El ministro de Economía, prudente a la hora de hablar sobre la profunda crisis abierta en el PSOE, cumple las instrucciones del Gobierno y del PP de no ensañarse con los problemas de ese partido. Se lamenta de la actitud mantenida por Pedro Sánchez de no facilitar la formación de Gobierno. También enumera con detalle los graves inconvenientes que a causa de ello está padeciendo el país y adelanta los que padecerá en el futuro. Su gran orgullo: la recuperación económica de España de la que se siente en parte importante autor.

PREGUNTA.- ¿Qué le parece lo que está sucediendo en el seno del PSOE?

RESPUESTA.- No es bueno ni para el PSOE ni para la vida política en nuestro país. Espero que lleguen rápido a una solución, ya que el PSOE es imprescindible para el Gobierno de España.

P.- ¿Está el PSOE en condiciones ahora mismo de acudir a unos comicios, de participar en una sesión de investidura, de cumplir un mínimo papel en la vida política española?

R.- Estas son preguntas que probablemente se estarán haciendo en el propio PSOE.

P.- ¿Puede hacer algo el presidente del Gobierno para ayudar  a reconducir la situación?

R.- El presidente Rajoy ya ha dicho que continúa con la mano tendida para un Gobierno que dé estabilidad a España.

P.- ¿Esto a quién favorece?

R.-  La situación de división política en un partido tan relevante como es el PSOE no favorece a nadie.

P .- ¿Qué va a pasar en España?

R .-¿Desde el punto de vista económico?

P .- No, desde el punto de vista político

R.- Yo no soy tan pretencioso de creer saberlo todo. Estamos en una situación de impasse que dura ya mucho tiempo, llevamos ya 10 meses en funciones. Y el problema no es ya que cuando un Gobierno lleva 10 meses en funciones no pueda dictar leyes o aprobar créditos: es que no hay iniciativa política. Y la iniciativa política es importante, porque, por ejemplo, hay que establecer una estrategia en todo lo que tiene que ver con debates importantísimos en Europa y en el mundo: refugiados, Brexit… Y un Gobierno en funciones se ve limitado. ¿Y qué va a pasar? Yo espero que evitemos las terceras elecciones, espero que el sentido común se imponga y tengamos un Gobierno presidido por Mariano Rajoy antes del final de octubre.

P.- ¿Y qué explica usted cuando va a los foros internacionales, a Europa en su interminable, eterna, condición de ministro en funciones?

R.- Bueno, la verdad es que tengo una parte de historia que es buena y es que la economía española se está comportando muy bien. Estamos creciendo o vamos a crecer por encima del 3%,  se va a crear mucho empleo, en torno al medio millón de puestos de trabajo, la banca española no genera dudas, somos competitivos, la evolución de la exportación española es buena, hay inversión… Y a mí los inversores internacionales ya prácticamente no me hacen preguntas sobre la economía española. Me preguntan sobre la política española y sobre la influencia de la política europea, aunque también hay un temor: si esta situación continúa y, sobre todo, si hubiera un Gobierno que tuviera una agenda incorrecta de política económica, entonces la recuperación se podría malograr. Y eso es algo que no nos podemos permitir porque España todavía tiene mucho paro, y no hemos recuperado el nivel de renta que teníamos antes del inicio de la crisis

P.- ¿Pero en esos foros usted se puede comportar y tomar decisiones en los mismos términos que si fuera un ministro con todos los pronunciamientos?

La recuperación económica se podría malograr si esta situación política se prolonga

R.- Bueno, en Europa y en el Ecofin por supuesto que sí. Después hay otros foros que son más de discusión como es el G20 o el Fondo Monetario Internacional o la OCDE. Pero  a todos los efectos, aunque sea ministro en funciones, sigo representando a España en los ámbitos económicos. Lógicamente, hay cuestiones que sí están limitadas. Por ejemplo, todo lo que tiene que ver con la remisión del Presupuesto que lo teníamos que hacer antes del 15 de octubre. Ahí sí, porque un Gobierno en funciones no puede aprobar un Presupuesto.

