El desbloqueo de la situación política española sigue generando una sensación agridulce en los mercados. La agencia de calificación Fitch ha sido la última en dejar patente las percepciones contrapuestas que ha despertado en los círculos financieros la aprobación en el Parlmento de la candidatura de Mariano Rajoy como nuevo presidente del Ejecutivo, después de más de 300 días de interinidad.

En un breve informe, Fitch reconoce que la formación de un nuevo gobierno liderado por el Partido Popular confirma la visión de que, desde las elecciones del pasado 26 de junio, los riesgos políticos en España se habían atunado. Y sin embargo, al mismo tiempo, advierte de que “se mantiene un significativo riesgo político”.

Los recelos de Fitch, como ya ha evidenciado también la gran banca internacional, radican en la sensación de debilidad que presenta el nuevo Ejecutivo. “El gobierno en minoría del PP encara un desafío inherente en asegurarse apoyos para su agenda política, incluyendo la elaboración del presupuesto”, indican. Y es que en su visión, la actitud gobierno del PSOE estará condicionada por sus intereses para hacer respuesta al desafío que representa Podemos.

Teniendo en cuenta todo esto, la agencia de calificación se muestra escéptica respecto a las reformas que pueda sacar adelante el nuevo gobierno de Mariano Rajoy. “No esperamos nuevas reformas estructurales importantes como las que fueron desplegadas durante la legislatura anterior”, comentan e, incluso, advierten del riesgo de que el Ejecutivo no llegue a completar su mandato.

Desafíos

Atendiendo al escenario político, Fitch muestra también su desconfianza sobre el ajuste del déficit en España. Así observa que en 2017 y 2018, el déficit nacional se situará en el 3,6% y el 2,9%, respectivamente, frente al 3,1% y el 2,2% exigido por la Unión Europea. Además, inciden en el desafío que persiste en Cataluña, donde “la posición formal del gobierno regional es seguir adelante con los planes de establecer nuevas instituciones independientes”.

A pesar de todo esto, la agencia de calificación mantiene una perspectiva estable para la calificación crediticia que otorga a España, que se sitúa en BBB+.