El incorporar un tomate a la dieta alimentaria diaria puede ser la transformación de la salud. Este alimento básico, fácil de conseguir y de consumo habitual en la dieta mediterránea, concentra algunos nutrientes fundamentales que actúan de una forma continuada en el organismo. El médico Camilo Echeverri ha sacado a la luz pública a través de las redes sociales los efectos positivos de este hábito Fruto en base a su calidad nutricional y a su efecto en funciones clave del organismo. El comerlo día tras día incrementa el rendimiento, los que se notarán en el tiempo.
El tomate y la protección frente al daño interno
El tomate proporciona licopeno, un antioxidante natural que contrarresta la acción negativa de los radicales libres. Los radicales libres son compuestos que aceleran el envejecimiento celular y favorecen procesos inflamatorios. El consumo diario de tomate o su derivado simplificaría el impacto negativo de estos radicales libres y también contribuiría a defender las células del estrés oxidativo. El efecto contrario, que se evidenciaría en un consumo diario de tomate, reforzaría los mecanismos de defensa del cuerpo e iría en la línea de prevenir enfermedades relacionadas con el deterioro celular.
Prevención a enfermedades comunes
El consumo permanente de antioxidantes en la alimentación contribuye a ampliar la existencia de un entorno interior más estable. El tomate se ha explorado por su relación con una menor evidencia de algunos tipos de cáncer (próstata o pulmón) gracias a su complejidad a partir de licopeno y vitaminas. Añadir esta fruta en las comidas del día permite sumar dicha capacidad de protección alimentaria que se irá realizando de forma progresiva y sostenida respecto de dicha concordancia.
Beneficios del tomate para el corazón
El tomate presenta una notable concentración de potasio y de vitamina C, dos nutrientes que repercuten directamente en el correcto funcionamiento del sistema cardiovascular. El potasio se encarga de mantener un ritmo cardíaco adecuado y de regular la presión sanguínea. La vitamina C, por su parte, interviene en el descenso del colesterol LDL y en la mejora de la elasticidad de los vasos sanguíneos. Comer tomate a diario favorece una circulación más fluida y un corazón más efectivo.
Energía diaria
La inclusión diaria de tomate en la dieta favorece el transporte de oxígeno y nutrientes a través del organismo. Esto tiene como consecuencia una mayor sensación de energía y un menor esfuerzo del sistema cardiovascular en las actividades de la vida diaria. El tomate funciona como un suplemento natural que acompaña al organismo en su funcionamiento diario.
Tomate, digestión, visión y mente
El tomate proporciona fibra, calcio y vitamina K, compuestos que juegan un papel importante en la digestión y en la fortaleza de los huesos. La fibra contribuye a tener un tránsito intestinal regular y a combatir el estreñimiento. El calcio y la vitamina K ayudan a mantener una estructura ósea más fuerte. Esto es incluso más importante con el paso del tiempo.
Visión, cerebro y equilibrio emocional
El tomate contiene vitamina A, luteína y zeaxantina, que favorecen la vista, y protegen la salud ocular, ya que favorecen una visión más nítida y reducen el desgaste visual. Los antioxidantes que contiene, además, favorecen la función cerebral, mientras que el ácido fólico interviene en la producción de serotonina, relacionada con el estado de ánimo. Si comes tomate cada día puedes favorecer un mayor equilibrio mental y una mayor sensación de bienestar.
Incorporar el hábito de comer un tomate al día difíciles es un cambio natural y no exige un esfuerzo especial en las preparaciones de los mismos. Debido a la versatilidad del producto se puede ingerir crudo en ensaladas, cocido en guisos y guarniciones sin complejidad. Con este gesto cotidiano se van sumando los beneficios del tomate a todo el cuerpo y se contribuye a la salud de una manera constante y natural.
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