Endesa, el mayor operador nuclear de España, da por hecho que sus centrales acabarán funcionando 50 años. La compañía eléctrica, controlada por la italiana Enel, calcula su cuenta de resultados desde el 1 de octubre de 2014 en base a un periodo de depreciación y amortización de sus activos nucleares durante cinco décadas, frente a los 40 años con los que lo hacía hasta entonces.

La eléctrica calcula sus resultados dando por hecho que sus nucleares funcionarán 50 años, así reduce los fondos para amortizar sus centrales y eleva su beneficio

Un cambio que, en la práctica, le sirve a Endesa para reducir significativamente los fondos destinados cada año a amortizar sus activos. Al alargar en su contabilidad el periodo para cubrir las inversiones totalmente y, con ello, la compañía mejora sus beneficios. Con la nueva fórmula de cálculo a 50 años, la eléctrica ha conseguido reducir los fondos destinados a amortizar sus centrales nucleares en más de 150 millones de euros desde el último trimestre de 2014 hasta la mitad de 2016.

La eléctrica redujo las amortizaciones en 28 millones de euros en el último trimestre de 2014 por el alargamiento de la vida de las nucleares, las recortó en cerca de 85 millones en el conjunto de 2015 y se acerca a los 40 millones de euros en la primera mitad de este año, según confirman a El Independiente fuentes financieras familiarizadas con las cuentas del grupo.

Provisiones millonarias si hay apagón nuclear

Endesa ha reducido así en su contabilidad las aportaciones que debe realizar para amortizar sus centrales nucleares en más de 150 millones de euros sólo por calcular que funcionarán 50 años. Pero si la batalla por ampliar la vida de las nucleares fracasa y se acaba imponiendo de nuevo el límite tradicional de los 40 años de vida útil de las centrales, la compañía tendría que provisionar directamente esos 150 millones para cubrir esas amortizaciones que no ha realizado, amén de las mayores aportaciones que debería realizar en los ejercicios siguientes.

Endesa justifica su decisión de ampliar su previsión de vida útil de sus nucleares en que se trata de una estimación de plazos “razonable” y en que la compañía adopta decisiones con «criterios empresariales, no políticos», y fijar la vida útil en el límite de 40 años se trataría de una medida «estrictamente política».  «La experiencia de otros países como Estados Unidos o Francia nos dice que es muy normal calcular las amortizaciones con un plazo de 50 años o más. Tiene sentido tanto por razones de operatividad como de seguridad».

PSOE y Podemos defienden el apagón nuclear. Si lo logran en los próximos años, Endesa tendrá que provisionar todo lo que se ha ahorrado

El cambio en la contabilidad fue motivo de un requerimiento a la eléctrica de información adicional por parte de la Comisión Nacional de los Mercados de Valores (CNMV). El supervisor bursátil dio por buenas las explicaciones de la compañía presidida por Borja Prado, que justificó entonces la modificación de su fórmula de cálculo en la “excelente condición” de sus centrales, gracias al mantenimiento realizado, y en que la legislación actual no prohíbe que se amplíen la vida de las plantas nucleares hasta los 50 años.

De hecho, la Ley de Economía Sostenible, aprobada en 2011 por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, ya abrió la puerta a que las centrales nucleares españolas pudieran funcionar más allá de los 40 años. La legislación habilita pues a las compañías eléctricas a pedir ampliaciones de la vida útil de sus centrales más allá de ese límite. De hecho, la propia Endesa e Iberdrola han solicitado la reactivación de la central de Garoña hasta 2031, cuando la central cumpliría 60 años desde su construcción.

Sin embargo, todos los partidos del Congreso –con la única oposición del PP, y la abstención de CiU- apuestan por un cierre adelantado para que las centrales no estén operativas más de 40 años, lo que supone hacer efectivo el apagón nuclear en España la próxima década. Tradicionalmente, la vida de diseño de las centrales nucleares (el tiempo en que se espera que funcione según las especificaciones técnicas de su construcción) es de cuatro décadas, aunque algunos países han ido ampliando ya la vida útil de las instalaciones (el tiempo que efectivamente transcurre entre la puesta en funcionamiento y su cierre) más allá de ese límite.

Iberdrola y GNF no ‘ven’ la ampliación

Iberdrola y Gas Natural Fenosa –las otras eléctricas que también participan en el negocio nuclear en España- de momento no han ampliado su previsión de vida útil hasta los 50 años, y la mantienen en el límite de las cuatro décadas. Y no tienen planes inmediatos para modificar su fórmula contable.

Endesa es el principal operador nuclear de España. La filial de Enel controla el 50% de la central de Garoña (el otro 50% lo tiene Iberdrola); es el único propietario de Ascó I y tiene un 85% de Ascó II (el otro 15% es de Iberdrola); el 72% de Vandellós II (el 28% es de Iberdrola); y el 36% de Almaraz I y de Almaraz II (el 52,7% de Iberdrola y el 11,3% de Gas Natural Fenosa en ambas instalaciones).