El inversor asiático -especialmente el chino- persigue grandes proyectos urbanísticos en Europa, ya que cuenta con dinero y liquidez. «La tendencia es que esta inversión va a evolucionar favorablemente también en España, teniendo en cuenta que somos uno de los países con mayor recorrido», explica Isabel Benéitez, una de las directivas responsables de inversión extranjera de la empresa CBRE. Efectivamente, la tendencia alcanzó su hasta ahora techo en 2015 con 900 millones de euros invertidos por firmas asiáticas en España, según datos de esta consultora. Pero en 2016 la inversión procedente de Asia se ha desplomado hasta los 15 millones, de acuerdo con las cifras que maneja CBRE.

Se trata de un hundimiento paradójico en un contexto global favorable a la inversión inmobiliaria en España: en 2016 el ladrillo nacional ha atraido hasta 14.000 millones de capital extranjero, un 10% más que el año pasado. El desmoronamiento asiático hay que buscarlo en el fracaso de proyectos mastodónticos. Frente a un 2015 muy bueno, en 2016 han coincidido la huida de Wanda tras la compra fallida del Edificio España en Madrid -cuya venta al grupo murciano Baraka ha sido cerrada hoy por 272 millones-, y el otro gran proyecto recientemente desechado por la firma china, la ampliación del puerto de La Bajadilla en Marbella, tasada en 400 millones de euros, resumen el 2016. No han sido las únicas operaciones abortadas por empresarios asiáticos.

«En general los inversores chinos son muy discretos, buenos y puntuales pagadores»

Wanda condicionó el mercado asiático. «En mi opinión la actitud de Wanda en España fue, de entrada, extremadamente errónea», opina una fuente del gremio desde el anonimato absoluto. «Uno no puede llegar a un país y jugar a descatalogar un edificio tan importante como el de la Plaza España con una nueva administración que además es de izquierdas».

«El marco para atraer desde España el dinero chino es malo. Los chinos quieren pero tienen miedo, y la fracasada negociación entre Wanda y el Ayuntamiento de Madrid fue un ejemplo del desconocimiento mutuo», relata otra fuente, conocedora de las relaciones comerciales bilaterales. «China no es tan estable: hay mucha corrupción y el mercado inmobiliario está técnicamente a años luz del que se desarrolla en España», insiste esta persona.

Wanda fracasa pero sigue

Aunque la inversión este año será 60 veces menor que el curso anterior, la opinión de los expertos insta a dar la mano a Asia. Y la prueba es que a pesar de los traspiés, este viernes 9 de diciembre se alcanzó un acuerdo entre Wanda y el Atlético de Madrid para bautizar la antigua Peineta -sede del club colchonero para la Liga 2017/2018- con el nombre de la multinacional china (Wanda-Metropolitano). «En general los inversores chinos son muy discretos, buenos y puntuales pagadores, huyendo del cualquier conflicto o foco de atención», señala José Antonio Pérez Ramírez, del Instituto de Práctica Empresarial.

«Para ver prosperar sus inversiones en España, les falta joint venture con expertise urbanístico, y todo por culpa de nuestra compleja gestión del urbanismo, 17 comunidades autónomas y más de 8.000 interpretaciones municipales», sentencia Pérez Ramírez. «Lo mismo que si fuésemos a invertir en China nosotros».

2015, el ‘boom’ asiático

Al cierre de 2015 nada hacía presagiar que al curso siguiente los megaproyectos asiáticos en España naufragarían. Especialmente cuando a finales de noviembre del año pasado Juan Miguel Villar Mir (OHL) cerró la venta de Torre Espacio -uno de los cuatro rascacielos madrileños al norte del Paseo de la Castellana- al grupo filipino Emperador por la espectacular cantidad de 558 millones de euros. Una suma que «adulteró el mercado inmobiliario», según voces del sector.

La entrada de capital del continente más poblado del mundo no concluiría ahí: a principios de diciembre de 2015 el fondo de Singapur GIC pagaba 200 millones de euros por hacerse con un 30% de GMP, la firma inmobiliaria de la familia Montoro. GMP es propietaria de las torres de Castellana 77 y 81, en pleno corazón del área financiera conocida como Azca. Y hubo más proyectos en 2015, menores económicamente pero igualmente importantes, financiados con capital de Malasia, Vietnam o Indonesia.

Furor hotelero

La nueva tendencia son los complejos hoteleros, que interesan a los promotores asiáticos para traer en viajes organizados a miles de compatriotas. A día de hoy se detectan decenas de operaciones en este sentido aún por cerrar en España. «El inversor procedente de China, y de Asia en general, ha mostrado hasta ahora especial apetito en nuestro país por el segmento de oficinas, hoteles, residencial y retail (venta al por mayor)», indica Paloma Relinque, de CBRE. Esta consultora ha elaborado una lista con las cinco últimas grandes operaciones con capital asiático en España (ver gráfico), todas ellas apostando por la inversión masiva en hoteles.

«Los empresarios siguen analizando grandes inversiones en la Costa del Sol y el Levante»

No hay una preferencia geográfica concreta: la Costa del Sol es muy valorada por el empresariado de Asia, pero también Madrid y Barcelona: el turismo asiático es muy variopinto, no sólo el de sol y playa por el que se decantan británicos o alemanes. Con todo, Wanda se fijó en Marina D’Or un tiempo. Otras firmas miran el complejo Calaceite Holiday, en Torrox (Málaga), con 3,5 millones de metros cuadrados junto al Mediterráneo. «Representantes chinos han analizado grandes inversiones turístico-residencial, tanto medio como de lujo en la Costa del Sol y Levante», subraya una fuente inmobiliaria. Se buscan vuelos directos.

Polígonos, oficinas…

Para Humphrey White, directivo de Knight Frank, el común denominador asiático son los grandes proyectos. «Y después vienen enormes diferencias», matiza. «No existe un perfil asiático porque el inversor de Japón no se parece al de Malasia, ni éste al de China, ni éste al de Corea que actualmente es el más activo en lugares como Londres, ni el coreano al indio». Sobre los promotores chinos, White resalta que es un perfil «muy empresarial». «Es un inversor patrimonialista que tiene dinero y arriesga y quiere hacer mucho dinero», dice el de Knight Frank.

No hay que olvidar otros subsegmentos que interesan al inversor de Asia. Las oficinas, por ejemplo. O los polígonos industriales, entre los que destaca el impresionante Cobo Calleja, en la Comunidad de Madrid. «Los hay desde compradores de residencias valoradas en medio millón de euros hasta compradores de naves industriales desde las que atender los suministros a los múltiples bazares chinos, regentados por familias que viven encima del local comercial», detalla Pérez Ramírez, del IPE. El reto ahora es que las inversiones cuajen para que otro 2016 no se vuelva a producir.