El valor más pequeño del Ibex protagonizó este martes un desplome estruendoso. Indra se dejó por el camino un 12% de su valor, en lo que supone su mayor tropiezo en bolsa en 16 años. Más de 200 millones de su capitalización se volatilizaron en una jornada en la que se negociaron once veces más títulos de la compañía de lo habitual.

El epicentro de estos temblores radica en los resultados que la compañía presentó en la tarde del lunes. Los 17 millones de euros de beneficios trimestrales que publicó la firma de consultoría y desarrollos tecnológicos, frente a las pérdidas de 125 millones del año anterior, no fueron suficientes para convencer a unos inversores que habían alimentado unas expectativas superiores.

Métricas clave como las cifras de ventas o el margen Ebit se situaron por debajo de las previsiones del mercado, recordando a los inversores «que el entorno sigue siendo complicado», como observa Iván San Félix, analista de Renta 4.

La debilidad de los ingresos en un escenario de fuerte nivel competitivo o la exposición a países muy golpeados en los últimos años por la crisis de las materias primas son algunos de los problemas que la compañía viene arrastrando desde hace años y que explican que Indra haya perdido más de dos tercios de su valor desde la primavera de 2014.

Pese a recuperar un 25% desde inicios de 2015, Indra vale hoy un tercio menos que en abril de 2014

Pero hasta este martes, las dificultades de Indra parecían haber quedado como parte del pasado. De hecho, desde los inicios de 2015, la compañía se sitúa como una de las más rentables de la bolsa española, al protagonizar una remontada próxima al 25% que le ha permitido enjugar los daños registrados en los años previos.

El vuelco en la dirección de la compañía, con la entrada de Fernando Abril-Martorell como presidente ejecutivo en enero de 2015, representa el punto de inflexión en su marcha. Desde entonces, Indra ha puesto en marcha un intenso proceso de reestructuración, que ha implicado un severo ajuste de plantilla, la dotación de millonarias provisiones y el enfoque más selectivo en la firma de sus contratos.

Con este cóctel de medidas, la compañía ha logrado en 2016 regresar a beneficios, al tiempo que reduce de forma ostensible su elevada deuda, lo que ha recibido hasta el momento el aplauso de analistas e inversores. El varapalo de este martes supone, por ello, un jarro de agua fría para una compañía que se mostraba con el viento a favor. Firmas como Kepler o Exane BNP Paribas han evidenciado su desencanto con un recorte de su valoración de la compañía.

Razones para la confianza

Con todo, esta tormenta podría quedar en un nubarrón pasajero, dado que los analistas siguen viendo razones para el optimismo en torno a la compañía. El consenso de analistas le otorga un precio objetivo medio de 11,95 euros, más de un 26% por encima del cierre del martes. «Nos sigue gustando esta historia, incluso aunque tengamos que hacer algunos pequeños ajustes en el corto plazo», confiesan los analistas de Fidentiis.

Una visión positiva que es refrendada por los analistas de N+1, que reiteran a Indra como uno de sus valores favoritos y le otorgan un potencial de revalorización del 55%. La firma de análisis resalta la buena marcha del área de Seguridad y Defensa, así como Servicios Financieros, en los que ha firmado contratos multianuales, «lo que proporciona una buena visibilidad de las ventas a medio plazo».

El Día del Inversor que celebrará en 2017 podría ofrecer visibilidad sobre la macha del negocio

La entrada de nuevos contratos, la mejora de los flujos de caja, la reducción de la deuda y los avances en el proceso de reestructuración de la plantilla son factores que permiten a N+1 afirmar que «las cosas están progresando bien».

Para confirmarlo, Indra ha emplazado a los analistas a un nuevo día del inversor, que tendrá lugar en el primer semestre de 2017. En Fidentiis confían en que ese evento representará «una oportunidad para dar visibilidad bajo unas condiciones operativas normalizadas».

Sin embargo, en Banco Sabadell temen que hasta entonces la incertidumbre haga mella en la cotización, por lo que recomiendan ser cautos con un valor que ha recordado este martes con brusquedad la cara más amarga del mercado.