Francia se abre a la cooperación nuclear con ocho países europeos, entre los que no está España. El presidente Emmanuel Macron anunció este lunes en la base naval de L'Ile Longue la ampliación de la fuerza nuclear francesa y su extensión, siempre bajo mando del Elíseo, a varios países europeos. Alemania, Reino Unido (que cuenta con fuerza nuclear), Polonia, Suecia, Dinamarca, Países Bajos, Bélgica y Grecia van a cooperar estrechamente con Francia para desarrolla lo que Macron denomina "disuasión avanzada".

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Macron anunció la construcción de otro submarino de nueva generación, El Invencible, para 2036. También va a aumentar sus ojivas nucleares sin especificar cuántas tendrá. Sin embargo, Francia no tiene intención de desarrollar fuerzas nucleares tácticas.

Lo anunciado por Macron supone el cambio más significativo en la estrategia nuclear francesa desde que fue formulada por primera vez en la Escuela Militar de París el 3 de noviembre de 1959 por el general Charles de Gaulle. Macron lo anunció en un contexto único: una base naval cerca de Brest, con uno de los cuatro submarinos capaces de lanzar misiles nucleares tras él.

Esta revolución es necesaria, según el presidente francés, no solo porque Rusia está multiplicando las amenazas de usar armas nucleares tácticas en Ucrania sino también porque los acuerdos internacionales que limitaban las armas nucleares están "en ruinas". A principios de febrero expiró el último tratado de control de armas nucleares entre Estados Unidos y Rusia, el nuevo START (Strategic Arms Reduction Treaty)

Enemigos con armas nucleares

Además, cada vez está más claro que los europeos ya no pueden basar su seguridad en garantías de potencias de fuera del continente. A pesar del deterioro de la relación entre EEUU y Europa, el paraguas nuclear estadounidense sigue amparando a los europeos. Pero la experiencia que vivimos con la Administración Trump, de criterio oscilante, lleva a replantearse toda la estructura de seguridad. Hay que invertir en defensa, y desarrollar la autonomía estratégica, y en un mundo con potencias nucleares tan poco fiables como la Rusia de Putin o la Corea del Norte de Kim Jong-un más vale contar con más recursos disuasorios. Tenemos muchos enemigos con armas nucleares.

Es significativo que Polonia, tradicional aliado de Estados Unidos, se suma a la iniciativa. No se trata de sustituir al paraguas nuclear de EEUU, como ha dejado claro Macron. Pero sí de reforzar la autonomía europea. Macron ha destacado que Francia se había coordinado con EEUU y la OTAN para que este movimiento sea compatible con los sistemas actuales. No altera la disuasión nuclear que ofrece EEUU, Reino Unido y la OTAN.

Declaración franco-alemana

Inmediatamente después del discurso de Macron, se publicó una declaración conjunta franco-alemana sobre la cooperación en defensa nuclear y la participación de los dos países en ejercicios nucleares a finales de este año. "Esta cooperación franco-alemana se basa en el entendimiento compartido de que la dimensión nuclear de la disuasión sigue siendo una piedra angular de la seguridad europea, apoyándose en la disuasión ampliada de Estados Unidos, incluidas las armas nucleares estadounidenses desplegadas en Europa y en las fuerzas nucleares estratégicas independientes de Francia y el Reino Unido", señala el comunicado.

Con los otros países interesados también se programarán ejercicios conjuntos y se pondrán en marcha programas ad hoc. Hay casos concretos muy significativos: el verano pasado Francia envió aviones Rafale sin carga nuclear cuando Rusia violó el espacio aéreo de Polonia con drones. En el futuro la disuasión sería mayor si Rusia sabe que los Rafale pueden llevar carga nuclear porque Polonia queda bajo ese paraguas nuclear francés.

El punto clave permanece inalterado: el presidente de la república decidirá por sí solo sobre el uso de armas nucleares. Esto es esencial para que el sistema de disuasión francés mantenga su credibilidad. Los franceses también quieren que su arsenal nuclear sea plenamente soberano. Por lo tanto, serán ellos quienes decidan por sí solos la dirección del desarrollo de armas nucleares.

También se mantiene inalterado que el arsenal nuclear debe defender los "intereses vitales de Francia". Desde Charles de Gaulle, los franceses han dicho que la bomba beneficia a Europa y es una parte clave de la seguridad regional. En 2020, Macron indicó que "los intereses vitales de Francia de ahora en adelante tienen una dimensión europea".

Pero París nunca definió los términos, manteniendo abiertas las opciones del presidente y al adversario adivinando: la esencia de la disuasión nuclear. Se mantiene la ambigüedad estratégica pero hay más claridad sobre las amenazas. La guerra rusa en Ucrania ha sido una lección.

Francia tiene el cuarto arsenal nuclear más grande del mundo, con alrededor de 300 ojivas. Pueden desplegarse desde cuatro submarinos, al menos uno de los cuales está constantemente en el mar, o lanzarse desde aviones de combate Rafale. Francia gasta alrededor del 13 por ciento de su presupuesto de defensa en mantener su disuasión nuclear, según el Financial Times.

La excepción española

El Gobierno de Pedro Sánchez rechaza cualquier dinámica de proliferación y opta por desmarcarse de esta línea. En su primera intervención en el Foro de Seguridad de Múnich, Sánchez dijo que el rearme nuclear no es la vía correcta para desarrollar la capacidad disuasoria, de modo que no es de extrañar que España se haya mantenido al margen de la cooperación que ofrece Francia. "La disuasión nuclear no es una garantía sino una apuesta peligrosa", dijo en Múnich.

"Es un debate imprescindible en Europa, también en España. Ya no se trata de que EEUU no nos ofrezca su paraguas nuclear, sino qué nos va a cobrar por ello. Es imprescindible la independencia estratégica", afirma Juan Rodríguez Garat, almirante retirado. "EEUU tiene el compromiso de proteger a los países de la OTAN y ese compromiso puede durar o no. Es prudente poner medidas por si EEUU deja de hacerlo o nos lo quiere cobrar extra", añade.

Resulta singular que el Gobierno de Sánchez, que pone tanta distancia con la Administración Trump, confíe en ella en una cuestión tan delicada.

"España no se une a esos ocho países porque el gobierno depende de partidos muy radicales que creen en el pacifismo del siglo pasado y no le permitirían entrar. En un mundo en el que las armas nucleares proliferan es el primer paso lo que está haciendo Francia. Al quedarse fuera España pierde la capacidad de construir la estructura de defensa nuclear de Europa. Aunque otro Gobierno se sume, no habremos participado en las decisiones que adopten ahora", concluye Rodríguez Garat.