La tregua del Brexit podría estar cerca de su final. Tres meses después de que el pueblo británico votara por sorpresa a favor de abandonar la Unión Europea, su impacto en la economía y los mercados se ha evidenciado muy inferior a lo temido. Pero las caídas que este lunes llevaban a la libra esterlina a sus cotas más bajas desde 1985 frente al dólar y a niveles de 2013 frente al euro servían para recordar que los riesgos de este evento siguen muy presentes.

«A pesar de la tranquilidad estival, el Brexit vuelve a recordar su capacidad de ser un elemento desestabilizador tanto desde el punto de vista cíclico como de mercado», aseguran desde Santander Private Banking.

La moneda británica cedía cerca de un 1% frente a la divisa de EEUU, hasta los 1,28 dólares, un nivel no alcanzado en más de tres décadas. Este descenso venía determinado por el discurso pronunciado este fin de semana por la primera ministra del país, Theresa May, en el que señalaba su voluntad de iniciar el proceso de desconexión con la Unión Europea el próximo marzo, y adoptaba posturas pocos flexibles en asuntos claves en la negociación que debe establecer el nuevo marco de relaciones entre Reino Unido y el espacio común, como la inmigración y la legislación.

Si Reino Unido y la UE no alcanzaran un acuerdo en dos años, el país quedaría fuera del mercado común europeo

Desde Santander avisan de que el endurecimiento del discurso de May agudiza el riesgo de que, pasados los dos años de negociaciones entre la Unión Europea y Reino Unido, no fuera posible un acuerdo, «lo que podría dejar al Reino Unido fuera de los tratados de comercio actuales sin haber llegado a alcanzar un sustituto». Y una consecuencia de este riesgo sería que las multinacionales que usan el territorio británico como puerta de entrada al mercado común europeo empiecen a buscar «otras alternativas para el acceso al mercado de la UE, lo que afectaría significativamente a la confianza e inversión empresarial».

En éstas cuestiones radica la preocupación evidenciada por los inversores en divisas. Según observan en Danske Bank, la postura inflexible del ejecutivo británico en términos de inmigración, «interpretada literalmente, implica que Reino Unido deja el mercado común, dado que los líderes europeos han dicho que el acceso al mercado común significa que Reino Unido tiene que aceptar el libre movimiento de trabajadores».

En este escenario, la firma danesa augura que la moneda británica seguirá presionada por la incertidumbre y estiman que el cruce entre el euro y la libra podría avanzar hasta las 0,92 libras por euro en los próximos seis meses, lo que significaría una apreciación del euro próxima al 6% desde sus niveles actuales y la caída de la moneda británica a su peor nivel desde 2009.

La bolsa británica, a un paso de máximos

Este hecho, sin embargo, no hace mella en la bolsa británica. El índice Ftse 100 británico rondaba este lunes los 7.000 puntos, a menos de un 2% de su máximo histórico (registrado en abril de 2015), ayudado, de hecho, por la debilidad de la moneda británica, que hace más competitivas en el exterior a las cotizadas del país. Pero los expertos no creen que el buen tono de la bolsa de Reino Unido pueda mantenerse si se materializa el enfriamiento de la economía nacional, un riesgo, que sigue muy vivo.

«Los datos de actividad post-Brexit se han mantenido hasta ahora un poco mejor de lo esperado, pero no vemos ninguna razón para cualquier cambio significativo en nuestra previsión de una desaceleración sustancial en 2017, liderada por la inversión, en tanto persiste una gran incertidumbre sobre las relaciones comerciales entre Reino Unido y Europa», advierten desde la agencia Fitch.

Según Danske Bank, el euro podría escalar otro 6% frente a la libra, hasta niveles de 2009

Una visión similar a la que mantiene David A. Meier, economista de Julius Baer, que advierte que el retraso en la manifestación de los efectos del Brexit no significa que se hayan evitado. «La incertidumbre carcomerá la economía una vez se active el artículo 50 del Tratado de Lisboa y el Reino Unido tenga que iniciar las negociaciones con la Unión Europea», apunta.

Cómo se vayan manifestando esos riesgos depende, en gran medida, de la evolución de las negociaciones entre Reino Unido y la Unión Europea. En este sentido, desde CaixaBank Research señalaban recientemente que, «reducir la incertidumbre en este periodo prolongado de negociaciones que se abre será clave para mi­­ni­­mizar su impacto negativo sobre la economía». Pero este escenario parece complicado si May y el gobierno británico se enrocan en su propósito de mantener incólume la autonomía británica sin hacer ninguna concesión a Europa.