¿Es posible que haya personas mayores de 60 años que busquen su primer empleo? Sí, y cada día más. La Encuesta de Población Activa (EPA) que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondiente al tercer trimestre del año arrojó una caída de la tasa de paro por debajo del 20% por primera vez en seis años. Sin embargo, las tablas escondían un dato escalofriante: los parados mayores de 60 años que buscan su primer empleo se han triplicado a lo largo de este año.

Que cada vez más personas en edad prácticamente de empezar a pensar en la jubilación se echan a la calle a buscar empleo es una realidad. Unos 190.000 desempleados de más de 60 años buscaban trabajo entre los meses de julio y septiembre, un dato que ya es un 4% superior al que se registraba un año antes. De ellos, 124.400 llevaban en la búsqueda más de dos años, un 9,3% más, y suponían el 63,4% del total. Otro dato más, en el tercer trimestre había 1.100 personas de más de 70 años en búsqueda activa de empleo, más del doble que un año antes. Pero la mayoría de ellos tenían al menos experiencia previa, con lo que su drama de alguna forma es inferior a la de otros, que nunca la han tenido, por lo menos de forma oficial.

En España había 3.600 personas de más de 60 años que buscaban su primer empleo en el tercer trimestre. Su número se ha triplicado frente a los 1.200 que había a principios de año. Además, se trata de la tercera cifra más alta de la serie histórica, que arranca en 2002, después de las 4.400 personas del segundo trimestre de 2014 y de las 3.900 del tercero de 2013.

Amas de casa en busca de un empleo

Más en detalle, la gran mayoría de estas personas son mujeres -hasta 3.000 personas-. Es un patrón que se repite mes a mes, en tanto que han sido éstas las que habitualmente se han quedado en casa sin trabajar mientras sus cónyuges aportaban una nómina que ahora o no se cobra, o es insuficiente para llegar a fin de mes.

Fuentes del INE confirman que el perfil de estas personas suele encajar con el de amas de casa cuyo cónyuge es un parado de larga duración, habitualmente tras haber perdido su empleo en la construcción, al que se le han acabado las prestaciones y los subsidios.

El perfil de estas personas suele encajar con el de amas de casa cuyo cónyuge es un parado de larga duración al que se le han acabado las prestaciones y subsidios

Este efecto se deja ver mes a mes en la tasa de cobertura (parados con experiencia previa con algún tipo de protección), que va descendiendo a medida que aumenta el volumen de parados de larga duración. En la actualidad, esta tasa es del 54,3%, lejos del casi 80% que alcanzaba al inicio de la crisis. Por su parte, ya son 1,8 millones de personas que buscan empleo desde hace más de dos años.

Sin embargo, existen otros perfiles de aspirantes a un primer empleo con más de 60 años. Es el caso de personas que viven de una renta bancaria o una indemnización por despido a la que poco a poco se le va acabando.

Los bajos salarios empujan a buscar otra nómina

Cabría pensar que, en un contexto de recuperación del empleo, estas situaciones están llamadas a reducirse. Sin embargo, desde la Fundación Adecco, que se focaliza en buscar oportunidades de empleo a personas con especiales dificultades, explican que algunos de estos mayores que buscan empleo lo hacen para completar las rentas de sus cónyuges, que han menguado con la crisis.

Pero, si algo tienen en común todos ellos, es que su situación es desesperada. En realidad, para todos aquellos demandantes de empleo de más de 60 años. Lo demuestra el hecho de que, en el global de parados, haya descendido el número de aquellos que cogerían un empleo con cualquier tipo de jornada, mientras que en el segmento de edad entre los 60 y los 64 años, el porcentaje alcanza el 67%.

Otro indicador que evidencia la creciente demanda de empleo por parte de los mayores es que el número de parados de más de 55 años que cursan estudios, reglados o no, ha aumentado un 2,8% en el último año, o que las tablas del INE ya no recogen analfabetos en esta franja de edad.

Una tendencia creciente

En la Fundación Adecco aseguran que, lejos de tratarse de algo puntual, «cada vez más gente mayor busca empleo», lo que plantea un reto, puesto que estos candidatos no suelen estar preparados para las crecientes ofertas de empleo y su inserción en el mercado laboral es lenta.

En la Fundación Adecco aseguran que, lejos de tratarse de algo puntual, «cada vez más gente mayor busca empleo»

En primer lugar, muchos de ellos no saben buscar empleo y llegan a plataformas como la Fundación Adecco por recomendación de los servicios sociales o de empresas de inserción.

Una vez en manos de empresas de recursos humanos surgen nuevos problemas. «Vienen muy mal. Totalmente desesperados y con barreras autoimpuestas, porque creen que con su edad no se puede encontrar un empleo. Así que hay que trabajar sus emociones», explican desde la Fundación Adecco.

Además, estas personas no tienen o tienen poca formación. «Algunos no saben ni abrir un ordenador y hay que reciclarles y luego convencer a las empresas para que les contraten, porque las empresas no se dedican a la beneficencia», añaden.

Sólo el proceso para recualificar a estos trabajadores puede durar entre tres a cuatro meses, a los que hay que añadir después un periodo difícil de cuantificar de búsqueda de empleo. Finalmente, el destino es habitualmente un puesto en el sector de la limpieza, en un almacén o como conserje. Eso cuando hay suerte.