P.- ¿Y no le da a usted un poco de vergüenza ir en esas condiciones?

R.- No, vergüenza no, si acaso un pequeño rubor porque yo he tenido que explicar por qué no se había formado Gobierno después de las elecciones del 20 de diciembre y me acuerdo que, a la altura del mes de mayo, cuando dije ‘yo creo que vamos a otras elecciones’,  se quedaron sorprendidos. ¡Y a lo mejor en los próximos días tengo que volver a explicar que hay una posibilidad, que espero que no se concrete, de que vayamos a unas terceras elecciones! Lo cual sería muy negativo para España.

P.- ¿Hemos perdido crédito por esto?

R.- No desde el punto de vista estrictamente económico, pero lo que sí generamos es más incertidumbre, porque un país que pudiera llegar a necesitar tres elecciones generales en un año indica que no hemos sido capaces de ponernos de acuerdo. Hay dos principios en Europa, donde la mayoría de los gobiernos son de coalición, que siempre se aplican, pero nosotros no tenemos costumbre. El primero es que nadie cuestiona el liderazgo en los diferentes partidos políticos. Y el segundo, muy importante, es que el partido que ha ganado las elecciones es el que lidera la coalición. Esas dos cuestiones son importantísimas y en Europa se respetan mucho. Aquí tenemos menos experiencia  eso se traslada al impasse que estamos viviendo ahora.

P.- Pues eso quiere decir que estamos políticamente desacreditados.

R.- Hombre, estar 10 meses en funciones sin duda tiene costes, no es fácil de explicar. Pero la parte positiva es que España sí generaba muchísima incertidumbre hace cuatro años, en 2012, aunque teníamos un Gobierno con mayoría absoluta que tenía capacidad para tomar medidas. Ahora la situación es distinta, la situación económica es mucho mejor.

P.- El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ¿ha hecho todo lo que tenía que hacer para que esta situación se desbloqueara?

R.- El día 21 de diciembre, el presidente del Gobierno ofreció un Gobierno de coalición. ¡No se puede ser más abierto, más generoso! El presidente Rajoy ha hecho todo tipo de ofertas, desde un Gobierno en el que entrara tanto el Partido Socialista como Ciudadanos, hasta un pacto de Gobierno amplio y un acuerdo de legislatura. Es decir, ¡ha dado todo el abanico de posibilidades! Creo que si algo no se le puede achacar al señor Rajoy es que no haya tendido la mano continuamente, tanto al PSOE como a Ciudadanos, es decir, a los partidos que siempre ha defendido la Constitución española.

P.- ¿Y esa oferta que Rajoy puso encima de la mesa en la sesión de investidura, esos seis o siete pactos que planteó al PSOE y a otras fuerzas políticas, siguen vivos?

R .- Por supuesto que siguen vivos, son cuestiones que el presidente ha meditado mucho y considera que son el núcleo central de lo que tiene que ser un programa de un Gobierno nuevo. Es una oferta que surge de la convicción del presidente del Gobierno. En España nunca habíamos vivido esta situación. Y un Gobierno de concentración en el cual estuviera el Partido Popular, el Partido Socialista y Ciudadanos, o simplemente, el PP y el PSOE, es una novedad. A lo mejor con esto es cuando ya cerraríamos el círculo completo en  la historia de la democracia española.

P .- ¿Esa fórmula no tendría la pega de que, en ese caso, la oposición quedaría en manos de Podemos?

R.- Bueno, pero es que aquí fórmulas perfectas, las soluciones óptimas, no existen. Existen soluciones que son las más positivas dentro del contexto, el mal menor. Y a veces en la política hay que moverse en el mundo del mal menor. Y en este caso el mal menor sería ése, dado el panorama político que tenemos.

