Las lentejas es uno de los platos tradicionales de la cocina española desde hace generaciones. Aportan nutrientes en cualquier época del año, se pueden combinar de múltiples maneras y, además, tienen un perfil nutricional muy completo. Además de la receta concreta, podemos implementar una variación para aumentar notablemente su digestibilidad y sus beneficios, incorporar un poco de vinagre a la cocción. Este pequeño truco no es para no tenerlo en cuenta, ya que marca la diferencia a la hora de aprovechar los nutrientes y el resultado final del plato.
Vinagre al cocinar lentejas
Las lentejas son conocidas por su alta aportación de hierro de origen vegetal, fundamental para el buen funcionamiento del organismo, aunque el tipo de hierro que contienen se absorbe con cierta dificultad respecto al hierro de origen animal. El vinagre crea un entorno ácido en la olla que favorece su asimilación y será clave para que el cuerpo asimile este mineral de la mejor manera posible.
Valor nutricional del plato
Además de potenciar la absorción del hierro, el vinagre va a incidir especialmente en la descomposición de determinados compuestos presentes en las legumbres que pueden dificultar la asimilación de ciertos minerales. A través de la reducción de estos elementos, el propio organismo puede procesar mucho mejor las lentejas obteniendo un mayor rendimiento nutricional de cada ración que se consuma. Este efecto hace del vinagre un complemento funcional en el método de la receta que aporta grandes beneficios.
La vitamina C en las lentejas
La vitamina C juega un papel fundamental en la ingesta de legumbres, ya que mejora la absorción del hierro presente en los vegetales y refuerza los efectos del vinagre. Por este motivo, se recomienda, por ejemplo, comer las lentejas con tomate, pimiento o un chorro de zumo de cítricos, porque además de enriquecer el plato hacen que sea también más equilibrado desde el punto de vista de los nutrientes.
Sabor y mejor digestión
El aporte de vitamina C y de vinagre, así como el de las legumbres que componen el guiso, no se restringen únicamente al ámbito de la alimentación, sino que, además, estos ingredientes garantizan el acabado del propio guiso, ya que le aportan un matiz refrescante, el cual contrarresta la textura cremosa que proveen las lentejas, pero que a su vez garantizan una mejor digestión y disminuyen el grado de pesadez posterior a la comida, un estado que por lo general, se encuentra asociado a guisos de legumbres mal elaborados por falta de cocción.
Control del azúcar en las lentejas
El vinagre contribuye a eliminar ciertos compuestos que pueden inducir trastornos digestivos y, por esa razón, las lentejas son más suaves y fáciles de. Este dato es especialmente importante en personas con digestiones delicadas o en personas que quieren seguir disfrutando de un plato tradicional sin renunciar al bienestar intestinal.
Niveles de glucosa
El nivel glucémico que presentan las lentejas ya es bajo, pero si les agregamos vinagre durante la cocción, mejoramos aún más este aspecto. Al incrementar la absorción de los nutrientes y disminuir la liberación de azúcares a la sangre, este plato nos ayuda a mantener los niveles de glucosa. Este efecto es, desde luego, interesante para aquellas personas que busquen atenerse a una alimentación controlada o a una dieta equilibrada sin renunciar a recetas de siempre.
La aplicación del truco del vinagre en la olla lleva un plato tradicional, y lo convierte en una alternativa aún más saludable. Se trata de una acción sencilla, barata y fácil de incluir en cualquier receta que permite aprovechar al máximo un alimento que es uno de los grandes clásicos de la cocina española.
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