Recrearse en la belleza y en la crudeza del mundo es parte de la vertiente profesional de la fotografía. En ella se encierran sentimientos contrapuestos para quien las hace y para quien las mira. La fotografía medioambiental nos muestra a menudo un paisaje desolador y ocupa un lugar destacado en certámenes tan prestigiosos como el World Press Photo. Son documentos capaces de remover conciencias.

Lo más impactante de este tipo de fotografías es la cantidad de información y vaivenes emocionales que puede aportar un solo frame. Un lenguaje compacto tras el que suceden un montón de historias, decisiones difíciles y vivencias que se mueven entre el dolor, la belleza, el compromiso y el dominio de la técnica, para ofrecer una visión personal capaz de cambiar el mundo.

El premio Atkins CIWEM al fotógrafo medioambiental del año es un concurso internacional que reúne imágenes del medio ambiente, problemas sociales y desarrollo sostenible. Su primera edición tuvo lugar 2007, con la intención de compartir las imágenes con el público de todo el mundo y generar conciencia sobre las causas, consecuencias y soluciones del cambio climático y la desigualdad social. Este concurso, que en la edición de este año ha recibido más de 10.000 trabajos de 89 países, se ha convertido en un referente mundial de la fotografía medioambiental.

End Floating del iraní Saied Mohammadzadeh (que podemos ver en la cabecera de este artículo) fue la obra ganadora del certamen de Fotógrafo Ambiental de 2018 por su retrato de la crisis del agua en el Lago Urmia. El palmarés, con distintas categorías, también incluyo estas fotografías:

Dryness de Chinmoy Biswas, ganadora del premio Cambios climáticos

“Dryness” de Chinmoy Biswas

“Dryness” de Chinmoy Biswas

Un niño se sienta sobre la tierra agrietada y escamada por los efectos de la sequía. Los períodos largos y secos pueden hacer que la tierra permanezca abierta bajo tierra, incluso después de que la superficie se haya sellado. Chinmoy Biswas, Calcuta (India), lo capta en ese momento. Chinmoy es profesor de escuela, apasionado de la fotografía. Su temas principales son la naturaleza y la vida humana con lo que sueña en “crear un mundo de fotografía propio”.

Happiness in a rainy day de Fardin Oyan, premio Joven Fotógrafo Ambiental

“Happiness in a rainy day” de Fardin Oyan

“Happiness in a rainy day” de Fardin Oyan

En contraste con la foto anterior, estos niños de Bangladesh juegan bajo la lluvia en la foto ganadora de la sección Joven fotógrafo del año del medioambiente. Bangladesh es plano y está ocupado por el enorme Delta del Ganges-Brahmaputra, y por lo tanto está expuesto a las inundaciones, especialmente durante la temporada de monzones. Este joven fotógrafo bangladeshí Fardin Oyan, menor de 17 años (Mymensingh, Dhaka) dijo que a los niños les encanta bañarse y jugar bajo la lluvia. Le gusta considerarse, según apunta en sus redes sociales, como un “bohemio explorador”.

And life rises de Younes Khani Someeh Soflaei premio “Medioambiente Construido”

“And life rises” de Younes Khani Someeh Soflaei

“And life rises” de Younes Khani Someeh Soflaei

Una mujer y su hija están de pie junto a sus pertenencias dañadas, que fueron recuperadas de los escombros de su casa en Sarpol-e Zahab. Los complejos residenciales de Mehr están devastados en el fondo después de un devastador terremoto en 2017 que mató a más de 600 personas. Su autor es el también iraní Younes Khani, nacido en Teheran en 1987. Desde el 2004 empezó a fotografiar para varias agencias y periódicos en Irán. En 2006, fue contratado por la agencia de noticias semi-oficial Mehr hasta 2015. En la actualidad es un reconocido fotógrafo freelance.Es muy activo en la cobertura de acontecimientos sociales en su país, especialmente la situación de mujeres y niños y derechos humanos.

Bulrush por Ümmü Kandilcioğlu, es la imagen ganadora de”Sostenibilidad en práctica”

"Bulrush" por Ümmü Kandilcioğlu

Bulrush por Ümmü Kandilcioğlu

Esta puede ser la imagen más esperanzadora del palmarés. La fotografía muestra a un trabajador haciendo paja de las cañas para ganarse la vida. Es obra de la fotógrafa de Ankara (Turquía), Ümmü Kandilcioğlu , y con ella pretende ensalzar los oficios sostenibles que aún quedan en el mundo.