Hace tiempo que el referéndum que celebra Italia este domingo sobrepasó los límites de su cometido inicial. Por encima e determinar la puesta en marcha o no de una profunda reforma en el Senado italiano, quienes acudan a las urnas pueden condicionar con su voto no solo la estabilidad política en el país, sino también la salud económica de toda la eurozona. Y la banca trasalpina aparece como pieza clave en el escenario.

La tensión en torno al sector financiero era palpable este viernes sobre el parqué. Firmas como UBI Banca y Monte dei Paschi firmaban recortes superiores al 4,5%, mientras Popolare di Emilia Romagna, Popolare di Milano y Popolare sufrían pérdidas en el entorno del 3%. Aunque estos recortes llegan después de los fuertes avances registrados en las jornadas previas, la cautela inversora hacia los bancos italianos es perceptible desde hace mucho tiempo.

El peso de los activos de mala calidad, que ronda los 360.000 millones, ha lastrado la confianza del mercado en el sector

Sólo hay que remontarse al verano de 2015 para encontrar al índice bancario italiano cotizando un 56% por encima de su niveles actuales. En un entorno de tensiones generalizadas en los mercados financieros, los temores de los inversores se han focalizado con especial fuerza en las entidades trasalpinas. El peso de los activos improductivos en su balance, que rondan los 360.000 millones de euros, ha sido el principal punto débil del sector.

Los intentos del Gobierno por aliviar la situación de los bancos, después de que las tensiones afloraran con fuerza este verano, tras el voto favorable al Brexit, fueron bien acogidos en los mercados y el sector llegó a remontar más de un 30% entre principios de julio y finales de octubre.

Reestructuración del sector

Pero a medida que se acerca el referéndum y la opción de un voto contrario a la reforma se mantiene por delante en las encuestas, la desconfianza ha vuelto a cebarse con fuerza sobre el sector. La sombra de una crisis bancaria vuelve a sobrevolar el país. La posibilidad de que el país se encamine a un convulso periodo político puede poner en peligro el saneamiento del sistema financiero italiano.

Estas dudas que se recrudecen en un momento crucial para el sector, cuando el Banco Monte dei Paschi se enfrenta al reto de captar 5.000 millones de euros, para solventar su déficit de capital, y una de las principales entidades del país, UniCredit, proyecta también una ampliación de capital de hasta 8.000 millones de euros en los primeros meses de 2017.

«El principal riesgo es que el ‘No’ gane en el referéndum sobre la Constitución del domingo. En ese caso, sería extremadamente difícil completar el plan de reestructuración de Monte dei Paschi di Siena, bajo el cual el tercer mayor banco de Italia necesita captar 5.000 millones y un nuevo inversor ancla. El fracaso para completarlo tendrá, a su vez, un impacto en otros bancos italianos, como UniCredit, el más grande del país por activos, que está listo para embarcarse en una ampliación de capital importante», defienden en Oxford Economics.

Una crisis política en el país podría dificultar los planes de recapitalización de Monte dei Paschi y UniCredit

Ambas entidades se cuentan entre las más penalizadas por las tensiones que han golpeado al sector. UniCredit ha visto reducirse su valor en casi un 70% en apenas un año y medio y los recortes de Monte dei Paschi desde sus niveles más elevados del pasado año, superan incluso el 90%. Pero ni uno sólo de los grandes bancos del país parece libre de la amenaza.

«Las reformas constitucionales no tienen impacto directo en el sistema bancario. Pero la probable caída de la confianza podría golpear a los bancos de diversas vías. Primero, el sentimiento negativo puede tener implicaciones para los costes de financiación, al menos en el corto plazo. Segundo, podría reducirse el apetito de los inversores internacionales por comprar los activos improductivos, ralentizando el proceso de limpieza de balance. Por último, pero no menor, puede golpear los esfuerzos de recapitalización de la banca», según observan en la agencia de calificación Scope.

Ante el riesgo de que la ampliación de Monte dei Paschi no saliera adelante, el Gobierno italiano ya estaría debatiendo con la Comisión Europea la nacionalización de la entidad, según informa Reuters. «El monto es manejable pero sería visto como derrota del gobierno y prolongaría la incertidumbre bancaria», considera Nadia Garbhi, economista para Europa de Pictet WM.

Pesimismo en el mercado

En cualquier caso, son muchos los expertos que consideran que el mercado ya ha descontado en gran medida la victoria del ‘No’ en el referéndum del domingo, y la incertidumbre posterior estaría ya descontada en gran medida en las valoraciones de los bancos. «Las condiciones técnicas del mercado son ya muy pesimistas. Los grandes inversores están fuera del mercado, o si están dentro,tienen posiciones cortas o cubiertas frente a una potencial caída significativa», opina Riccardo Ricciardi, responsable en Italia de La Française AM.

Por eso, en Citi consideran que, en función de los diversos escenarios que podrían abrirse tras la votación, es mayor el potencial alcista para el sector, que valoran en un 70%, que los riesgos a la baja, que sitúan en torno al 40%.

Citi cree que el potencial alcista de la banca en el mejor escenario se eleva al 70%, en el peor caso podría caer un 40%

La cuestión, por lo tanto, radica en los acontecimientos que sigan al referéndum. Y el principal peligro, menos asumido por los mercados, es que a la derrota de la reforma propuesta por el Gobierno desencadene la dimisión del actual primer ministro, Matteo Renzi, y abra la puerta a unas elecciones anticipadas en las que podría llegar a resultar victorioso el partido antisistema Movimiento Cinco Estrellas, que podría llegar a cuestionar la permanencia de Italia en Europa.

Ante ese panorama sería lógico, a pesar del respaldo del BCE, que los diferenciales de deuda de Italia se incrementen -algo que, de hecho, ya ha acontacido en las últimas semanas-, con el consiguiente impacto sobre la banca. «Un mayor margen soberano y una mayor volatilidad del mercado podrían afectar negativamente los balances de los bancos, dada la gran exposición soberana. Simulamos que una ampliación del diferencial de 100 puntos básicos podría resultar en un impacto negativo en el capital de 30 puntos básicos, pero las coberturas y el reequilibrio de las carteras podrían mitigar esto», indican en Citi.

Complejos escenarios que se abren en el panorama de un sector que, en cualquier caso, como recuerdan en Aberdeen, no encontrará una fácil solución a sus retos en la consulta de este domingo. «La mayoría de los inversores preferiría que Renzi ganara y formara un gobierno estable, pero esto no hará que los problemas desaparezcan. Italia está en medio de una combinación tóxica de crecimiento bajo, bancos con problemas y la amenaza creciente de políticos populistas. Ninguno de estos problemas desaparecerá la mañana siguiente al referéndum», apuntan.