P .- En cualquier caso esa es una oferta que se ha quedado en el aire.

R.- Claro, porque ha habido una parte que no ha querido asumirla. ¡Incluso ni discutirla! Ni discutirla…

P.-  ¿Eso es llamativo para usted?

R.- Sí, es llamativo. Yo puedo entender el planteamiento de decir: «El Partido Socialista siempre ha sido la alternativa del Partido Popular». Pero creo también que estamos viviendo un tiempo novedoso y creo además que la sociedad española está muy cansada de los bloqueos. Que hay ya una sensación de hartazgo. Y, claro, esto de los planteamientos del «no es no» y «no voy a hablar contigo de ninguna forma» creo que está teniendo un impacto en la apreciación social que no es bueno. Porque, además, yo creo que la sociedad española es mucho más abierta de lo que son determinados políticos.

P.- La negativa del PSOE de Pedro Sánchez se basa en el argumento es que no se puede pactar con presidentes de un partido corrupto ¿Cree usted que ésta de la corrupción es la razón real de su negativa?

Ni Partido Popular ni PSOE son en esencia partidos corruptos

R.- La corrupción es deleznable y yo creo que a todos nos revuelve el estómago, sin duda. Pero yo creo que el Gobierno ha actuado con firmeza y con determinación en el caso de la corrupción Y a mí me da la impresión de que a veces es más un pretexto que otra cosa. Porque además la corrupción se distribuye entre PP y PSOE y ninguno de los dos partidos son, en esencia, corruptos. Hay casos de corrupción específicos ligados a determinados comportamientos y lo que hay que hacer es actuar contra ellos.

P.- Es decir, que le parece más un pretexto que una razón de fondo.

R.- Yo creo que sí, porque uno de los pactos fundamentales que ofreció el presidente del Gobierno  es todo lo que tiene que ver con la lucha contra la corrupción: de regeneración, de transparencia de financiación de partidos, de actuación desde el punto de vista de la Fiscalía… Y además, el presidente dijo: «díganme ustedes, estoy abierto a escuchar todas las iniciativas, a considerarlas y en última instancia, a asumirlas». Y esto es importante: el presidente ha mantenido siempre una actitud abierta, dialogante, de oferta continua, y por otro lado ha estado el Partido Socialista en una posición de cerrazón y de no es no.

P.- ¿Y que explicación le ve usted a esto?

R.- Es difícil. Mire, yo intento siempre ponerme en la posición del que tengo enfrente y ver cuál es su lógica y creo que el Partido Socialista está en una especie de sandwich, emparedado por Podemos que es una izquierda nueva con más de 70 escaños, es decir, una presencia muy importante. No hace mucho se planteaba el sorpasso, la posibilidad de convertirse en hegemónica y eso en el PSOE ha generado muchísima inquietud. Y eso les descentra porque el rival tradicional del Partido Socialista era el Partido Popular  y viceversa. En ese juego se estaba hasta ahora. Pero ahora te aparece con mucha fuerza un partido de izquierdas con mucha presencia en ciudades y con un voto joven y eso descoloca.  Y por el centro surge Ciudadanos, que compite en determinados sectores políticos con el PP pero también con el PSOE. Esa sensación de que estás entre una nueva izquierda poderosa y un centro que también te ha robado votos, le lleva a estar descolocado y con grandes incertidumbres desde el punto de visa de la estrategia. Y yo no sé cuál es en estos momentos la estrategia política del Partido Socialista. Hombre, los líderes también son importantes pero los líderes reflejan la realidad  de las bases sociales de las organizaciones a las que representan.

P.- Pero ahora mismo hay en el PSOE un evidente choque de estrategias, o como quiera llamarse a eso que estamos viendo.

