El 1 de septiembre del año 2000 fue un día especial para Nokia. El fabricante finés era el auténtico tirano dentro del universo de la telefonía, sus terminales eran los más populares y su influencia era tremenda. Entre 1998 y 2011, Espoo era Silicon Valley.

Pasado el shock por la entrada del nuevo milenio, Nokia presentó el primer día de septiembre el 3310. Esos cuatro números identificaban uno de los teléfonos móviles más icónicos de la historia que, casi 17 años después, vuelve al mercado.

Durante el Mobile World Congress de Barcelona, que se celebrará a finales de este mes de febrero, Nokia presentará la reedición de este clásico, con la que pretenden recuperar algo de la relevancia perdida, según la información de Venture Beat.

El 3310 era un dispositivo prácticamente indestructible. Su durabilidad era legendaria y había que ponerle mucha intención para destrozarlo. La batería iba a la par y podía durar muchos días sin que el usuario tuviera que enchufarlo para reponerla, si bien es cierto que tampoco había demasiadas opciones para utilizar esa batería, más allá de la verdadera funcionalidad estrella del 3310: el Snake.

Incorporado al teléfono venía el juego para móviles más adictivo de principios de siglo, con la capacidad para captar la atención del usuario durante largas horas.

A comienzo de la primera década de los años 2000, todo el mundo jugaba a la serpiente. El dispositivo original pesaba 133 gramos y tenía una pantalla monocroma de 84×48 puntos. Nokia, en pleno auge, consiguió vender 125 millones de unidades del teléfono en todo el mundo.

Vivimos en un momento en el que Apple, Samsung, Huawei y demás superpotencias consiguen colocar en el mercado millones de unidades sin problema, pero hay que tener en cuenta que hace 15 años la situación era absolutamente diferente. Sólo los que hayan tenido en sus manos un 3310 en aquellos momentos sabrán de verdad lo que supuso a nivel tecnológico ese móvil. Era un asunto casi cultural, sólo equiparable al fenómeno iPhone actual.

Nokia pondrá a la venta el renovado 3310 por apenas 59 euros. Eso convierte a este reboot en una opción perfecta para todos los nostálgicos que quieran tener en sus manos un pedacito de historia como segundo móvil, e incluso para aquellos que no hayan acabado de adaptarse a la revolución del smartphone y quieran apartarse de la tiranía que ejercen sobre nosotros.

Vuelta a la vida

No es la única novedad que presentará Nokia en el Mobile World Congress de la Ciudad Condal. Ese marco es el que utilizan pesos pesados como Samsung o Huawei, que suelen desvelar su terminal estrella allí,  y la empresa finlandesa va a hacer lo propio con un par de dispositivos de gama media con los que quiere volver al bolsillo de los usuarios.

Bautizados como Nokia 5 y Nokia 3, son dos terminales que vestirán el Android Nougat y que contarán con las habituales características de dispositivos muy al alcance de todos los bolsillos. Valdrán 199 euros y 149 euros respectivamente, lo que puede convertirlos en una opción muy atractiva para competir con los móviles chinos de Xiaomi o con las últimas creaciones de Motorola.

En teoría, y siempre según las informaciones filtradas hasta el momento, el Nokia 5 tendrá una pantalla de 5,2 pulgadas y en sus tripas habrá un chip SnapDragon 430. Eso dotará al dispositivo de 2GB de RAM, con una cámara de 12 megapíxeles. El Nokia 3, del que se sabe poco, tendrá funcionalidades algo inferiores.

El Nokia 6.

El Nokia 6. HDM

Estas características están muy en la línea del Nokia 6, el dispositivo con el que la marca ha vuelto a la relevancia al menos a nivel local. Este dispositivo fue lanzado a comienzos de este año en China y se agotó en apenas un minuto. El fabricante tuvo que reponer en hasta tres ocasiones el stock y, prácticamente, no eran capaces de mantener el ritmo de producción.

Ese Nokia 6 tiene una pantalla de 5,5 pulgadas y cuenta con 4GB de memoria RAM, incorporando una cámara de 16 megapíxeles. El teléfono está disponible por 249 euros.

Es cierto que es muy complicado saber el número exacto de unidades vendidas. Una de las tácticas preferidas de las marcas, y que utiliza con mucho tino la china Xiaomi, es poner en el mercado ventas flash. Esta práctica consiste en poner a la venta pocas unidades del producto para conseguir agotarlas todas y poder anunciar ese “todo vendido” con el que los departamentos de márketing hacen maravillas.

Tortuoso camino

Nokia ha vivido un largo camino desde que fue fundada en el año 1865. Entre 1998 y 2011 su dominio fue incontestable, pero con la entrada de la década actual llegó primero la decadencia, más tarde el hundimiento y cerca estuvo de materializarse la desaparición.

En el año 2007 los títulos de Nokia se cambiaban por algo más de 40 dólares, cinco años después apenas podías sacar tres dólares por cada uno de los títulos.

La situación de zozobra no se estabilizó hasta que Microsoft lanzó un salvavidas a la división de móviles de Nokia, una de las dos en las que se dividía el otrora gigante, y convirtió a la firma finesa en el principal proveedor de su línea de smartphones, los Windows Phone.

La línea Lumia fue la principal baza de la marca de Redmond para competir con Apple, Samsung y, por entonces, con Blackberry. Sin embargo no fue suficiente y los Windows Phone, que incluso utilizaban su propio sistema operativo, fueron sumergiéndose en el ostracismo.

Microsoft, en cualquier caso, decidió comprar la división de móviles de Nokia en el mes de abril del año 2014. La operación quedó cifrada en el entorno de los 5.500 millones de euros, y ambas compañías acordaban que Nokia seguiría manteniendo su nombre. Tiempo después, la división que todavía se mantenía fiel a la firma original se compraba Alcatel.

Actualmente Nokia tiene una capitalización de poco más de 27.000 millones de dólares, unos 25.500 millones de euros, y basa gran parte de su negocio en las redes de telecomunicaciones y en el desarrollo de software. Sus acciones están en el entorno de los 6,5 dólares.

No va a recuperar la relevancia que tuvo en su momento, pero Nokia está tratando de volver a la primera línea. Para ello ha optado por dos líneas que pueden funcionarle a la perfección: una gama media muy económica y accesible para todos los bolsillos y el tirón de todo un icono vintage de los 2000. Qué puede salir mal.