En el comedor de la primera planta de la Casa Blanca ha tenido lugar el esperado encuentro entre María Corina Machado y Donald Trump. También ha asistido el secretario de Estado, Marco Rubio, quien conoce a Machado de hace tiempo. Entre Machado y Rubio hay buena sintonía. Con un traje en blanco crudo, Machado ha sido puntual. Ha entrado por un lateral, no por la puerta principal, como los mandatarios. Le llevaba a Trump una sorpresa: una medalla del Nobel de la Paz enmarcado en una placa en la que se le reconoce como defensor de la libertad y de los valores democráticos en Venezuela. Trump soñaba con ganar el Nobel de la Paz pero fue ella quien lo logró en 2025.

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Con este gesto simbólico, María Corina Machado ha buscado ganarse el favor de Trump, quien ordenó la captura de Maduro pero ha dejado el resto del madurismo intacto. Eso sí, están a la orden, como dirían los venezolanos, aunque siguen sin desmontar la estructura de control sobre la población. Y continúan sin liberar a todos los presos políticos. Sobre las excarcelaciones le ha hablado María Corina Machado a Trump en su primer encuentro. Lo fundamental es que Trump vea a María Corina Machado como un actor fundamental en la transición, ya que hasta ahora ha descartado su participación por no controlar las estructuras de poder en Venezuela. A la salida del encuentro, que ha durado más de dos horas, ha dicho: "Contamos con el presidente Trump para la libertad de Venezuela".

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Y poco antes de reunirse con una delegación de senadores republicanos y demócratas en el Capitolio, María Corina Machado ha dado algunas pistas: "La reunión ha sido extraordinaria. Esta administración entiende que, si queremos que los venezolanos regrese, debemos reconstruir las instituciones, respetar los derechos humanos, garantizar la libertad de expresión, el Estado de derecho y un nuevo proceso electoral auténtico".

Las primeras informaciones sobre cómo se ha sentido Trump las ha trasladado la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. Trump "tenía ganas de este encuentro porque ella es una voz valiente y notable para muchos venezolanos". Sin embargo, no ha cambiado su opinión sobre su falta de apoyos para liderar la transición. Ha añadido que Trump quiere que "algún día" haya elecciones en Venezuela, pero sin fecha concreta de momento.

Sobre Delcy Rodríguez, ha señalado que están contentos porque están siendo "muy cooperativos" y confían en que sigan las liberaciones de presos políticos. "Ha cumplido todas las demandas de EEUU", ha señalado sobre Delcy. En Caracas, Delcy aludía indirectamente al encuentro al indicar que si va a Washington no lo hará para arrastrarse ante Trump. En su discurso ante la Asamblea Nacional, ha rendido pleitesía a Maduro y Cilia Flores, y ha incidido en el discurso madurista.

De Oslo a Roma y luego a Washington

María Corina Machado salió de Venezuela el pasado 9 de diciembre después de pasar más de un año en la clandestinidad. Su partida fue épica, ya que tuvo que burlar los controles chavistas por tierra hasta llegar a un pueblo costero desde donde se embarcó hasta Curaçao. La travesía fue delirante aunque contó con la ayuda de un contratista americano. Llegó tarde a la ceremonia del Nobel a Oslo pero sí participó en un homenaje.

Desde entonces ha estado en paradero desconocido hasta el lunes pasado cuando se supo que había sido recibida en audiencia por el papa León XIV. Al pontífice le pidió que intercediera para facilitar la liberación de todos los presos políticos en las cárceles venezolanas.

En Washington ha dedicado la mañana a encontrarse con su equipo, que tuvo que refugiarse durante meses en la embajada argentina en Caracas para evitar ser arrestados.

Para María Corina Machado no era la primera vez en la Casa Blanca. Hace 20 años entonces ya era una feroz opositora a Hugo Chávez. Entonces se entrevistó con el entonces presidente George W. Bush en el Despacho Oval. De ella decía The New York Times: es "la adversaria más detestada del gobierno chavista, una joven con ingenio rápido y una entrega vertiginosa que a menudo aparece en Washington o Madrid para denunciar lo que ella llama la erosión de la democracia bajo el presidente Hugo Chávez".

Conversación previa con Delcy

Pocas horas antes, Delcy Rodríguez, quien está ahora al frente de Venezuela, conversó con Donald Trump por teléfono. El presidente de Estados Unidos elogió a Delcy Rodríguez. Dijo que es "fantástica". En Truth Social escribió: "Esta mañana tuve una muy buena conversación telefónica con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez. Estamos logrando un progreso tremendo, a medida que ayudamos a Venezuela a estabilizarse y recuperarse".

Está claro que Delcy Rodríguez está actuando como quiere la Administración Trump. De cara al resto del chavismo, mantiene otro discurso. La sucesora de Maduro aludió a la conversación con Trump pero en un tono diferente, como si fuera entre socios. Trump dejó claro desde el mismo día de la captura de Maduro que Venezuela está bajo la tutela de Estados Unidos.

Delcy Rodríguez presenta la situación como si los maduristas ahora hubiesen decidido emprender un nuevo rumbo por voluntad propia. Es el relato que se impone: llegan a decir que todo se atiene a un guion concebido por el propio Maduro antes de su captura. En realidad, Delcy Rodríguez ha de mantener un difícil equilibrio entre las demandas de Trump y la vigilancia estrecha de Diosdado Cabello, guardián de las esencias del chavismo. Cabello sigue controlando los colectivos y es quien fuerza una excarcelación condicionada y a cuentagotas.

El interés de Delcy Rodríguez era quitar protagonismo al encuentro de María Corina Machado y Donald Trump en la Casa Blanca. Envió a varios emisarios para negociar su entrada en EEUU pero finalmente no pudo lograr una entrevista personal. Al menos habló con él y parece que a distancia hay química entre ellos y eso solo puede explicarse porque se atiene a lo que le dicen.