El inicio del día determina cómo se desarrollará la jornada. Son muchas las personas que se levantan y, sin pensar, encienden el móvil para comprobar si han recibido mensajes, repasarse los titulares de la actualidad, o mirar las redes sociales. Este sencillo gesto incluye estímulos externos de forma violenta y desvía la atención desde el primer segundo de la mañana. En un extremo y frente a esa inercia por los estímulos externos, se plantea como alternativa el desayuno mental, un potencial comportamiento sencillo que implica empezar el día con un decidir consciente y sosegado que permite ordenar la mente y mejorar la rutina diaria.

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El desayuno mental para iniciar el día

El desayuno mental supone dedicar los primeros minutos de la mañana a una lectura elegida de antemano. La idea es que, antes de llenar el cerebro con información exterior, se lea algo que sirva de ayuda para liberar la mente y que se pueda incorporar positividad en el día a día. Puede ser un libro, un breve ensayo, un texto de atención mantenida. Con este gesto se obtiene un inicio más estable y una disminución de la necesidad rápida de proceder.

Adiós al ruido digital

Cuando se retrasa el acceso a las notificaciones y a las alertas, el cerebro cuenta con mayor tiempo para activarse sin reacción, ni saltos, ni sobresaltos. Este procedimiento no erradica el consumo de noticias, ni de redes sociales, simplemente lo pospone para un momento del día en el que la capacidad de análisis resulta muy superior. Así se consigue una actitud más reflexiva para afrontar la información y los estímulos externos.

Beneficios del desayuno mental

La lectura matutina contribuye en el entrenamiento de la atención sostenida, ya que, al centrar la atención sobre un sólo estímulo, se entrena mejor la mente en tareas que requieran atención sostenida para el resto del día. Este efecto se traduce, además, en más claridad mental y en una sensación de control que acompaña para el resto de la jornada, ya sea durante el trabajo o durante cualquier otra actividad.

Mayor control

El desayuno mental promueve una relación más equilibrada con la actualidad digital. En vez de recibir contenidos de una forma continua y fragmentada, la persona pone límites, decide informarse. La práctica favorece la comprensión del tema y actúa contra la sobrecarga de información.

Integrar el desayuno mental

La clave esta en colocar el libro en un lugar destacado, sobre la mesilla o sobre la mesa del desayuno, y el tiempo de la lectura debe ser de cinco o diez minutos, o de algunas páginas, lo que evitará la sensación de que se está ante una carga excesivamente pesada. Estos pequeños gestos convierten el hábito en algo simple y de fácil mantenimiento.

Adaptar la práctica al propio ritmo

Cada tipo de rutina es absolutamente singular, para algunos consiste en leer libros, para otros en escoger artículos más extensos o en seleccionar textos de divulgación. Pero lo que importa es hacer de esto un hábito. Permitirá que el desayuno mental se adapte a cualquier estilo de vida y no produzca presión.

El desayuno mental no va a proporcionar cambios de forma inmediata ni resultados espectaculares en pocos días, ya que su valor está en los efectos pequeños pero positivos a largo plazo que cambian la forma de organizar el comienzo de cada día. Elegir no mirar el móvil al levantarse incentiva una mayor autodeterminación de la atención y, por tanto, mejora la base del día que acaba de comenzar. El nuevo hábito anima a recuperar la calma, ordenar las ideas y afrontar el día con mayor templanza y claridad.

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