R.- Yo me remito a los resultados del PSOE en las dos últimas elecciones generales, que ha sido malos y en las últimas elecciones autonómicas también fueron malos aunque ganó poder por los acuerdos con Podemos.  En las del domingo pasado también fueron francamente malos.  A veces parece como si estas polémicas surgieran para intentar tapar unos resultados decepcionantes. Pero la realidad está ahí.

P.- Usted no es miembro del PP. ¿Eso le ha situado en una posición de soledad en determinadas circunstancias?

R.- Nooo, nooo.

P.- No diga que no…

R.- (se ríe) Vamos a ver, yo siempre me he encontrado muy apoyado. En las últimas elecciones me pidieron que hiciera los debates de economía, a pesar de que yo no era ni candidato ni me presentaba de diputado porque siempre he dicho que no quería presentarme. Y lo hice encantado porque creo que lo mejor que le puede pasar a España es tener un Gobierno del Partido Popular presidido por Mariano Rajoy

P.- Que le pidan a usted que vaya a los debates sobre economías no tiene nada de sorprendente ni nada de generoso. Tiene mucho de interesado (risas)

R.- Pero en el PP hay gente que lo hubiera hecho perfectamente.  Y yo lo hice encantado por la razón que le he dado antes.

P.- Le preguntaba esto a propósito del asunto Soria, en el que dio la sensación de que usted se convertía en el pararrayos único de todas las tormentas desatadas en torno a él. ¡Diga que no ahora!

Con Soria se cometió un error desde el punto de vista político y lo corregimos en tres días

R.- No, bueno,  yo tuve que ir a la Comisión de Economía, aquella fue una decisión técnica del Ministerio de Economía que yo he repetido hasta la saciedad que podía ser correcta y seguramente infravaloramos, infravaloré, el impacto mediático y político que podía tener en un contexto muy definido.. Y yo, si me equivoco, intento corregir. Hay gente que siempre acierta. Yo no. Y creo que desde el punto de vista político se cometió un error, lo corregimos en tres días, yo llame al señor Soria en cuanto llegué de un viaje de China, él inmediatamente aceptó renunciar, no al nombramiento sino a la designación, porque todavía no había sido ni nombrado. Sí, la verdad es que puede extrañar que una designación que duró tres días y que no llegó a ser definitiva, se estirara tanto. Y la única interferencia política que hubo fue la mía cuando le dije al señor Soria que renunciara.

P.- Tal y como usted lo cuenta, es usted el autor de la obra desde el principio hasta el final. Hombre…

R.- (se ríe) Si es que en estas cuestiones, mirar para atrás no tiene sentido. Y el presidente del Gobierno ya dijo que conocía el tema, que el señor Soria le llama para decirle que iba a presentarse. Pero después todo el procedimiento yo lo asumo absolutamente.

P.- Ya, ya, si eso es precisamente lo que le pregunto, que por qué lo asume usted en solitario

R.- Bueno porque es el Ministerio de Economía y porque soy el ministro.

P- ¿Y se sintió arropado por…..

R.- Sí, sí, por el presidente del Gobierno

P.- …por todos los miembros de su Gobierno?

R.- Yo por lo que tengo que estar arropado es por la conciencia tranquila.

P.- ¿Espera usted que el PSOE se abstenga para permitir una sesión de investidura?

R.- ¡Ojalá, ojalá! Tengo dudas en función de lo que hemos visto. En el PSOE tienen que pasar cosas en los próximos días, pero yo creo que la división que estamos viendo no es buena ni para el Partido Socialista ni para la sociedad española ni para la vida democrática de España, porque es un partido importantísimo y lo que yo espero es que adopten una solución rápida y que se clarifique su planteamiento político. ¡Porque la abstención no supone posteriormente la más mínima limitación de la capacidad de control y de crítica política! Se trata únicamente de permitir que haya un Gobierno que España necesita. Y de tomar decisiones imprescindibles, por ejemplo, todas las que tienen que ver con la situación en Europa y que son muy importantes. Y el PSOE lo conoce perfectamente y ahí, con un cierto margen de flexibilidad siempre vamos a poder coincidir.

