La economía española sigue capeando las incertidumbres políticas que le amenazan tanto desde el exterior como desde dentro del país. Y lo seguirá haciendo hasta 2020, es decir, durante toda la legislatura que acaba de iniciarse. Eso, al menos, es lo que se desprende de las previsiones del equipo de análisis de Goldman Sachs, que augura que España crecerá este año y los próximos cuatro muy por encima de la media europea.

El banco de inversión estadounidense acaba de presentar sus perspectivas económicas para los próximos años y en ellas ha revisado al alza sus expectativas sobre España. La firma augura que la economía nacional crecerá en 2016 un 3,2%, el doble que la Eurozona e, incluso, por encima que la economía mundial, que se situará en el 3%.

Estas cifras se sitúan cinco puntos básicos por encima de lo que Goldman Sachs preveía para España hace justo un año. Una mejora que resulta aún más llamativa al producirse en un entorno de rebajas de crecimiento a nivel mundial. De hecho, los analistas del banco resaltan que la española es, junto a la china, la única de las grandes economías que ha logrado mejorar los pronósticos de inicios de año.

El banco estima que, aunque se ralentizará, la economía española crecerá más del 2% hasta 2020

En su informe, Goldman resalta que «en España, el PIB siguió creciendo a un ritmo robusto en el tercer trimestre» y augura que «el crecimiento español se mantendrá dinámico». No obstante, advierte, «esperamos que el impulso se reduzca un poco más a medida que el slack (la cantidad de recursos no empleados) se acaba y el mercado laboral y de producto empieza a tensarse».

Esta esperada desaceleración, no obstante, no impide que Goldman pronostique que la economía española seguirá creciendo por encima del 2% durante los próximos cuatro años. En concreto, estima que España crecerá en 2017 un 2,4%, tras elevar dos puntos básicos su previsión anterior. Esto significa que la economía española crecería el triple que la italiana y rebasaría en un punto porcentual la expansión de Alemania, Francia y del conjunto de la región.

Entre las grandes economías del mundo desarrollado, sólo la de Estados Unidos sería capaz de igualar el desempeño de la española en 2017, con un crecimiento del 2,4%, mientras que Reino Unido (1,4%) y Japón (1,2%) quedarían claramente por debajo.

Un escenario similar tendría lugar, según las estimaciones de la entidad estadounidense, en 2018 y 2019, cuando la economía española crecerá un 2,3%; y en 2019, cuando el incremento del PIB se reduciría al 2,2%. Estas cifras se mantienen claramente por encima del 1,4% previsto para la economía de la eurozona en 2018 y el 1,5% al que se aceleraría el crecimiento en 2019 y 2020.

La entidad resalta la importancia de la reforma laboral para el sostenimiento del impulso

En efecto, los analistas de Goldman Sachs resaltan a la economía española, junto a la alemana, como la clave en la que se sustenta el crecimiento económico en la región. La entidad explica que «los países cuyos mercados de trabajo están respondiendo a la recuperación en curso continuarán aportando la mayor parte del crecimiento» y destacan la ventaja de aquellos países que han puesto en marcha la reforma del mercado laboral con margen suficiente para que el lapso entre su implementación y sus efectos ya se haya agotado.

En este sentido, indican que aunque en España es menos claro que en Alemania que la reforma laboral de 2012 representó un punto de inflexión, «seguramente ha contribuido -junto con una gran reserva de slack cíclica y una fuerte recuperación- al robusto crecimiento del empleo».

Un gobierno débil

Los analistas de Goldman Sachs no abordan en su informe los desafíos políticos a los que se enfrenta España, una cuestión que sí genera inquietud entre la mayor parte de las firmas de análisis.

Sin ir más lejos, este miércoles Oxford Economics, una de las principales consultoras independientes del mundo, alertaba del escaso margen con el que cuenta el nuevo gabinete presidido por Mariano Rajoy para implementar reformas y se mostraba escépticos ante la posibilidad de que llegue a completar los cuatro años de mandato. «Creemos que hay un fuerte riesgo de que las nuevas elecciones sean convocadas dentro de un año», apuntan.

En su opinión, «la fragilidad política viene en mal momento para España. Después de dos años de crecimiento consecutivo por encima del 3%, la economía se enfrenta a una importante desaceleración cíclica el próximo año, ya que los vientos de cola que han estado impulsando el crecimiento comienzan a desvanecerse». En este escenario, «otras medidas de austeridad exacerbarán esta desaceleración, pero el fracaso en la implementación de los ajustes no será visto amablemente por los mercados», comentan.