Manuela Carmena quiere mucha más vivienda social en alquiler en la capital: lo hace regando de millones la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS), una entidad pública que la ex alcaldesa Ana Botella estuvo a punto de liquidar en 2013. Así se refleja en la Memoria del Presupuesto para 2017 de la EMVS, en la que se recoge una aportación del Ayuntamiento de Madrid de 178 millones: el doble de lo destinado para este año 2016 (91 millones) y seis veces más que el presupuesto del último ejercicio de Botella (2015), cuando la subvención fue de 28 millones.

Una subida del 535% en solo dos años. “Las líneas de actuación recogidas en el presupuesto de 2017 siguen dirigidas a facilitar el acceso a la vivienda a los colectivos de ciudadanos más desfavorecidos”, dice la memoria, a la que ha tenido acceso este medio. Para el año que viene se prevén adjudicar unas 4.000 viviendas nuevas en régimen de VPO mediante una treintena de promociones de casas y gestionar otras 11.200 viviendas que están vacías en diferentes distritos de la ciudad, según los objetivos. También atender un mínimo de 60.000 consultas. El presupuesto anual será de 205 millones de euros.

Una de las decisiones más polémicas de la corporación anterior fue la de vender Vivienda de Protección Oficial a fondos buitre; en total 1.860 hogares fueron transferidos por 128 millones de euros a Blackstone. Carmena no solo no continuará está política -el ayuntamiento se ha querellado contra el anterior consejo de administración de la EMVS- sino que propulsará el alquiler de más casas sociales por la vía de la subvención: 40 millones de euros para construir vivienda nueva, siete millones para abonar el IVA -obligatorio- por traspasar viviendas en venta a alquiler, 41 millones para comprar viviendas ya erigidas (se adquirirán 315 viviendas en 2017), 68 millones para financiar gastos de explotación… así hasta 178 millones de euros.

En definitiva, el equipo de Gobierno que dirige Ahora Madrid ya no vende casas: las alquila. Las listas de espera para apuntarse a una vivienda de la EMVS se han disparado hasta las 15.000 solicitudes, indican varias fuentes de la empresa. La mayor parte de las promociones de vivienda (33 en toda la capital) nueva se hallan en Vallecas y Carabanchel, pero hay bloques de pisos bastante céntricos (zona de Embajadores).

Se rebajan además los estándares de renta para facilitar el acceso a quienes menos dinero tienen. En concreto, a «solicitantes con ingresos de la unidad familiar comprendidos entre 0,75 y 3,5 veces el IPREM» (el Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples, un índice de referencia para asignar ayudas y subsidios). Son, según el Consistorio, los «colectivos con mayores dificultades».

Se menciona igualmente a otros sectores: «programas de Emergencia Social», «programas de mayores de 65 años», «mujeres en situación de vulnerabilidad», «personas en situación de exclusión»… para todos estos colectivos desfavorecidos habrá arrendamiento de VPO, según los presupuestos.

Guerra con Hacienda

La Empresa de la Vivienda asumirá asimismo las llamadas «encomiendas de gestión», que son obras por encargo de la administración local: la gestión del recién renovado Mercado de Barceló, las obras en los alrededores del Parque Olímpico, etcétera. Entre ingresos y gastos la previsión es un resultado positivo neto de 22 millones de euros. Pese a que las subvenciones se han disparado, el presupuesto para gastos de personal disminuye hasta los 13,92 millones de euros (un 1,29% menos).

El PSOE ya ha dicho que apoyará este aumento cualitativo de recursos a pesar de la difícil situación económica que atraviesa el ayuntamiento: por un lado, la deuda se reduce a buen ritmo; por otro, el consistorio está en guerra con el Ministerio de Hacienda. Cristóbal Montoro aduce que no quiere aprobar los presupuestos de la Corporación por romper el techo de gasto en 700 millones de euros. La oposición aún no se ha pronunciado con relación a la gran cuantía económica que Cibeles inyectará en la EMVS.