Julio Fernández Rodríguez, fundador del grupo Filmax y uno de los nombres que han marcado el cine español reciente desde el flanco menos prestigioso –el de los géneros, siempre más difícil de sostener en la industria nacional–, ha fallecido este lunes 17 de noviembre en Miami a los 78 años. La compañía audiovisual con sede en Barcelona ha comunicado la noticia este martes, confirmando así la despedida de un productor que ha entendido el negocio con una mezcla de intuición y riesgo poco común.
Nacido en A Fonsagrada (Lugo), Fernández inició su recorrido en el cine en 1983, cuando viajó a Hollywood para importar títulos comerciales que terminarían funcionando en España. Cuatro años después, en 1987, adquirió la marca Filmax y comenzó a transformarla: de sencilla distribuidora a uno de los grandes estudios independientes del país, con producción propia de cine y televisión.
Desde entonces, Filmax ha firmado más de un centenar de largometrajes que han dado forma al catálogo de la casa y también a una parte del imaginario cinéfilo de las últimas décadas. En esa lista figuran El maquinista, dirigida por Brad Anderson con Christian Bale; El perfume, adaptación filmada por Tom Tykwer; la saga [REC], creada por Jaume Balagueró y Paco Plaza; Transsiberian, nuevamente con Brad Anderson en la dirección y con Woody Harrelson y Emily Mortimer en el reparto; The Way, de Emilio Estévez con Martin Sheen; o Mientras duermes, otra incursión de Balagueró con Luis Tosar y Marta Etura.
En los años más recientes, el sello ha llevado a los cines proyectos como 100 metros, de Marcel Barrena, con Dani Rovira, Karra Elejalde y Alejandra Jiménez; Musa, de Balagueró, con Christopher Lloyd, Manuela Vellés y Leonor Watling; o No matarás, de David Victori, protagonizada por Mario Casas. A ellas se han sumado sus producciones más inmediatas: El maestro que prometió el mar, coproducida junto a Minoría Absoluta y Lastor Media con Enric Auquer y Laia Costa; y La ermita, una fábula sobrenatural dirigida por Carlota Pereda y protagonizada por Belén Rueda.
Fantastic Factory, 'fantaterror' español para el mundo
La otra cara de Fernández, quizá la más singular, se encuentra en la Fantastic Factory. En el año 2000 se asoció con el cineasta estadounidense Brian Yuzna para levantar en Barcelona una productora dedicada al terror y al fantástico. El empeño duró cinco años y nueve películas, entre ellas Faust: La venganza está en la sangre y Bajo aguas tranquilas. El crítico Juan Luis Daza resume aquel experimento en su libro Fantastic Factory: El cine de los condenados: Fernández y Yuzna “lucharon por un sector de la industria española necesitado de nuevas producciones que recuperaran el legado de aquellas obras de culto de los años 60 y 70” y recordaran a figuras como Narciso Ibáñez Serrador, Jesús Franco o Paul Naschy.
Fernández ha sido también miembro de la Academia de Cine, consejero de EGEDA, presidente de la AEGACAT y receptor de múltiples reconocimientos, entre ellos la Medalla Castelao del Gobierno de Galicia y las llaves de Barcelona y Miami. Su trayectoria ha tenido siempre esa mezcla de aventura empresarial y pulsión por abrir hueco donde no lo había.
El alcalde de A Fonsagrada, Carlos López, ha confirmado a Efe que los restos mortales del productor serán trasladados a su localidad natal, donde el municipio prepara un homenaje para uno de sus vecinos más reconocidos.
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