P.- Supongamos que se produce la sesión de investidura y Mariano Rajoy es presidente. ¿Qué atroz panorama la espera a ese Gobierno en minoría?

La mejor solución para la CNMV es que la presidenta siga de forma interina

R.- Bueno, tendría que negociar muchísimas cuestiones. Le voy a dar un ejemplo de las necesidades que hay: la semana próxima la presidenta y la vicepresidenta de la CNMV cesan en sus cargos de acuerdo con la ley. Y estamos intentando buscar una solución para que la Comisión siga funcionando porque, estando en funciones, no podemos nombrar unos sustitutos. Y yo creo que la mejor solución es que ambas, aunque sea de forma interina, continúen hasta que haya un Gobierno con plenas funciones que pueda hacer esos nombramientos.  Pero la verdad es que no he encontrado mucho apoyo de la oposición para alcanzar una solución que es meramente temporal. Pero es que, si no conseguimos que se mantengan en sus puestos, nos podríamos llegar a encontrar con problemas operativos importantes.

P.- ¿Qué quiere decir?

R.- Que a efectos de evitar que la institución se paralice, tendremos que encontrar fórmulas alternativas con los órganos de dirección que tengamos disponibles

P.- Usted dice que la economía va bien pero que la situación de bloqueo político amenaza esas buenas perspectivas. ¿En qué momento se va a producir el parón?

R.- Mire, el tercer trimestre va a ser muy fuerte con crecimientos por encima del 3%. Pero es importante distinguir entre los indicadores que miran para atrás y los que te adelantan lo que a ser la evolución en los próximos meses. Y esos indicadores adelantados sí muestran una desaceleración. Por ejemplo, todo lo que tiene que ver con sentimiento económico, todo lo que tiene que ver con expectativas, tanto de consumidores, como de empresarios, como de comerciantes. Ahí hay un deterioro. También hemos empezado a notar que la demanda de crédito de pymes empieza a desacelerarse. Sigue habiendo tasas de crecimiento positivas pero ya no tan positivas como había hace un año. Y empezamos a ver una cierta desaceleración en el ámbito de las hipotecas individuales, que crecían de un modo muy fuerte, a tasas del veintitantos por cien, y que estaba detrás de la recuperación del sector de la construcción, que estaba viviendo un repunte importante desde niveles muy bajos. Pues ya ese repunte empieza a perder un poquito de fuelle.

P.- ¿El ministerio ha cuantificado el daño?

Las expectativas de consumidores, empresarios o comerciantes muestran un deterioro

R.- ¿De la ausencia de Gobierno? Eso es muy complicado. Pero sí hay aspectos que son relevantes y son fundamentales. Hay una desaceleración de la economía mundial, eso se va a constatar en lo que nos va a decir el FMI la semana próxima: que la economía mundial no está para tirar cohetes. Estamos con tasas de crecimiento inferiores a la media que teníamos antes del inicio de la crisis, hace diez años. Son tasas de crecimiento al 3% , que son tasas mediocres, pobres. Europa tiene muchísimos problemas, todavía no hemos visto las consecuencias reales del Brexit. Por otro lado, el panorama electoral en Europa es muy complicado.Tenemos un referéndum en Italia, hay elecciones en Francia, en Alemania y en Holanda. Y después hay un ambiente de populismo. Y  están las elecciones en Estados Unidos.

P.- Pero está con las manos atadas a la espalda…

R.- Bueno, la presencia continua y hay una cosa buena que es que hemos dado la vuelta a la situación. Nosotros éramos los enfermos de la economía europea hace cuatro o cinco años y ahora la gente nos mira con bastante respeto porque no generamos ningún tipo de inquietud. Y eso está en el haber del Gobierno y del presidente Rajoy; y cuando Rajoy va al G20 se le  escucha aunque sabemos que no es un Gobierno en plenas funciones. Y que ya llevamos así 10 meses y 10 meses es mucho tiempo.

