Entre 2016 y 2023, el calor se relacionó con una media de 540.800 muertes al año en todo el mundo, casi un 36% más que durante el periodo 2006-2015, según el informe de 2026 de Lancet Countdown sobre salud y cambio climático. El estudio estima que el calentamiento provocado por las actividades humanas fue responsable del 68% de esos fallecimientos: unas 369.900 muertes anuales y casi tres millones en el conjunto de los ocho años analizados. Esto es, sin cambio climático hubieran muerto casi tres millones menos de personas.
El balance más grave corresponde a 2023, el año más caluroso del periodo estudiado, cuando las altas temperaturas se relacionaron con unas 710.000 muertes, más que las causadas por la malaria o el VIH, según el informe. De ellas, el 71,5% se atribuye al cambio climático.
"Las pruebas son innegables: el cambio climático es una de las mayores amenazas para la salud a las que se enfrenta la humanidad", afirma el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus. Sus efectos, advierte, ya se manifiestan en "un mayor estrés térmico, fenómenos meteorológicos extremos, inseguridad alimentaria y enfermedades".
El décimo informe anual de Lancet Countdown, dirigido por el University College de Londres y elaborado en colaboración con la OMS, reúne el trabajo de 146 investigadores de más de un centenar de instituciones de más de 30 países. A través de 54 indicadores, sus autores concluyen que muchos de los riesgos y daños para la salud asociados al cambio climático crecieron más deprisa en la década 2016-2025 que en la anterior.
"Una década después del Acuerdo de París, nuestros resultados son inequívocos: los daños del cambio climático para la salud están creciendo más rápido que la respuesta mundial y, en muchos casos, incluso se están acelerando", señala Marina Romanello, directora ejecutiva de Lancet Countdown. Por ello, los autores reclaman que el cambio climático sea reconocido formalmente como una emergencia sanitaria mundial y que la protección de la salud oriente las decisiones sobre emisiones, adaptación y financiación.
Un impacto desigual
Las consecuencias no se distribuyen de manera uniforme. Alan Dangour, director de Clima y Salud de Wellcome, advierte de que los daños recaen con mayor intensidad sobre "los niños, las embarazadas, las personas mayores, quienes trabajan al aire libre y las personas con problemas de salud previos". A su juicio, la escalada de estos impactos constituye "el mayor desafío sanitario de nuestro tiempo".
El calor también limita la capacidad para trabajar y agrava las desigualdades económicas. En 2025, la pérdida de ingresos potenciales asociada a esa reducción de la capacidad laboral se estimó en 1,07 billones de dólares, equivalentes al 0,91% de la producción económica mundial. Fue el tercer año consecutivo en el que esta factura superó el billón de dólares. La agricultura y la construcción concentraron, respectivamente, el 38% y el 29% de las pérdidas.
El 51,8% de la superficie terrestre mundial sufrió sequías extremas durante al menos un mes
El sudeste asiático y África fueron las regiones más afectadas, con pérdidas equivalentes al 3,9% y al 3,2% de su PIB, frente al 0,2% de Europa. En África, la agricultura acumuló el 71% de los ingresos potenciales perdidos por el calor, lo que ilustra la vulnerabilidad de las economías con una fuerte dependencia del trabajo físico al aire libre.
A estos impactos se suman otros riesgos climáticos. En 2025, el 51,8% de la superficie terrestre mundial sufrió sequías extremas durante al menos un mes, el segundo valor más alto registrado, después del de 2023. Las precipitaciones extremas también afectaron a una mayor extensión del planeta durante la última década, con el consiguiente aumento del riesgo de inundaciones, deslizamientos de tierra y enfermedades transmitidas por el agua.
"Desde olas de calor e inundaciones mortales hasta inseguridad alimentaria, contaminación y más enfermedades, los impactos climáticos ya están golpeando la salud humana a gran escala y sometiendo a una enorme presión a los sistemas sanitarios y sus trabajadores", sostiene Simon Stiell, secretario ejecutivo de ONU Cambio Climático, en las declaraciones de apoyo al informe.
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