En diciembre de 2015 el Ayuntamiento de Madrid anunció exultante que destinaba 266 millones a Inversiones Financieramente Sostenibles para acometer 526 proyectos en 2016: habría carriles bici por todo el centro de Madrid y barrios periféricos, rehabilitación de edificios públicos (escuelas, residencias de ancianos, hospitales), mejora del viario público, mejora de parques y jardines, inversión en transporte público… dinero fresco para mejorar el día a día de los madrileños y que debía gastarse este año como condición sine qua non. Un año después, tres de cada cuatro euros de esos 266 millones no se podrán gastar este ejercicio por la mala planificación del Consistorio. Concretamente de su área de Economía y Hacienda.

A 30 de septiembre, Cibeles solo lleva ejecutado de hecho un 13% (36 millones) de esos 266 millones, que finalmente se han quedado en 206 millones de euros y 478 proyectos tras sucesivos recortes. Fuentes del Ayuntamiento apuntan a que solo se alcanzará a gastar el 25%, unos 66 millones. La clave: el delegado de Economía Carlos Sánchez Mato «vendió la piel del oso» en diciembre del año pasado al prometer una inversión que era imposible de ejecutar en un ejercicio, según dirigentes de Ahora Madrid.

Este lunes 21 de septiembre el concejal del PSOE Ramsés Pérez lamentó en la Comisión de Economía y Hacienda que el Ayuntamiento no vaya a poder gastar el caudal apalabrado. «Esperen a que termine el año para atizarme», respondió Sánchez Mato. Lo cierto es que es imposible técnicamente ejecutar el 75% del monto destinado a financiar 278 proyectos, según todas las partes consultadas.

Portavoces del equipo de Hacienda afirman que decir que se perderán tres cuartas partes del dinero es «titular con algo que no es noticia»; subrayan que el dinero que no se use -la mayoría- «se puede perfectamente adaptar al remanente de Tesorería u otros proyectos que van entrando como inversiones en presupuestos». El socialista Ramsés Pérez rechaza esta posibilidad: «Eso no tiene ningún sentido. Adaptar al remanente de tesorería sería incluir esta partida en los próximos presupuestos. Y destinar lo que iba a inversión al pago de la deuda. ¡Y eso lo cambia todo porque perdemos capacidad de gastar en 2016!».

Las complejas ‘IFS’

Las Inversiones Financieramente Sostenibles (IFS) son un tipo de inversión excepcional del que solo pueden hacer uso los ayuntamientos con superávit: o bien destinan al pago de la deuda (y el equipo de Manuela Carmena ha reducido el pasivo espectacularmente, situándola en 3.844 millones frente a los más de 7.000 millones que llegó a tener con Ana Botella) o pueden usarse como IFS. El problema: que deben estar ejecutados en el presente ejercicio.

Funcionarios consultados hablan de un plazo mínimo de nueve meses para una obra «normal». «Un expediente de gasto en la Administración tiene una serie de fases desde el punto de vista de ejecución presupuestaria. A cada conjunto de gastos se le llama partida. Y una concejalía no puede gastarse más allá de esa partida. Pero para eso hay que cumplir como poco tres fases». Estas vienen a ser la aprobación del proyecto, la licitación y el reconocimiento de la obligación, esto es, la ejecución. Y cada fase tiene sus trámites, sus plazos.

Adiós a carriles bici

«Cuando Sánchez Mato descubrió la existencia de las IFS empezó a incluir partidas a lo loco. Y hubo quien le dijo que no había recursos humanos en el Ayuntamiento», relatan en el Ayuntamiento. «Los casi 300 proyectos se diseñaron en marzo, se llevaron al Pleno en abril y las mesas de contratación se abrieron en mayo y junio. Entonces ya no había tiempo material para ejecutar la gran mayoría». Hubo miembros del equipo de Gobierno que discutieron la idea a Sánchez Mato, pero finalmente se impuso la versión del responsable de Economía.

Tras el gran anuncio, vinieron los anuncios con la boca pequeña. La Intervención General y el propio Consistorio juzgaron inviables 127 de los 526 planes diseñados y recortó la inversión de 266 millones a los actuales 206. La interventora y su equipo fueron reemplazados. Y se cayeron proyectos emblemáticos, como los carriles bici de Santa Engracia, Castellana, Méndez Álvaro, avenida de Burgos o Arturo Soria. Cada uno necesitaba más de un millón de euros de inversión y no se harán (en 2016).

Aún queda el mes de diciembre, que es un mes alto en ejecuciones porque los contratistas se arriesgan a perder el dinero público si no realizan las obras. Pero es imposible llegar a 266 millones. O a 206. «El Ayuntamiento dirá que se ha gastado más de lo que hizo el PP el año anterior. Y es verdad. pero no quita para que los madrileños se merezcan que se cumpla con la palabra», deplora el concejal Ramsés Pérez.