P.- Las inversiones extranjeras están  esperando a ver qué pasa y las de las empresas españolas también. ¿Eso se puede perder?

Un mal Gobierno sería el que quisiera revertir las reformas, la economía es muy vulnerable

R.- Un Gobierno en funciones no es lo ideal ¿eh? (se ríe), pero es mucho peor tener un mal Gobierno, así que estamos en un punto intermedio. Un mal Gobierno sería el que quisiera revertir las reformas porque la economía española sigue siendo muy vulnerable y hay que tener cuidado con las medidas porque todavía queda muchísimo por hacer. Pero la inercia no va a durar siempre y la realidad es que no podemos aprobar un presupuesto para el año que viene, que es la ley económica fundamenta. Y lo que tenemos que hacer en  Bruselas es presentar un Presupuesto prorrogado.

P.-El PSOE dijo que presentaría en el Congreso una proposición para que se pudiera incrementar el sueldo de los funcionarios y otra medida para incrementar las pensiones. ¿De qué partida se podría sacar ese dinero?

R.- No, eso es algo que tienes que incluir necesariamente en un Presupuesto. El Presupuesto es un todo. Nosotros nos hemos comprometido con Bruselas en que vamos a aprobar una reforma del Impuesto de Sociedades para subir la recaudación en 6.000 millones de euros pero más allá  de eso no podemos hacer mucho más. ¡Es que hay una prohibición expresa a un Gobierno en funciones, que es la de elaborar los Presupuestos. Es una de las cosas que no se puede hacer.

P.- Entonces esa proposición que efectos tiene?

R.- Es una especie de desiderata política pero que no tiene fundamento ninguno.

P.- ¿No se puede llevar a cabo?

R.- No se puede llevar a cabo porque tenemos que prorrogar el Presupuesto. Hombre, no es lo mismo el sueldo de los funcionarios que las pensiones, que tienen una ley especifica pero inmediatamente surgen las dudas. Es la primera vez en la Historia de España en que se va a prorrogar un Presupuesto con un Gobierno en funciones.

P.- ¿Están ustedes en condiciones ahora de reducir el gasto?

R.- Hay que reducir el peso del gasto en la economía y hay partidas que automáticamente se reducen. Por ejemplo, si tú reduces el paro, la prestación de desempleo, como está ocurriendo, te va cayendo. Si los mercados perciben que eres más sólido desde el punto de vista financiero, te exigen menos intereses. ¡Nunca la deuda española nos había costado tan poco colocarla! Y el mero crecimiento económico impulsa los ingresos tributarios. Por ejemplo, las cotizaciones a la Seguridad Social. Son cuestiones que ayudan. Y nosotros este año vamos a cerrar el déficit público con un 4,6%.

P.-¿No estamos ya en el 5%?

R.- No, vamos a cerrar en el 4,6% porque hemos decidido modificar el Impuesto de Sociedades que va a proporcionar unos 6.000 millones adicionales y con eso sería suficiente. Porque simultáneamente también hay mucho control del gasto. Con esa medida vamos a subir la recaudación y vamos a cumplir con el 4,6%. Y el año que viene habrá que tomar más medidas, entre otras la racionalización de las administraciones públicas, para llevar el déficit público al 3,1%. ¡Pero eso no lo puede hacer el Gobierno actual!

P.-Hay un asunto en los tribunales que es simbólico de lo que sucedió en España durante años, que es el proceso de las llamadas “tarjetas black”. ¿Usted cree que una sentencia condenatoria aliviaría en la población la sensación de que quienes hundieron las cajas quedan impunes y encima no devuelven el dinero? Porque ahí está lo mejor de cada casa.

