El Consejo de Popular celebró este miércoles su reunión mensual en medio de un clima de especial tensión. El mexicano Antonio del Valle, representante de un consorcio de accionistas aztecas que controlan una participación del 4,25% en el banco y «activista en contra de la presidencia de Ángel Ron», trató de aglutinar, sin éxito, el apoyo del Consejo para defenestrar al máximo ejecutivo, explican a El Independiente fuentes próximas a la entidad.

Tras el fracaso de Del Valle, que, en los últimos meses, se ha movilizado para conseguir apoyos que respalden la salida de Ron, el Consejo ha alcanzado una tregua endeble con el magnate latinoamericano que tienen pocos visos de perdurar en el tiempo.

Del Valle cuenta con el apoyo manifiesto de la Fundación Pedro Barrié, representada en el Consejo de Administración por José María Arias, vicepresidente del órgano de control. La institución heredera de Banco Pastor tiene una participación del 1,8% en el capital del grupo.

El resto de accionistas, entre los que se incluiría la sindicatura de accionistas de Popular -controla el 9,6% del grupo- y el francés Crédit Mutuel -cuenta con el 4%- se habrían alineado con el actual presidente y al plan estratégico que ha diseñado para relanzar al banco, según fuentes conocedoras de la situación.

La CNMV investiga la legitimidad de las posiciones cortas sobre el banco, que ascienden al 7,79% del capital

El malestar entre los accionistas por el declive que sufre la acción, que pierde casi un 70% de su valor en lo que va de año, es evidente. Sin embargo, la mayor parte de los grandes inversores de Popular aboga por la estabilidad y considera que Del Valle es un factor que va en contra de la misma. El Banco de España, de hecho, habría mostrado su malestar al respecto, indican las mismas fuentes.

El mexicano quiso el 25% de Popular

Antonio del Valle, al frente de un grupo de inversores mexicanos, adquirió el 6% del capital de Popular en 2013 con una inversión de 450 millones de euros. El deterioro del balance del banco, en un entorno hostil para el sistema financiero, y la pobre evolución de la acción en Bolsa, asediada por los inversores bajistas (apuestan por la caída del valor), han encendido el ánimo de Del Valle, que ha mantenido frecuentes contactos con diversas entidades, como Sabadell, BBVA y CaixaBank, para impulsar una operación corporativa.

Ante la creciente presión de las posiciones bajistas sobre Popular, la CNMV ha iniciado una investigación para esclarecer si los fondos que están apostando en contra de la entidad lo hacen sin trasgredir las normas que rigen el mercado de valores. Según los últimos datos de la institución, del 11 de noviembre, el 7,79% del capital de Popular está en manos de fondos especuladores.

Sin embargo, el punto de inflexión que deterioro la relación entre Del Valle y Ron fue la ampliación de capital que Popular realizó el pasado mes de junio por importe de 2.500 millones de euros. Fuentes próximas a la operación aseguran que el mexicano lanzó un órdago al banco al solicitar invertir 1.000 millones de euros para hacerse con el 20% del capital del banco que, sumando al paquete del que ya disponía, le habría otorgado el control de casi el 25% del grupo.

La entidad se negó a autorizar este movimiento, y Del Valle recibió las acciones que le correspondían, de acuerdo a su participación en el banco, por las que desembolsó 100 millones de euros.

Tras la ambición de controlar el 25% de Popular subyacía su intención de protagonizar una operación corporativa que le hubiese permitido, a posteriori, deshacer su inversión y minimizar o borrar las importantes pérdidas cosechadas en los últimos años.

Desde la entrada en Popular del grupo mexicano, los títulos de la entidad se desploman un 80% en Bolsa.