La Comisión Europa y el BCE visitaron entre el 17 y 19 de octubre España en una visita rutinaria para supervisar, en cooperación con el Mecanismo de Estabilidad Financiera, la evolución de la economía española.

El comunicado remitido por la institución que preside Mario Draghi tras su paso por Madrid subraya que, «ante la ausencia de un gobierno con plenos poderes legislativos, la misión puso el foco en los problemas del sector financiero». Y, entre éstos, un tema clave es la privatización de las dos entidades controladas por el Estado: Bankia y BMN. Ambas instituciones obvian el proceso de integración entre las dos entidades y señalan directamente a la privatización de las mismas.

«Aunque la implementación de los planes de reestructuración de los bancos españoles que han recibido ayudas se ha completado casi completamente, no ha habido progresos en la privatización de los dos bancos que permanecen en manos del Estado (en alusión a Bankia y BMN) desde 2014. Completar la reestructuración y privatización de ambos bancos es importante para fortalecer la estabilidad del sistema bancario», señalan los supervisores europeos.

Bruselas y el BCE meten el dedo en la llama, pero reconocen la positiva progresión del sector bancario y de la economía del pasí. «El sector financiero ha continuado mostrando un alto grado de estabilidad, apoyado por menores costes de financiación, los avances de la reestructuración del sector y la recuperación de la fortaleza de la economía. El sector bancario tiene amplia acceso a la liquidez y es capaz de cumplir cómodamente los requerimientos de capital. Los niveles de solvencia son resistentes a escenarios de estrés de la economía, tal  como quedó reflejado en los resultados de los test de estrés desarrollados en 2016 por la EBA», apuntan.

Tal como indica José Luis Martínez Campuzano, portavoz de la AEB (AEB), los socios de Bruselas y el BCE piden a España que continúe con las reformas estructurales para aumentar el crecimiento potencial, reducir los desequilibrios económicos, seguir con la reducción del desempleo y aumentar la productividad.

La nota señala que, «en general, el crecimiento robusto de la economía española sigue apoyando el reequilibrio de la economía y la estabilización del sector financiero. Sin embargo, lo que garantiza una senda de crecimiento equilibrado y duradero en el largo plazo sigue siendo un reto. Se necesitan esfuerzos constantes para fortalecer aún más la capacidad del sector bancario en el mediano plazo», explica.

Además, añade que «el programa de reforma estructural ha de reanudarse por un Gobierno con plenos poderes legislativos con el fin de equilibrar aún más la economía, reducir el desempleo y aumentar el potencial de la productividad y el crecimiento de España».

El Consejo advirtió en agosto que España no había tomado medidas eficaces para corregir el déficit excesivo de las administraciones públicas. Actualmente, la Comisión está evaluando las medidas adoptadas para lograr el cumplimiento de esta nueva senda de ajuste. La próxima visita del comisionado del BCE y la Comisión Europea está prevista en la primavera de 2017.