Los efectos de la salida de Reino Unido de la Unión Europea empiezan a ser palpables, sobre todo para los británicos, que han visto mermada su capacidad en la compra de productos extranjeros por la depreciación de la libra. Una consecuencia que puede provocar una reacción en cadena sobre determinadas industrias europeas con una elevada exposición al consumo británico, como el sector agroalimentario español, que en 2015 vendió a este mercado bienes por valor de 3.524 millones de euros, según los datos de la Secretaría de Estado de Comercio. Se trata del segundo sector industrial con mayor exposición a Reino Unido, sólo superado por el automovilístico.

En concreto, el 19% del conjunto de las exportaciones españolas provienen de este sector, según recoge el informe Alimentación y bebidas: tendencias 2016 elaborado por KPMG en España. «Dentro del segmento agroalimentario, el de frutas, hortalizas y legumbres es el mayor posible afectado por esta nueva situación, ya que es el primero en volumen, alcanzando una cifra de más de 2.000 millones de euros», asegura. Muy por delante del siguiente, el de bebidas, con 425 millones.

Pero, ¿hasta qué punto la salida de Reino Unido tendrá efectos en las empresas españolas agroalimentarias? El informe de KPMG lo deja claro: «Las compañías del sector que exportan a Reino Unido podrían experimentar una reducción de sus ingresos, de su volumen de exportaciones y de sus márgenes, entre otros efectos». La depreciación de la libra es la primera pieza del dominó, el desencadenante de todos los demás. «Causa un aumento de los costes de aprovisionamientos para los minoristas, lo que provoca una subida del precio final para el consumidor», añade.

Otra reacción inmediata ha sido la caída de la confianza del consumidor y que el gasto del mismo se vea presionado por el aumento de la incertidumbre, un potencial aumento del desempleo y la consiguiente pérdida de poder adquisitivo. No se trata de una situación fácil ni para nuestras empresas ni para sus consumidores, dado que en Reino Unido sólo se cultiva el 15% de las frutas y el 55% de las verduras que consumen, por lo que tienen una elevada dependencia a los productos procedentes de fuera de sus fronteras.

Además, el informe de KPMG España señala que «el 40% de la carne de cerdo procede del extranjero y el 50% de la mantequilla y el queso que vende Tesco (una de las principales cadenas de supermercados del país) se elabora con leche procedente de la UE».

Por otro lado, el impacto del Brexit en el sector retail será aún mayor a largo plazo. Se prevé que los minoristas tengan que elegir entre subir los precios o reducir márgenes. Tal y como indica el informe, «muchos tienen coberturas de moneda extranjera para paliar las fluctuaciones de la libra esterlina pero sólo hasta el próximo año». A esto hay que sumarle la posible subida de impuestos a ciudadanos de la UE, aranceles de importación e impuestos sobre los productos procedentes de otros países miembros y el impulso a los productos nacionales.

Importancia del sector en España

La industria de alimentación y bebidas es el primer sector industrial de España. Los 95.000 millones de euros que genera al año aportan el 2,7% del Valor Agregado Bruto (VAB) total de la economía, según Alimentación y Bebidas:tendencias 2016. Un sector que genera más de 470.000 puestos de trabajo directos y que, según confirman los datos, se encuentra bastante saneado.

Sin embargo, esta industria podría verse afectada seriamente si se registra un descenso de las exportaciones, ya que, según un informe de FIAB, España es el sexto país exportador de alimentos y bebidas de Europa y el décimo a nivel mundial: llega a alcanzar los 25.400 millones de euros en exportaciones durante el último año.

Además, esta industria es uno de los grandes sustentos de nuestro país. Formada por más de 28.000 empresas, supone el 16% del total de las compañías dentro de la industria manufacturera. «En 2015 se crearon 1612 sociedades, un 10,6% más que en 2014», detalla el informe de KPMG. Un número que engloba el 21% de los empleos de este sector.

«El número de afiliados a la Seguridad Social se incrementó un 2,68% y el paro disminuyó por debajo del agregado de la economía, en dos puntos porcentuales», certifica este estudio.