La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), que cuenta en su patronato con el Banco de España y las mayores empresas del país, ha sumado una nueva propuesta para atajar el déficit de la Seguridad Social y preservar las pensiones públicas futuras: mejorar la conciliación laboral y los salarios de las mujeres, con una mayor cuota en puestos de responsabilidad, para incrementar sus ingresos por cotizaciones.

No es, a simple vista, un intrincado cambio legal o tributario, pasa sencillamente por  abordar la eterna brecha laboral entre hombres y mujeres, pero más allá de la justicia social como hasta ahora, desde un sentido más práctico.

“En estos momentos en los que se está hablando del futuro de las pensiones no nos podemos permitir no aprovechar todo el potencial laboral de la mujer”, indica el economista de Fedea José Ignacio Conde-Ruiz, coautor del estudio Brechas de género en el mercado laboral español. Si el Instituto Nacional de Estadística (INE) estima que hasta el año 2050 la población en edad de trabajar se va a reducir en 8,1 millones de personas, es preciso, a su juicio, rellenar este espacio con fuerza laboral y talento femenino.

Lo mismo opina el director ejecutivo de Fedea, Ángel de la Fuente, para quien las pensiones futuras serán proporcionalmente inferiores a los salarios y exigen “explotar todos los márgenes de ajuste”.

El nivel de formación de las mujeres menores de 50 años es hoy superior al de los hombres

Antes de abordar cómo conseguir de una vez por todas que deje de hablarse de desigualdades entre hombres y mujeres en el ámbito laboral, el estudio hace un diagnóstico de la situación. El potencial laboral al que se refiere Conde-Ruiz es un total de 15,3 millones de españolas en edad de trabajar con una esperanza de vida de 86 años, seis más que los hombres.

Además, el nivel de formación de las mujeres menores de 50 años es hoy superior al de los hombres, tal vez porque el saber que los obstáculos de género les pondrán las cosas más difíciles, les hace llevar más lejos sus estudios. El 67% de las mujeres entre 20 y 50 años ha completado la educación secundaria superior, frente al 58% de los hombres. En paralelo, el 43% tiene estudios terciarios frente al 36% de los varones.

Estos datos reflejan otra ‘brecha’ diferente, favorable a las mujeres y que además es mayor en el caso de las generaciones más jóvenes. Esto quiere decir que, en el futuro, los trabajos con mayor valor añadido, que deberían conllevar también mejores salarios, serán cosa de mujeres en las próximas décadas.

El ‘techo de cristal’ de las mujeres

Sin embargo, para que esto sea una realidad no solo es preciso que la participación de la mujer en el ámbito laboral siga avanzando – solo el 35% de las mujeres en edad de trabajar lo hacía en 1985 frente al 68% en 2014–. Además, es necesario romper un ‘techo de cristal’ que les impide acceder a puestos de dirección por la falta de cultura de la igualdad en los hogares, las empresas y las administraciones.

Las cifras son reveladoras. Solo el 20% de los consejeros en las grandes empresas son mujeres, de acuerdo con los datos del primer cuatrimestre de la Comisión Europea, una de las fuentes de referencia de Fedea. Sin embargo, una mujer española, que bien puede aspirar a dirigir su empresa, dedica de media 2,5 horas diarias más que el hombre, incluido el cuidado de los hijos.  Al mismo tiempo, el hombre dedica 1,4 horas más al día a su trabajo y la hora sobrante, al ocio. Y es que, el estudio muestra que mientras que en Suecia o Francia alrededor del 90% de la población ve a los padres capacitados para cuidar de sus hijos, en España este porcentaje no supera el 75%.

Las mujeres tienen un salario un 20% inferior de media que los hombres

Estas cuestiones tienen un reflejo en las cifras macroeconómicas. Las mujeres tienen tasas de paro superiores a las de los hombres, mayor temporalidad, una tasa de trabajo a tiempo parcial, tanto deseado como no, también mayor y niveles superiores de sobrecualificación en el puesto de trabajo.

El resultado último de todo ello es que las mujeres tienen un salario un 20% inferior de media que los hombres, lo que tienen una relación directa con que podrían cotizar y aportar mayores cantidades a la Seguridad Social si esta brecha desapareciese, y con que, una vez jubiladas, estas mujeres tendrán una pensión inferior a la de los hombres.

Las brechas en los salarios son cicatrices en las pensiones

Conde Ruiz insiste en que, a la vista del diagnóstico, parece obvio que “es necesario mejorar las condiciones laborales de las mujeres para que esta ‘brecha’ no se convierta en una cicatriz en las pensiones”.

En este sentido, propone  mejorar la conciliación laboral y familiar de las mujeres, lo que además tendría un efecto positivo colateral en los niveles de natalidad, y garantizar la representación de las mujeres en puestos de mayor responsabilidad.

En el primer caso, apuesta por aumentar el gasto público en la educación preescolar de cero a tres años y lograr que los padres usen más los permisos de paternidad haciendo que no sean transferibles, dotando de más días a la madre en función de los que se coja el padre o incluso obligándoles a librar al menos uno o dos días tras el nacimiento de sus hijos.

Por otro lado, para romper el ‘techo de cristal’ de las mujeres en empresas y administraciones, Fedea se suma a Italia, Francia o Alemania, en la idea de imponer cuotas obligatorias de representación femenina en los consejos de administración y también en la Administración, aunque sea con carácter temporal, para impulsar la paridad natural en los próximos años. Según argumenta Conde-Ruiz esta última opción ha sido la adoptada en Italia con buenos resultados: en cinco años la presencia de consejeras ha pasado del 6% al 30%.