizado, a pesar de la variedad de medidas en el mercado. La mascarilla debe ir en concordancia con la cara y cabeza de cada persona para evitar las zonas desprotegidas. Si la llevamos excesivamente holgada o estrecha, estamos en peligro de absorber y emitir bacterias y virus mediante la saliva.

6. Almacenamiento

La mascarilla debe ser guardada de forma adecuada para evitar su contaminación. Mientras no sean utilizadas, hay que evitar colgarlas en la muñeca y codo, así como guardarlas en el bolsillo o dejarlas en la mesa. Existen estuches que permiten un almacenamiento correcto para que la mascarilla conserve sus propiedades.

7. Elegir tejidos y materiales inapropiados

La escasez inicial de mascarillas produjo la fabricación casera por parte de muchos usuarios. Los materiales equivocados pueden impedir la respiración y la transpiración de la piel. IamasQ recomienda aquellas que sean 100% de algodón orgánico, ya que reduce el efecto del roce con la piel y favorece una respirabilidad más natural.

8. Reutilización excesiva

Las mascarillas reutilizables pierden toda su efectividad si no se lavan después de su uso. Muchas tienen un número limitado de lavados, por lo que se recomienda respetar las indicaciones. En el caso de las no reutilizables, hay que desecharlas correctamente tras haber cumplido su tiempo establecido.

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