La espirulina puede considerarse uno de los alimentos saludables más populares por su alta densidad concentrada en nutrientes y su facilidad de incorporación a la dieta habitual. Su origen natural, su mínimo procesamiento la convierten en un complemento habitual en un contexto de alimentación más saludable. Incorporada en un tipo de dieta variada puede aportar beneficios a la salud de las personas y actuando como un refuerzo nutricional completo para la adecuación de las distintas etapas y necesidades.
Qué es la espirulina
La espirulina deriva de una microalga denominada Arthrospira, que se encuentra dentro del tipo, de acuerdo con su clasificación taxonómica, de cianobacterias. Antiguamente, diversas civilizaciones consumían la espirulina por su valor nutricional y por llegar a ser una fuente de energía muy representativa y muy del agrado de su cultura. Hoy, la espirulina es consumida debido a su perfil nutricional muy concentrado y por su correspondiente consumo a través del suplemento.
Alta densidad nutricional
El superalimento concentra una gran cantidad de nutrientes en pequeñas raciones. Este incluye el perfil proteico de calidad, las vitaminas del grupo B, los minerales y los compuestos antioxidantes. Esta mezcla permite complementar la dieta no siendo necesaria una cantidad elevada, cosa que es especialmente apreciada en las pautas exigentes.
Propiedades de la espirulina
La espirulina se caracteriza por su alto contenido en proteínas, que puede ser de entre el 60% y el 70% de su peso. Puede aportar todos los aminoácidos esenciales, lo cual responde a una opción interesante para dietas vegetarianas o veganas. Además proporciona hierro, magnesio, calcio, así como las vitaminas del grupo B, que intervienen en el metabolismo energético.
Antioxidantes y ácidos grasos
Entre sus compuestos se encuentra la ficocianina, un antioxidante que protege las células del daño oxidativo. Por otro lado, es rica en ácidos grasos esenciales, citando el GLA, que ayuda a equilibrar el organismo y que propicia un ligero efecto antiinflamatorio cuando se mantiene un consumo continuado.
Beneficios de la espirulina
El consumo prolongado del alga espirulina ayuda a reforzar el sistema inmunológico debido a su efecto antioxidante y a su capacidad para activar las defensas. La espirulina permite una buena aportación de hierro y de vitaminas del grupo B para reducir la sensación de fatiga y para mantener niveles de energía estables. También, ayuda a controlar el colesterol LDL y los triglicéridos, fomentando la salud cardiovascular en el marco de una alimentación adecuada.
Bienestar diario
La espirulina se ve implicada en la regulación de la glucosa en sangre mejorando la sensibilidad a la insulina en algunos casos. También resulta interesante de considerar como ayuda en el control del peso, dado que produce sensación de saciedad y tiende a reducir el apetito entre comidas. Su hierro muy bien asimilado contribuye a la producción de glóbulos rojos y la hace adecuada como suplemento alimentario en situaciones de desgaste físico o psíquico.
Con una utilización regular, la espirulina exhibe sus efectos generalmente entre las dos y las cuatro semanas. La espirulina es comercializada en polvo, en cápsulas o en comprimidos, de lo que resulta más fácil adaptarla a las distintas rutinas. Aparentemente es un producto seguro para la gran mayoría de las personas, aunque debe ser utilizado con cautela en determinadas personas, como aquellas que padecen enfermedades autoinmunes, enfermedad hepática o renal, alergias específicas o las que se encuentran en situación de embarazo o lactancia.
Dada su composición, su origen natural y su capacidad para complementar el alimento diario, se puede considerar que la espirulina permanece como uno de los superalimentos más completos. En una propuesta de alimentación equilibrada, práctica y responsable, puede ofrecer beneficios reales al organismo y reforzar prácticas saludables sin complicaciones.
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