Desde hace poco más de dos años, las malas noticias representan el pan de cada día para OHL. Pero incluso para un valor tan acostumbrado a navegar entre tormentas, el cúmulo de desgracias de las últimas jornadas ha resultado una losa muy pesada: en apenas ocho jornadas se ha dejado por el camino casi un 30% de su valor, asediado por las dudas sobre México, su principal mercado, tras la victoria de Donald Trump, la debilidad de sus resultados y una nueva rebaja de ráting por parte de Moody’s, anunciada este miércoles.

La decisión de la agencia fue justificada con una serie de argumentos contundentes que han representado un mazazo sobre la confianza de los inversores en la compañía. «La rebaja está dirigida principalmente por un nuevo descenso de las ganancias de los principales negocios de ingeniería y construcción en el tercer trimestre de 2016, tras una disminución significativa en los cuatro trimestres anteriores, que se tradujo en una generación material de flujos de caja libre negativos y un aumento en los niveles de deuda con recurso», explicaba Matthias Heck, analista de Moody’s.

La respuesta del mercado ha sido elocuente. Las acciones de OHL han llegado a caer más de un 10% y, aunque mejoró ligeramente en el tramo final, su recorte del 7,37% le ha supuesto retroceder hasta los 2,6 euros, su nivel más bajo desde el pasado agosto.

La capitalización de OHL ha pasado de más de 3.400 millones a menos de 800 desde el verano de 2014

Un revés que no pudo evitar el consejero delegado de la compañía, Tomás García, al salir al paso de la decisión de Moody’s, que calificó de «totalmente desmedida», al apuntar que está desconectada «de los fundamentales, actuales y futuros, de la compañía y de su perfil crediticio».

Esta sucesión de varapalos ha frustrado la remontada emprendida por OHL en las últimas semanas. El relevo en el equipo gestor, con el acceso a la presidencia de Juan Villar Mir, en sustitución de su padre Juan Miguel, y el nombramiento de García para dirigir el negocio, infundió cierta confianza entre los inversores en que el grupo de infraestructuras podría enderezar el rumbo. Entre el 3 de agosto y el 7 de noviembre, los títulos de OHL llegaron a repuntar hasta un 75%.

Pero ahora, el retorno de las dudas dificulta la titánica tarea de restañar las heridas acumuladas en los últimos tiempos. La compañía, que llegó a contar con un valor superior a los 3.400 millones de euros en el verano de 2014, capitaliza hoy 778 millones de euros. Una pérdida de un 77% de su valoración, a pesar de que el pasado ejercicio ejecutó una ampliación de capital por valor de 1.000 millones de euros.

Un agujero en construcción

Y entre los analistas apenas encuentra alivio a sus pesares. «No se acaba de ver la mejoría que se esperaba. Fallan las cuentas un trimestre y otro y los inversores al final se cansan. No soy optimista sobre la marcha del valor a corto plazo», observa un analista de una firma europea.

Existen pocas dudas a la hora de localizar el principal problema de la compañía: la marcha de su negocio de construcción. Aunque OHL se está enfocando ahora en proyectos pequeños, en mercados desarrollados, para limitar riesgos -una estrategia aplaudida incluso por Moody’s-, las dificultades en proyectos heredados del anterior equipo gestor siguen suponiendo un quebradero de cabeza para la actual dirección.

La compañía espera compensar las pérdidas de los proyectos heredados con los cobros reclamados

«La compañía tiene un agujero en el negocio de construcción desde hace mucho tiempo, que le está consumiendo mucha caja, y no termina de taparlo», indican fuentes del mercado. Desde OHL explican que estos proyectos podrían consumir un máximo de unos 300 millones de euros que deberían verse compensados cuando se cobren los importes que tiene reclamados. Pero los expertos mantienen sus recelos sobre estas cuentas. En Fidentiis, por ejemplo, calculan que las pérdidas por los proyectos heredados podrían situarse por encima de los 400 millones de euros.

La deuda es otro de los puntos débiles de la compañía. Para hacer frente a la misma, la dirección de OHL ha realizado ya fuertes desinversiones, con la venta de un 11,4% del capital de Abertis y de un 28% del Metro Ligero Oeste, pero los resultados obtenidos por el lado del desapalancamiento no han sido los previstos. «Desde la ampliación de capital de 1.000 millones de euros y la posterior venta de activos por más de 1.500 millones, su deuda neta no ha disminuido en consecuencia, lo que pone en duda la aplicación de los fondos generados», apuntan en N+1 Equities.

Venta de activos

Con todo, la compañía sigue apostando por esa estrategia y ya ha planteado la venta de una participación en el proyecto Canalejas y en Mayakoba, con las que espera ingresar 300 millones de euros en el primer trimestre de 2017. «La compañía está tomando las medidas adecuadas y el mercado pronto podrá valorar la venta de estos activos», considera Rafael Fernández de Heredia, analista de GVC Gaesco Beka.

Sin embargo, como advierten en la agencia Moody’s, » OHL aún posee activos valiosos que pueden ser vendidos para mejorar su liquidez», pero «estos activos son, aparte de OHL México, no cotizados y por lo tanto bastante ilíquidos y requerirían algún tiempo para ser monetizados. La reciente venta de las acciones líquidas de Abertis ha agotado la opción para OHL de generar liquidez rápidamente cuando sea necesario».

Por si todas estas cuestiones no fueran suficientes, la elección de Donald Trump para la presidencia de Estados Unidos ha abierto un periodo de elevada incertidumbre sobre la economía mexicana, el principal mercado de OHL, de donde obtiene más del 90% del Ebitda de su área de Concesiones. Ángel Pérez, analista de Renta 4, cree que el deterioro de la actividad en México podría verse compensado con un incremento del negocio en Estados Unidos, si Trump ejecuta un plan de inversión en infraestructuras.

Pero lo cierto es que, hasta el momento, el impacto evidente de la victoria de Trump ha sido una depreciación del peso mexicano de un 9,5%, lo que supone una merma considerable de los ingresos de la compañía.

La caída del 9,5% del peso mexicano en la última semana golpea a sus ingresos en el que es su principal mercado

Con todo esto sobre la mesa, Fernández de Heredia considera que «es demasiado pronto para ser optimistas con el valor». En su opinión, el mercado está apostando a una nueva ampliación de capital en la compañía, una opción que los analistas de N+1 no consideran descartable. No obstante, tanto el uno como los otros señalan que la venta de activos debería alejar este riesgo.

Este cúmulo de incertidumbres dibuja un escenario sombrío para OHL. Pero la luz al final del túnel podría no estar demasiado lejana: «La nueva dirección está haciendo una compañía mucho más clara. Una vez que logren solventar los problemas que vienen arrastrando en los proyectos heredados, han puesto las medidas necesarias para que no vuelvan a reproducirse», apunta Pérez.