Tras sus paredes se concentra una parte oscura de la historia de Euskadi. Algunos de quienes la protagonizaron cumplen condena en sus celdas. Entre ellos, 35 presos de ETA. Martutene es la prisión más vieja de las tres que existen en el País Vasco. Fundada en 1948, pronto cerrará sus puertas. En apenas tres meses se activará la ‘mudanza’ de estas instalaciones llamadas a ser demolidas el próximo año para dar paso a una promoción de 400 viviendas protegidas.
Ahora alrededor de 150 presos cumplen condena en Martutene y otro centenar está asignada a ella en régimen de tercer grado u otras vías de semilibertad –como el caso de Garikoitz Azpiazu, alias ‘Txeroki’, beneficiado por el artículo 100.2-. El próximo mes de mayo comenzará el trasladado progresivo de los internos a la nueva prisión de Zubieta.
El cambio será significativo para todos ellos. Zubieta poco o nada tiene que ver con la saturada y anticuada Martutene. La nueva cárcel, denominada oficialmente Centro Penitenciario Norte III- será gestionada por el Gobierno vasco, titular de prisiones desde octubre de 2021. Está ubicada en el barrio donostiarra de Zubieta.
Celdas de 13 m² y duchas individuales: el nuevo estándar de Zubieta
Las nuevas instalaciones son las más modernas de toda la red carcelaria del país. Evidentemente, la privación de libertad no variará, pero sí las condiciones en las que tendrán que sobrellevarla. En Zubieta habrá más celdas, más espaciosas y con más instalaciones deportivas y de ocio. Además, el entorno responde a un concepto nuevo concepto de centro penitenciario más ‘amable’.
Las mejores condiciones en las que los presos cumplirán sus condenas son innegables. La primera de ellas será la propia celda que pasará de los entre 8 m2 y 10 m2 de las actuales en Martutene a los 13 m2 de Zubieta. Además, en la nueva prisión no habrá duchas comunitarias sino duchas individuales, integradas en las celdas, además de un inodoro y un lavabo. Entre los servicios que tendrá en las celdas figura un televisor, un escritorio, una estantería y la cama.
En el exterior, el complejo penitenciario, que abarca una superficie de 33.344 m2, incluye instalaciones deportivas como un frontón, un campo de fútbol y un polideportivo. Además, cuenta con una piscina climatizada que combinará los usos terapéuticos y de rehabilitación con usos deportivos regulados. También se han previsto espacios de recreo, talleres o huertos, entre otros servicios.

Un coste total de 94,7 millones para una "pequeña ciudad" sostenible
El diseño del complejo también se ha cuidado, tanto desde el punto de vista funcional como energético. Se ha instalado un sistema domótico de control de las luces y la construcción se ha llevado a cabo de modo sostenible. La eficiencia energética y el uso racional de los recursos de la cárcel también ha sido tenido en cuenta. El estudio de arquitectura encargado del diseño, Inegennius, con oficinas en Zaragoza, Madrid y Tenerife, describe el complejo como “una pequeña ciudad formada por seis ‘minicentros’ penitenciarios con centros culturales, sanitarios, deportivos y productivos”.
La cárcel de Zubieta cuenta con seis módulos que suman 232 celdas dobles. Los módulos se han previsto en función del perfil de los internos que la ocuparán. Así, se ha previsto un módulo específico para mujeres, con 25 celdas. Además, cuenta con un módulo con 52 celdas donde cumplirán condena los internos que se encuentren en régimen de semilibertad. El módulo de ingresos contará con 36 celdas y se ha previsto un módulo disciplinario con siete celdas.
El estudio de arquitectura describe la distribución del complejo como un eje central que actúa como “una gran plaza” desde la que se accede a la entrada de cada uno de los módulos. Un espacio en el que se han previsto amplias zonas ajardinadas y se ha procurado un diseño paisajístico que contribuya a dotar al espacio de un aspecto amable.
El mapa de los presos de ETA en las prisiones vascas
La construcción de esta cárcel fue adjudicada en 2021 por 38,8 millones de euros. Su construcción estaba previsto que concluyera en un plazo de menos de dos años, para la primavera de 2023, pero no ha sido hasta ahora cuando se ha podido completar el proyecto y activar el traslado efectivo de los internos. El conjunto de la operación, con la dotación de las instalaciones y la compra del terreno para construir la prisión ha elevado el coste total hasta los 94,7 millones de euros.
En los próximos días el Estado deberá transferir la titularidad de la cárcel al Gobierno vasco. La demolición de Martutene está previsto que comience durante el primer semestre del 2027. Los trabajos los llevará a cabo la entidad estatal Casa47 por un coste total de 4 millones de euros.
La prisión de Zubieta se suma así a la cárcel de Zaballa, en Alava, inaugurada en 2011 y que también figura entre las más modernas del país. De mayores dimensiones, en la cárcel alavesa la capacidad ronda el millar de internos, el doble de los que tendrá la nueva prisión de San Sebastián. En Zaballa cumplen condena actualmente 27 preso de ETA. En la de Basauri, construida hace 61 años, cumplen condena tres presos de la banda. En conjunto, las tres prisiones vascas tienen internos 65 presos de ETA, a los que se suman otros 37 que siguen vinculados a las prisiones, pero en regímenes de semilibertad.
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