La red social de Jack Dorsey acaba de responder, por fin, a una de las demandas más habituales de los usuarios. Desde este martes Twitter permitirá a sus usuarios silenciar palabras, conversaciones o notificaciones.

El uso más importante de esta nueva característica tiene que ver con la seguridad. Todos los usuarios podrán silenciar palabras ofensivas, con lo que tendrán la posibilidad de evitar el acoso y los insultos que, por desgracia, son tan habituales en un espacio tan abierto como es Twitter. El inmovilismo de la compañía en este punto ha sido muy criticado, e incluso desde dentro han reconocido que una decisión así se tenía que haber tomado hace tiempo.

En esos términos se ha expresado el responsable de seguridad de la red social, Del Harvey, que en el comunicado emitido por la compañía ha dicho que «hemos tardado más de lo que nos hubiera gustado» en implementar una medida de protección de este tipo. De cualquier manera, aún queda mucho camino por recorrer para desterrar el acoso y los insultos de Twitter.

Esta funcionalidad tiene muchas vertientes. Permite al usuario, por ejemplo, silenciar una conversación en la que ha quedado atrapado pero no está participando. De la misma manera, evitaremos recibir molestas contestaciones de desconocidos cuando un trino se vuelva viral o muy popular. También servirá para evitar los temidos spoilers o los resultados deportivos de partidos que hemos grabado para ver más tarde.

Esta nueva característica permitirá silenciar palabras, frases completas, a usuarios en particular, etiquetas o hashtags o incluso emoticonos.

El proceso para llevar a cabo este particular bloqueo es sencillo. Sólo hay que acudir a la pestaña de notificaciones, y luego entrar en la pequeña rueda de ajustes de la esquina superior izquierda. Luego se entra en la opción «silenciar palabras» y ahí se introducen todas las frases o expresiones que se quieren bloquear.

Nuevas salidas

Pese a que este es un importante paso en la buena dirección, lo cierto es que Twitter aún está lejos de recuperar la buena marcha. La última mala noticia para la compañía ha sido la salida de Adam Bain, que hasta ahora era su jefe de operaciones (o COO por sus siglas en inglés) y abandonó su puesto hace sólo unos días. «Tras seis años increíbles, le he dicho a Jack Dorsey que estoy preparado para un cambio y para hacer algo diferente fuera de Twitter», afirmó Bain en su perfil oficial.

A su vuelta a la compañía, hace más de un año, Dorsey decidió ascender a Bain al puesto de jefe de operaciones, tarea de la que ahora se encargará el ahora directo financiero, Anthony Noto. Por lo tanto, Twitter deberá buscar ahora a alguien que se encargue de dirigir sus maltrechas cuentas.

Esta marcha su suma al anuncio de que el 9% de la plantilla mundial de Twitter será despedida. La decisión afectará sobre todo al departamento comercial, de donde saldrán el grueso de los 350 despidos que tendrá que hacer la red social, en una medida que se engloba dentro de su plan de recorte de gastos tras presentar pérdidas en sus últimos resultados.

Fría acogida

Los accionistas han acogido la decisión con cierta frialdad. Los títulos de la compañía en Wall Street abrían con subidas cercanas al punto porcentual que, sin embargo, se han ido moderando hasta quedar prácticamente planos.

Twitter no consigue enjugar su mal año, pues sólo en 2016 ha perdido casi un 24% de su valor. Su capitalización bursátil se sitúa ahora ligeramente por encima de los 13.700 millones de dólares, 12.790 millones de euros, y las expectativas de futuro