La abstención del PSOE ya ha recibido un primer voto a favor de los mercados financieros. La bolsa y la deuda española han amanecido este lunes con un tono especialmente positivo ante la expectativa de que el bloqueo político español, que ya se extiende por más de 300 días, toque pronto su fin.

La decisión este domingo del Comité Federal del PSOE de facilitar un gobierno del Partido Popular mediante la abstención de sus diputados ha sido entendida como el movimiento final para que Mariano Rajoy pueda tomar de nuevo las riendas del Ejecutivo.

«Es positivo para los mercados financieros españoles, especialmente para la renta variable. En principio, parece plausible un nuevo gobierno en línea con el anterior. Esto debería permitir el retorno del inversor no residente al mercado de renta variable española, respaldando así un buen comportamiento del Ibex 35», comenta Estefanía Ponte, directora de análisis de BNP Paribas Personal Investors.

Así, el Ibex ha arrancado la semana con un repunte superior al 1,3% que le sirve para situarse por encima de los 9.200 puntos, su nivel más elevado desde el pasado abril, dejando ya muy atrás los efectos del Brexit. El índice español reduce, de este modo, su castigo anual a poco más del 3%.

Ponte confía en que la buena marcha del índice pueda extenderse en las próximas semanas. «Nuestro objetivo en este escenario es de, al menos, alcanzar los 9.400 puntos», indica.

Este avance ha contado con el tirón de algunos de los sectores más sensibles a la coyuntura económica, y especialmente la banca. Popular, con subidas próximas al 4% , y BBVA, CaixaBank y Santander, con alzas en torno al 2,5%, se situaban al frente del índice español. «Las empresas más beneficiadas pueden ser bancos, sectores regulados y compañías de infraestructuras, aunque considero que el factor político es un tema secundario respecto a otras cuestiones», explica Daniel Pingarrón, estratega de IG.

También el bono español reaccionaba en positivo. El interés de los títulos a 10 años se situaba en el 1,07%, cuatro puntos por debajo del cierre de la semana anterior. «La prima de riesgo política que pesaba sobre nuestro país, que aunque no era excesiva estaba presente, se reduce al facilitarse la formación de gobierno», apunta Juan Carlos Castillo, director de análisis de Capital Bolsa.

Entorno favorable en los mercados

En cualquier caso, el buen hacer del mercado español se produce en un entorno positivo general, acelerado tras la última reunión del Banco Central Europeo. La confianza en que la institución mantendrá sus estímulos durante varios meses ha facilitado la depreciación del euro hasta niveles del pasado marzo, lo que espolea al sector exportador europeo.

Además, los inversores comienzan a ver que el contexto económico internacional no es tan preocupante como se había llegado a valorar. «Las proyecciones económicas para final de año y para 2017 están por encima de lo previsto a inicios de año y eso está empezando a plasmarse en los resultados empresariales», comenta Castillo, quien observa que «los inversores se están posicionando para un buen final de año».

Este lunes, el conjunto de las grandes bolsas europeas abría la sesión con alzas en el entorno del 1% y los rendimientos de la deuda se movían a la baja. El EuroStoxx 50, que se mueve también en sus niveles más elevados desde abril, registraba este lunes su quinto avance consecutivo, un periodo en el que ha remontado más de un 3%. En ese mismo periodo, el Ibex firma un repunte superior al 5,5%.

La banca europea también ha tenido un comportamiento significativo en este periodo, después de varios trimestres de estar infraponderada en las carteras de inversión. Las alzas de los bancos galos Société y BNP Paribas y del germano Deutsche Bank superaban este lunes el 2%. «Las bajas valoraciones históricas, el underperformance respecto al mercado y el exceso de liquidez han jugado a favor del sector bancario», apunta Pablo García, director general de Carax-Alphavalue.

En el mercado de deuda, además, influía para bien la decisión el pasado viernes de la agencia DBRS de mantener la calificación crediticia de Portugal en niveles de grado de inversión, lo que permite que el país pueda seguir beneficiándose de las compras de deuda del BCE. La rentabilidad del bono portugués a 10 años se reducía cerca de 10 puntos básicos este lunes, hasta el 3,09% y contribuía también al buen hacer de la deuda italiana o irlandesa, entre otras.