Santander y BBVA son dos de los bancos europeos con más intereses en EEUU y México -mercado cuya economía está íntimamente ligada a la de la primera potencia mundial-, de ahí que los resultados de las elecciones a la presidencia que se disputan Donald Trump y Hillary Clinton determinen el devenir de su negocio.

Concretamente, los dos mayores bancos españoles se juegan más de 4.000 millones de euros de beneficios netos en EEUU y su vecino latinoamericano, tomando como referencia los resultados de 2015.

El año pasado, el banco que preside Ana Botín registró un resultado superior a los 1.300 millones en Santander US y Santander México. En el mismo periodo, la entidad que capitanea Francisco González logró en estos mercados ganancias superiores a los 2.600 millones, de los que 2.090 procedían de México, la joya del grupo.

Sólo en los primeros nueve meses de este ejercicio, la filial norteamericana de Santander ha logrado un beneficio neto atribuido de 735 millones y otros 460 millones de la división azteca. BBVA, por su parte, ganó 293 millones en la región con su franquicia Compass, mientras que Bancomer, su firma mexicana, se anotó un beneficio de 1.441 millones en el periodo.

Casi el 50% del beneficio de BBVA procede de EEUU y México, mercados que pesan un 18% en el de Santander

En el caso de BBVA, el negocio de México supone más del 41% del beneficio total, mientras que su actividad en EEUU pesa un 8,5%. Mientras, la filial norteamericana de Santander aporta al beneficio del grupo un 10% y su banco azteca, un 8%.

La mayor parte de los economistas coincide en apuntar que una hipotética victoria del candidato republicano supone un riesgo para la estabilidad del país y de sus socios y, por tanto, es una amenaza para el crecimiento de EEUU. Sin embargo, los analistas puntualizan que Trump propone ciertas medidas, en materia de regulación, benévolas con las entidades financieras.

Trump, más benévolo con la banca

«El sector bancario en EEUU está bajo el punto de mira, después del escándalo de los millones de cuentas fantasmas abiertas por bancos sin el conocimiento de sus clientes. Esperamos una revisión adicional sobre las prácticas de venta de todos los bancos e instituciones financieras, en particular en el caso de una victoria de Clinton. Por el contrario, una presidencia de Trump podría ser más benévola con el sector financiero, pero podría dar lugar a una mayor incertidumbre para la industria», señala BlackRock, la mayor gestora de fondos de EEUU, en un informe.

En esta línea, Felipe Gálvez, analistas de Self bank, indica que «el impacto de los comicios en en las acciones de Santander y BBVA es difícil de analizar». Por un lado, «es cierto que la menor regulación por la que apuesta Trump les beneficiaría, pero también que la subida de tipos de la Reserva Federal podría demorarse, lo que generaría incertidumbre en el mercado».

Más allá de la regulación, Nuria Álvarez, analista de Renta 4, señala que «una hipotética victoria de Trump podría imprimir una fuerte volatilidad a los mercados, con posible caída importantes en las bolsas, sin descartar que el sector financiero pueda mostrar un peor comportamiento». Añade que, «quizá BBVA podría verse más penalizado, por su doble exposición a esa economía, a través de su negocio en EEUU y México».

Por el contrario, «en el caso de una victoria de Clinton, podríamos ver cierta reacción de alivio en los mercados, especialmente tras las últimas caídas, que han aproximado a los índices a soportes importantes».