Donald Trump sigue creyendo que la OTAN le debe pleitesía. Incluso después de que amenazara con invadir uno de sus territorios, Groenlandia. Su tesis sobre el estrecho de Ormuz es que estuvo abierto gracias a Estados Unidos y por ello ahora los aliados deben ayudar a vencer el bloqueo de Irán. Al presidente se le olvida mencionar que la medida corresponde a la represalia de Irán por la guerra iniciada el 28 de febrero pro EEUU e Israel. Sin embargo, los europeos tienen claro lo que enunció primero Boris Pistorius, ministro alemán de Defensa, este lunes: "No es nuestra guerra". Horas más tarde, la jefa de la diplomacia europea, la estonia Kaja Kallas, lo volvía a dejar claro: "No es la guerra de Europa".
También lo considera así el primer ministro británico, Keir Starmer, quien en una comparecencia en el 10 de Downing Street, ha dicho: "Aunque tomaremos las medidas necesarias para defendernos, tanto a nosotros como a nuestros aliados, no nos veremos arrastrados a una guerra más amplia. Seguiremos trabajando para lograr una resolución rápida que devuelva la seguridad y la estabilidad a la región y ponga fin a la amenaza iraní para sus vecinos". Y ha añadido: "Quiero que esta guerra termine lo antes posible, porque cuanto más se prolongue, más peligrosa se vuelve la situación y peor es para el coste de la vida aquí en nuestro país".
Los ministros se han mostrado alarmados por la aparente falta de un plan por parte de Trump para poner fin al conflicto, pero Starmer —que habló con el presidente estadounidense el domingo por la noche— dijo que el Reino Unido "no debe perder de vista" el hecho de que, en última instancia, tendrá que haber un acuerdo negociado.
Starmer ha explicado que su decisión de no sumarse a la ofensiva inicial de Estados Unidos había sido una cuestión de principios. "Son principios que, en mi opinión, comparte el pueblo británico, según los cuales nuestra decisión debe basarse en una evaluación serena y sensata del interés nacional británico".
Las evasivas de Trump
Trump ha criticado varias veces a Starmer por no haber secundado su guerra desde el principio. Ante el canciller alemán, Friedrich Merz, llegó a decir que "no era Winston Churchill". Como si Trump fuera George Washington. Ni siquiera JFK. Precisamente en un almuerzo con el consejo del Kennedy Center, Trump ha tratado de menospreciar de nuevo a Stamer al aludir a una conversación en la que le comentaba que tenía que tratar el asunto con sus ministros. Trump se jactó de tomar las decisiones solo.
De este modo habrá que deducir que emprender esta guerra contra Irán, que tiene en vilo la economía mundial, también es responsabilidad solo suya. Sin embargo, la semana pasada ya empezó a dar las nombres de quienes le aconsejaron seguir este camino. Entre ellos están Steve Witkoff, Pete Hegseth, y su yerno, Jared Kushner, con intereses empresariales en el Golfo. El nerviosismo de Trump, cada vez más en bucle en sus comparecencias, y de Hegseth, que arremete contra los medios por informar y no someterse al Diktak presidencial, es evidente.
En su perorata ante los periodistas y el consejo del Kennedy Center, Trump ha insistido en que EEUU podría garantizar el paso por Ormuz pero las embarcaciones, que llevan cargas muy costosas, han de estar dispuestas a pasar. Ha recordado a China y a los aliados que si antes se podía cruzar era gracias a EEUU. Es decir, Trump, como un pasivo agresivo geopolítico, da la vuelta a los hechos. No es que ahora no se pueda acceder por la intervención de EEUU e Israel contra Irán. Al contrario, EEUU siempre protegió el paso, como ha actuado contra Irán para seguir protegiendo al mundo del ataque de Irán. En todo su discurso ha acabado confesando que no esperaban que Irán actuara contra sus vecinos del Golfo.
Alemania no quiere implicarse
Lo que ha quedado en evidencia es que EEUU por sí solo y con la fuerza bruta no puede asegurar el paso de las embarcaciones con gas y petróleo por Ormuz. De ahí que los europeos también den un paso atrás. Como ha señalado el ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius. "¿Cómo espera Donald Trump que un grupo de fragatas europeas puedan hacer lo que no consigue la poderosa Marina de EEUU?", ha dicho Pistorius. "Esta no es nuestra guerra. No la empezamos nosotros".
Previamente, en una entrevista en el Financial Times, Trump había advertido a la OTAN de que si se negaban a colaborar con EEUU para conseguir que Irán desbloquee el paso por Ormuz les iba a ir "muy mal". Previamente, en Truth Social, había lanzado un llamamiento el domingo también a China, Japón y Corea del Sur. Todos han dado largas a Trump.
Desde Berlín el portavoz del canciller Merz, Stefan Kornelius, ha sido muy claro: "Esta guerra no tiene nada que ver con la OTAN. No es una guerra de la OTAN... La OTAN es una alianza defensiva, una alianza para la defensa de su territorio". Y ha añadido que EEUU e Israel no consultaron antes de iniciar la guerra."Washington declaró explícitamente al inicio de la guerra que la ayuda europea no era necesaria ni deseada", ha añadido.
El mensaje desde Berlín tiene especial peso, ya que el canciller Merz ha sido el líder europeo que más ha insistido en el pragmatismo a la hora de tratar con Trump y de enfrentar la nueva realidad geopolítica. Sin embargo, los líderes europeos no quieren ponerse en el punto de mira de los iraníes.
Lo dejó claro la semana pasada el ministro polaco de Exteriores, Radoslaw Sikorski, en una entrevista con Rzeczpospolita: "Estados Unidos e Israel tienen, naturalmente, su propia valoración de la situación, pero personalmente no percibí una 'amenaza directa' para Estados Unidos o Europa —ni siquiera para Israel". Y añadía que Polonia "no tiene planes" de unirse a la guerra contra Irán. "En este momento tenemos una guerra en nuestra frontera, una Rusia agresiva con una ideología imperialista que envía drones a nuestro espacio aéreo. Tenemos mucho de qué ocuparnos aquí, justo al lado".
No se cambia el mandato de Aspides
En la reunión de los ministros europeos de Asuntos Exteriores se abordó la crisis desencadenada por la guerra contra Irán. Al término del encuentro, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, ha indicado: "Nosotros no hemos iniciado esta guerra y los objetivos políticos no están claros". Y ha reafirmado la voluntad de profundizar en la vía diplomática. "No es nuestra guerra pero los intereses de Europa están en juego...Irán está librando ahora una guerra contra la economía mundial", según informa la agencia Efe. Una opción sería lograr un acuerdo similar al alcanzado en el Mar Negro con Rusia y Ucrania.
En la reunión se abordó la posibilidad de ampliar la misión Aspides, pero se descartó. "Aunque el estrecho de Ormuz ocupa el centro de la atención, el mar Rojo sigue siendo igualmente crucial. El riesgo de que los hutíes sigan involucrados nos obliga a mantener la vigilancia", ha recordado. España se oponía a transformar esta misión, creada en 2024.
La operación EUNavfor Aspides puede operar desde el mar Rojo hasta el Golfo y gran parte del noroeste del océano Índico. Tiene un mandato puramente defensivo para proteger a los buques que sean objeto de ataques por mar o por aire, sin poder llevar a cabo ataques en tierra.
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