Telxius, la filial de Telefónica que aglutina los activos de infraestructuras de comunicaciones, prepara su salida a Bolsa el próximo 3 de octubre, en un momento de gran sensibilidad en los mercados. La compañía mantuvo ayer reuniones en Londres para convencer a los grandes inversores de las bondades de Telxius. El resto de la semana el equipo directivo estará en Nueva York y, el lunes, en Madrid, donde tratará de atraer a inversores españoles que, hasta el momento, han mostrado escaso interés en la operación. El road show continuará en París y Fráncfort.

El libro de órdenes de Telxius se abrió el martes por la tarde, horas después de que la CNMV aprobase el folleto de la OPV (Oferta Pública de Venta). De momento se ha cursado una treintena de peticiones de compra de acciones, entre las cuales no figura ninguna procedente de fondos españoles. Fuentes próximas a la colocación apuntan que el libro se completará «con total seguridad» a lo largo de esta semana, por lo que el éxito de la salida a Bolsa está garantizado. Sin embargo, las mismas fuentes señalan que «el grueso de las peticiones de acciones se sitúa en la parte baja del rango de precios fijada por Telefónica, de entre 12 y 15 euros».

El libro de órdenes de compra se cubrirá esta semana, durante el ‘road show’ en EEUU

El proceso de prospección de demanda finalizará el 29 de septiembre, fecha en la que se fijará el precio definitivo. Si finalmente Telefónica lo sitúa en 12 euros, se embolsaría 1.090 millones de euros y la valoración total de la compañía en Bolsa alcanzaría los 3.000 millones. El grupo que lidera José María Álvarez Pallete planea sacar a cotizar en torno al 40% de la compañía, 90,9 millones de acciones.

BBVA, CaixaBank, Goldman Sachs y JP Morgan son los coordinadores globales conjuntos y colocadores de la OPV, mientras que BNP Paribas, Citigroup, HSBC, Mediobanca, Banco Santander y UBS actúan como colocadores conjuntos.

Sensibilidad en el mercado

Fuentes cercanas a la colocación señalan que «el mercado vive un momento de gran sensibilidad al precio, por lo que es comprensible que los grandes inversores exijan fuertes descuentos». Además, para Telefónica es «clave» que la operación salga adelante, como antesala a una potencial desinversión en 02, filial del grupo en Reino Unido. «Si no sale bien esta OPV, no moverán ficha en 02», aseguran. Destacan que «en esta operación está siendo especialmente importante el road show entre inversores, porque hay un gran desconocimiento del negocio de Telxius a nivel técnico».

En general, el inversor español suele mostrar escaso interés en este tipo de operaciones. Aun así, desde en entorno de la compañía consideran que, cuando el road show llegue a Madrid, el próximo lunes, algunos inversores se animarán en entrar en la colocación. Es previsible que Santander, BBVA y Caixabank apoyen la operación, aunque con volúmenes de compra reducidos.

Iván San Félix, analista de Renta 4, señala que «existe presión por parte de inversores para que el múltiplo al que Telxius salga a bolsa sea más bajo, al entender que la ausencia de compañías comprables en el segmento de cableado submarino, que representa el 53% del Ebitda (beneficio bruto de explotación) estimado para 2016 de Telxius, añade incertidumbre».

El desapalancamiento de Telefónica es clave para que la compañía mantenga su ráting de calidad y, por tanto, pueda emitir deuda en los mercados para financiarse a costes contenidos. Ya a inicios de septiembre Fitch recortó la calificación crediticia de la operadora y Moody’s dejó abierta esta posibilidad en función de cómo evolucionen los planes de desendeudamiento de Telefónica.

La compañía cuenta con una deuda financiera neta de 52.600 millones, lo que equivale a una ratio sobre Ebitda de 3,5 veces, según estimaciones de Bankinter. Según N+1, la hipotética venta del 40% de O2 y de Telxius, junto a la generación orgánica de flujos libres de caja, permitiría a Telefónica reducir su deuda en más de 6.500 millones de euros entre 2016 y 2017. La firma de inversión calcula que el grupo de telecomunicación acumula deuda por 56.000 millones, incluyendo bonos híbridos.

El éxito de la colocación de Telxius es clave para que Telefónica  pueda desinviertir en O2

Entre los inversores, uno de los puntos más valorados de Telxius es el elevado dividendo que la compañía tiene previsto abonar, que se espera que se mantenga en el entorno del 40% de la caja recurrente que genere la compañía. En un entorno de tipos bajos como el actual, en el que la búsqueda de rentabilidad se ha convertido en un reto, un dividendo atractivo es uno de los principales reclamos para los inversores.

En el lado de los riesgos más reseñados se encuentra la dependencia de Telxius de su matriz, con la que mantiene la mayor parte de su actividad comercial, y su elevada exposición a América Latina, como la propia Telefónica destaca en el folleto de emisión de su filial de infraestructuras.