Sólo quedan menos de cuatro mil tigres silvestres en todo el mundo, lo que representa un 3% de la población original de tigre. Es el resultado de la pérdida de hábitat y de la caza furtiva mayormente motivada por el tráfico de especies, lo que se ha convertido en la mayor amenaza para su supervivencia. Los tigres cazados furtivamente suelen acabar siendo un artículo decorativo como alfombras, por su piel, o medicamentos «milagrosos» hechos con sus huesos y amuletos con partes como las garras y los colmillos.

«En sólo un siglo, hemos provocado la desaparición del 97% de la población de tigres del mundo» según datos de WWF. De las nueve subespecies que existían, el tigre balinés, el del Caspio y el de Java ya se han extinguido. Y de las seis que quedan la mayoría están en cautividad. «La conservación del tigre sigue siendo un desafío en el sudeste asiático, donde la caza furtiva y la deforestación son una amenaza constante», sólo en Laos, Vietnam y Tailandia se han matado al menos 1.755 tigres en los últimos 15 años.

Nepal, líder en la conservación de la especie

A pesar de las malas cifras, en países como Nepal, Bután, India y Rusia se han logrado importantes avances en la recuperación de sus poblaciones. Por primera vez en más de un siglo se está consiguiendo que la población mundial de tigres salvajes crezca pasando de 3.200 a 3.890 en una década. Asimismo, Nepal destaca como líder en la conservación de los tigres demostrando que cuando los gobiernos, las fuerzas de orden público, las comunidades locales y las organizaciones civiles trabajan en conjunto es posible cambiar el rumbo de esta especie que se encuentra en «peligro crítico».

En los últimos años, Nepal junto a WWF,  han logrado «fortalecer los esfuerzos comunitarios de vigilancia y en contra de la caza furtiva». Según los resultados del censo más reciente del país, dirigido por el Departamento de Parques Nacionales y Conservación de Vida Silvestre junto a WWF Nepal, actualmente se estima que existen unos 235 tigres silvestres, casi el doble de los que se contabilizaron en 2009. El proyecto abarcó más de 2.700 kilómetros a través de áreas protegidas y corredores de vida silvestre en Terai Arc Landscape, un importante ecosistema transfronterizo con India que también alberga rinocerontes, elefantes y cerca de siete millones de personas.

El gobierno nepalí «ha incrementado sus compromisos para proteger y restaurar el hábitat de los tigres, incluidos importantes corredores de vida silvestre para garantizar que estos animales tengan el espacio y las presas que necesitan para prosperar». En este sentido el Dr. Ghana S. Gurung, representante nacional de WWF-Nepal, «Si bien Nepal está cerca de alcanzar la meta de duplicar el número de tigres para el año 2022, -como parte de una iniciativa de WWF conocida como TX2-, este censo recalca la necesidad continua de garantizar la protección y mejora de los hábitats para la supervivencia a largo plazo de la especie». De lo que se deduce que se necesitan más acciones para garantizar que las poblaciones de tigres siguen aumentando.

España, puerta de entrada

Por lo que respecta a España, según el informe WWF de 2018 «El negocio de la extinción en España«, nuestro país actúa como puerta de entrada a Europa del comercio ilegal de numerosas especies provenientes de América y África como aves exóticas, simios, tortugas. En él se calcula que «en la década de 2000 a 2010 se ha cazado más de un millar de estos felinos para vender sus pieles y huesos».

Stop tráfico de especies‘, La campaña de WWF España para la lucha contra la caza furtiva de especies en peligro en todo el mundo, cuenta ya con más de 70.000 firmas. A través de esta iniciativa se pide al Gobierno «que actúe para cortar el tráfico de marfil, cuernos de rinoceronte y otras especies en peligro que llegan a nuestro país» y reclama el aumento de «medios para luchar contra las redes organizadas y el tráfico ilegal que cruza nuestras fronteras reforzando y coordinando policía y aduanas». Además, los firmantes se comprometen «a no comprar pieles de animales, objetos de marfil, restos de tortuga carey, medicinas o productos que contengan derivados de animales en peligro de extinción o que puedan proceder de tráfico de especies».

WWF trabaja con gobiernos, científicos y comunidades locales para poner fin a la caza furtiva de tigres en Asia y prevenir la pérdida de hábitats, así como para ayudar a las comunidades a solucionar los conflictos entre humanos y tigres. «Nepal es un gran ejemplo para otros países, en los que está presente el tigre, para que intensifiquen y se comprometan con el mismo nivel de voluntad política y excelencia», asegura Luis Suárez, responsable del programa de especies de WWF España.