El Ministerio de Hacienda da otra vuelta de tuerca a la amnistía fiscal. La Declaración Tributaria Especial (DTE), como prefirió bautizarla el departamento que dirige Cristóbal Montoro  en 2012, daba de plazo entre el 4 de junio y el 30 de noviembre de ese año para presentar declaraciones voluntarias de rentas y bienes de ejercicios no prescritos, con un gravamen atractivo del 10%, para atraer patrimonios ocultos al fisco. Cuatro años más tarde, todas las declaraciones presentadas prescribirían el próximo 30 de noviembre.

Sin embargo, la Agencia Tributaria está desplegando otra ofensiva para seguir exprimiendo la impopular fórmula de afloramiento de rentas. No la da por cerrada y prevé ampliar las inspecciones llevadas a cabo sobre los 30.000 declarantes de la amnistía fiscal investigando sus patrimonios en el exterior.

Según señalan desde Hacienda, “la Ley no contemplaba que se exigiera un gravamen por la regularización de las rentas procedentes de ejercicios prescritos, pero sí permite comprobar si quienes regularizaron a través de la DTE han cumplido también con la obligación de informar sobre la posesión de bienes y derechos en el extranjero y si han sido rigurosos al hacerlo”.

De este modo, Hacienda plantea sumar las fuerzas de la amnistía fiscal y de la declaración informativa de bienes y derechos fuera de España, puesta en marcha en 2013 y conocida como modelo 720. Montoro, por tierra, mar y aire.

La relevancia de esta maniobra es que si se comprueba que los amnistiados no han tributado por esas rentas en el exterior se les exigirá el pago de los impuestos correspondientes. Concretamente, se imputarán todas esas rentas  no declaradas al último año no prescrito, aunque hubieran sido regularizadas a través de la DTE.

Hacienda dice que «no pueden sentirse a salvo»

“Las rentas procedentes de esos bienes y derechos ocultos radicados en el extranjero no prescriben”, señalan desde Hacienda, que avisa de que, por tanto, a los acogidos a la amnistía fiscal “se les va a seguir investigando”.  “No pueden sentirse a salvo”, señalan.

El tiempo jugó a favor de los acogidos a la amnistía

Hacienda no da un euro por perdido, después de que con la amnistía fiscal no fuera posible recaudar todo lo que cabría esperar. La DTE estableció un gravamen atractivo del 10% para aquellos que afloraran sus patrimonios ocultos, como admiten desde Hacienda, puede parecer impopular, pero que era la única forma de atraer fortunas cuya existencia se desconocía.

Sin embargo, ese 10% sólo se cobró en el caso del dinero procedente de ejercicios impositivos no prescritos, de forma que de los 40.000 millones de euros que, de acuerdo con las estimaciones de Hacienda, fueron aflorados en manos de los 30.000 declarantes, se quedaron fuera del alcance del gravamen “una parte relevante”.

Como resultado, se recaudaron 1.200 millones de euros, aunque se incrementaron los ingresos del Estado porque los patrimonios aflorados comenzaron a tributar dentro de la legalidad y bajo el control de Hacienda.

En el caso del modelo 720, desde su puesta en marcha se han declarado por primera vez más de 140.000 millones de euros en bienes y derechos en el extranjero. Después de aplicar las cancelaciones y modificaciones sobre las que informan los contribuyentes en los modelos, el saldo neto de los activos declarados asciende a algo más de 97.700 millones de euros. Además, estos contribuyentes tienen que declarar las rentas que les generan estos activos en el Impuesto sobre el Patrimonio y en el IRPF.

En total, la Agencia Tributaria (AEAT) ha realizado más de 8.800 actuaciones inspectoras sobre contribuyentes que presentaron el modelo 720. De ellas se han derivado deudas por valor de casi 1.100 millones de euros, de los que 840 millones ya se han liquidado.

Casi 500 contribuyentes ya se han enfrentado a sanciones por el modelo 720

Respecto a quienes no han presentado el modelo, aunque debían hacerlo, se ha investigado a 7.000 contribuyentes y hay más de un millar de actuaciones en marcha. En total, 436 casos ya se han saldado con actas o expedientes sancionadores que alcanzan el 150% de la cuota defraudada.

Un ejemplo de cómo actúa la Agencia Tributaria

Uno de esos casos en los que la DTE y el modelo 720 pueden cercar a un contribuyente que oculta patrimonio se detectó a principios del pasado mes de mayo. Un contribuyente presentó el modelo 720 correspondiente al año 2013 declarando ser titular de un depósito en Suiza por importe superior a los 700.000 euros.

Sin embargo, debió presentar también el 720 el año anterior, al ser poseedor a cierre de ese año, también en Suiza, de una cuenta con un saldo de casi 650.000 euros que cerró un año después.

Paralelamente, el mismo contribuyente se había acogido a la amnistía fiscal declarando rentas por importe de casi 120.000 euros procedentes de la primera cuenta bancaria.

La comprobación inspectora determinó una ganancia no justificada de patrimonio, objeto de regularización, por importe de casi 530.000 euros, por la diferencia entre el saldo de la cuenta a cierre de 2012 y el importe declarado en la DTE.

En este caso, se liquidaron más de 300.000 euros de cuota e intereses, a lo que se sumó la sanción correspondiente.