Espero que la Justicia sea justa y objetiva en el caso de las tarjetas ‘black’

R.- Lo sé, lo sé. Yo espero que la Justicia sea justa y sea objetiva. Lo de las tarjetas black es muy significativo, muy ilustrativo y la gente lo entiende muy bien. Pero el FROB que el órgano encargado de tutelar las cajas de ahorro que se nacionalizaron, ha mandado más de cuarenta y tantos casos a la Fiscalía. Y desde el punto de vista del dinero, comparado con los agujeros que hemos encontrado en otros sitios, vamos, no es comparable. Pero sí que es un caso simbólico. Ahora bien, yo no deseo mal a nadie.

P.- El Estado sólo ha recuperado el 5% de lo que le costó el rescate de las cajas…

R.- Sí porque todavía tenemos el 65% de Bankia y el 65% del BMN Y Bankia es el banco más solvente de España.

P.-¿Cuánto cree usted que el Estado va a poder recuperar?

R.- Bastante.

P.- ¿Qué es bastante?

R.- Bastante es mucho. Pero aquí hay una cuestión importante. En el tema de los rescates bancarios, puedes utilizar dos varas de medir para intentar valorar cuál ha sido su efecto. Uno: cuánto has metido y cuánto recuperas. Y dos: con esa inyección de capital ¿has conseguido recuperar la confianza en tu sistema bancario y estás ayudando a la recuperación económica? ¡Sin duda, sin duda! El caso de España es un caso evidente en el cual una de las palancas más importantes que está detrás dela recuperación es que el sistema bancario español. Luego está la cuestión de cuánto hemos metido y cuánto hemos sacado. Creo que debemos dar todavía un poco de tiempo al tiempo. Aunque entiendo perfectamente que el contribuyente quiera saber cuánto va a recuperar, también a veces hay que explicar esto: si no se hubiera inyectado ese capital, esos 40.000 millones que inyectamos en las cajas de ahorros, el agujero lo tenía que haber pagado alguien. Y lo hubieran pagado los depositantes. ¡En España no se ha rescatado a ningún banquero! Este Gobierno es el primero que reduce el sueldo a los banqueros de las cajas nacionalizadas y que dice que no hay que pagarles ningún tipo de indemnización ni de pensión.

P.- Pero los 50.000 millones eran de dinero público.

Si no se hubiera ayudado al sistema bancario, el agujero lo habrían pagado los depositantes

R.- Sí, sí, era dinero de los contribuyentes, un  dinero que hemos tenido que sacar de los impuestos y de la emisión de deuda pública. Por supuesto. Pero también no sigue quedando el 65% de Bankia y el 65% de BMN , que es mucho dinero. Y creo que el Estado recuperará una parte importante de ello. Pero yo creo que la cuenta que de verdad interesa es la de si en estos momentos el sistema bancario después de esa inyección ¿ayuda o no ayuda a la recuperación y a la creación de empleo? Y sí, el sistema bancario español está ayudando a la recuperación de empleo.

P.- La última. ¿Está usted dispuesto  a volver a ser ministro de Economía o vicepresidente económico en un segundo hipotético Gobierno de Mariano Rajoy?

R.- (se ríe)  Yo estoy dispuesto a acabar mi periodo como ministro en funciones de Economía. Y siempre lo he dicho. Yo hace año y medio dije que no quería continuar y que los cuatro años eran suficientes.  Y no sé si por una especie de maldición (se ríe) que me ha caído del  cielo como consecuencia de la incapacidad de formar Gobierno, llevo 10 meses en funciones. Y espero que no me quede mucho más. Yo tengo que acabar mi trabajo, hay cuestiones que siguen exigiendo la presencia y el esfuerzo del ministro de Economía. Y eso es lo que voy a seguir haciendo hasta que haya un nuevo Gobierno.

P.-¿Y después?

R.-Pues no lo sé, no lo sé. Me remito a lo que ya dije hace un año y medio al respecto.