Una joven toma el sol en el balcón de su vivienda este domingo en Pamplona. EFE/Villar López

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Miedo a salir de casa, la secuela del confinamiento

Salud

Miedo a salir de casa, la secuela del confinamiento

En torno a un 15% de la población ha podido desarrollar estos meses un trastorno de la ansiedad generalizada.

Teníamos que quedarnos en casa, había que aplanar la curva. Y la curva se ha aplanado. Ya estamos viviendo la desescalada, ya podemos salir a la calle y muchas provincias podrán entrar en fase 1 la próxima semana. Pero hay personas que no quieren salir de casa, unas por cautela y otras por la angustia que les genera volver a pisar la calle y cruzarse con otras personas, tocar pomos, barandillas y botones. Es miedo y es una secuela que nos ha dejado el confinamiento para superar la pandemia del coronavirus.

“Desde hace una semana tenemos pacientes nuevos que nos llaman porque tienen miedo a salir. Es una especie de agorafobia, ya se puede salir, pero hay gente que no ha salido”, señala Ovidio Peñalver, psicólogo sanitario. Según este psicoterapeuta lo que hay es un temor a contagiarse, “voy a salir a la calle, voy a tocar algo, alguien me va a toser y, ese miedo, cursa con pensamientos intrusivos, empiezas a tener taquicardias, ansiedad, respiración acelerada. Esto puede terminar en ataque de pánico o de ansiedad e hiperventilación. Cuando ocurren estos episodios provocan una conducta de evitación, evitamos enfrentarnos a esa situación: no salimos. De hecho hay gente que todavía no ha salido.” 

Muchos niños se han imaginado al conoravirus como un monstruo que hay en la calle.

Un situación que, según Peñalver, no sólo afecta a gente mayor, hay mucha gente con brotes hipocondríacos y también niños, porque muchos niños se han imaginado al conoravirus como un monstruo que hay en la calle”. 

La manera en la que nos hemos enfrentado a esta situación es muy variada, para Antonio Cano, Catedrático de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid y presidente de la Sociedad Española para el estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS), “hay personas que cuando vean que la calle está muy poblada, se van a pensar el salir, personas más reflexivas. Otros no salen por miedo a la multa y otros organizan botellones cada persona es un mundo”. 

“Con el confinamiento, sí que hemos detectado que muchas personas están desarrollando sintomatología ansiosa y esta sintomatología puede constituir un trastorno de ansiedad, un trastorno de pánico y muchos de ellos pueden deriva en agorafobia. Al estrés personal, al de la situación de la pandemia, más el que genera la situación de la economía es un exceso de emocionalidad negatividad, especialmente de ansiedad. Cuando se tiene más ansiedad es muy posible que una persona se asuste por sus sensaciones de ansiedad, cuanto más se asusta tiene más ansiedad y cuanto más ansiedad más se asusta, entra en un círculo vicioso que termina con un ataque de pánico”, secuencia Cano.

El psicólogo clínico Sergio García Soriano ha mantenido terapias virtuales estos meses y asegura tener personas mayores que no quieren salir, “dicen que hasta que no pasen dos meses de esto, ellos no salen, que sus hijos les dejan la comida en casa y que prefieren ser precavidos. Están temerosos y, si además, se ha muerto alguien conocido o cercano, pues eso les agudiza el temor”.  

Según García Soriano este miedo a salir de casa, tampoco cumple todos los patrones de una agorafobia, “pero sí se produce un miedo que antes no se producía. Hemos pasado mucho tiempo en casa viendo los medios y una situación de excepcionalidad, no será una sintomatología de agorafobia, pero algo le pasa a las personas que llaman con ese miedo a salir”. 

Hay que acostumbrarse a cierta cuota descontrol, hay cosas que sabemos y otras que no, y además, son cambiantes

A estos temores se añade el ingrediente de la gran incertidumbre de una pandemia en la que se han multiplicado la situaciones de confusión, por la desinformación y el desconocimiento científico de la COVID-19: “Ha existido una especie de paranoia social, si leías una noticia, podía ser un bulo; si me pongo una mascarilla a lo mejor no me protege; si me hago el test a lo mejor no es fiable… La nuestra ha sido una generación muy protegida, no hemos vivido nada parecido a esto y ahora lo estamos viviendo, y teníamos poca tolerancia a la incertidumbre.Ahora hay que acostumbrarse a cierta cuota descontrol, hay cosas que sabemos y otras que no, y además, son cambiantes. Es mejor asumir esto para seguir adelante”.

Quienes, sin duda, han salido peor parados desde el punto de vista psicológico en esta crisis son los que antes eran agorafóbicos y los hipocondríacos, «lo están pasando muy mal, han empeorado con esta situación», apunta Ovidio Peñalver. En cuanto este miedo a salir actual es esperable que, según apuntan los psicólogos, vaya remitiendo al ritmo que se normalice la situación y haya menos muertos. En algunos casos se puede llegar a cronificar, pero consideran que, en la mayoría, durará unas semanas o meses, como mucho.

Trastorno de ansiedad generaliza

Los Raqueros, la bahía de Santander. EFE/ Román G. Aguilera

Según Antonio Cano un buena parte de la población está viviendo un trastorno de ansiedad generalizada. “Se incrementan las preocupaciones, por la economía o la salud, y su aumento se traduce en más ansiedad y llega un momento en que, por la ansiedad, te cuesta tomar decisiones, se tienen dificultades para concentrarse, dificultades para manejar esas preocupaciones y esto termina afectando desde al sueño a un malestar psicológico”, apunta. Según los datos preliminares de investigaciones en las que participa este catedrático de Psicología, “en torno a un 15% de la población ha podido desarrollar estos meses un trastorno de la ansiedad generalizada”. Algunos síntomas de ansiedad, “prácticamente en todos los casos se ha aumentado la ansiedad”. Ahora estamos analizando cómo ha afectado a las personas el hecho de haber salido más a la compra o haber sacado el perro y parece que quienes llevado algo de actividad exterior mayor, han desarrollado menos ansiedad.

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