Popular no atraviesa su mejor momento y la presión de los inversores bajistas, que apuestan a la caída de un valor en bolsa, le está pasando factura. Hoy sube algo más de un 1%, pero se desploma más de un 70% en los últimos 12 meses. Pese a que en julio hizo una ampliación de capital por 2.500 millones de euros que refuerza su balance y le coloca en una posición cómoda, el lastre inmobiliario es el talón de aquiles de la compañía. La debilidad a la que se aferran los fondos que ganan dinero cuando sus acciones retroceden.

El jueves, las acciones de la entidad que preside Ángel Ron sufrieron un descalabro del 6,5%, equivalente a destruir más de 300 millones de euros de capitalización. Sus títulos se situaron en un mínimo histórico de 1,02 euros, a sólo un paso de caer por debajo de la barrera psicológica del euro.

El foco de la caída libre se atribuye, en parte, a una información publicada por El Confidencial, que aseguraba que la segregación de activos inmobiliarios en una especie de banco malo para sacar del balance unos 6.000 milllones de activos tóxicos podría haberse topado con la oposición del Banco de España.

Popular señaló mediante un hecho relevante a la CNMV que, “hasta la fecha, no ha recibido indicación negativa alguna de ningún supervisor acerca de dicha operación, por lo que el Banco sigue trabajando en la misma línea de las distintas alternativas analizadas hasta la fecha”.

Fuentes solventes de Popular aseguran a El Independiente que “fondos interesados [en alusión a inversores bajistas] habrían propiciado la caída del jueves”, atacando al valor y “ganando mucho dinero”. Aseguran que siguen trabajando codo a codo junto al regulador para diseñar un plan solvente que cumpla con todas las garantías y subrayan que “si la operación es un éxito, será imitada por otros competidores”, que, en línea con Popular, estudian todas las vías para sacar de balance los activos improductivos. En este sentido, Santander y BBVA, por su alta exposición al ladrillo, figuran entre los que estarían mirando de reojo los pasos de Popular.

Posiciones cortas

A finales de septiembre, Popular tenía casi el 5% de su capital en manos de inversores bajistas. Alcanzó un máximo de 7,1% el pasado mes de febrero. Marshall Wace y AQR Capital Management son los últimos fondos que han comunicado a la CNMV sus posiciones cortas sobre el valor.

Las posiciones cortas suponen vender un activo que un inversor no tiene en cartera (mediante el préstamo de valores o derivados), con la idea de que el precio caiga y que pueda comprar, por tanto, posteriormente, a un nivel más bajo. Se embolsa la diferencia entre el precio al que vendió el activo y el que pagó para comprarlo.

Tras haber realizado en julio una ampliación de capital por valor de 2.500 millones de euros y en pleno proceso de reestructuración de su plantilla (planea dar salida a 2.900 empleados), el futuro podría pasar, según apuntan desde diversos flancos, por su integración en otra entidad. Entre las parejas que más suenan en las quinielas destaca Sabadell, aunque fuentes próximas a la entidad reconocen contactos con otros grupos, en un momento en el que la banca explora todo tipo de posibilidades para ganar rentabilidad, en un entorno de tipos de interés mínimos.