Los coletazos de su aventura nuclear siguen causando estragos en Toshiba. El fabricante japonés de productos electrónicos ha visto esfumarse en sólo tres días, más del 40% de su valor en bolsa, a causa de los problemas que arrastra su negocio nuclear en Estados Unidos.

Las acciones de la compañía, sufrieron este jueves un recorte del 16,78%. Un recorte que sigue a las pérdidas superiores al 20% que había registrado un día antes, en la que es su peor sesión en bolsa en más de 50 años y al 11,62% que se dejó el maertes. Este cúmulo de reveses bursátil se ha traducido en una pérdida de capitalización de alrededor de 6.350 millones de euros, hasta los 9.014 millones actuales.

Las claves de este hundimiento se remontan a finales del pasado año, cuando Toshiba adquirió, por medio de su filial Westinghouse, la compañía CB&I Stone & Webster, especializada en la construcción de plantas atómicas. La compañía nuclear estaba inmersa entonces en la construcción de dos reactores en Estados Unidos, pero ambos proyectos se han visto afectados por notables retrasos en los plazos de ejecución y un incremento millonario de los costes por encima de los presupuestado.

La dirección de Toshiba ha confirmado que podría tener que anotarse unas pérdidas de «varios miles de millones de dólares» por el deterioro de sus activos, una vez concluya la revisión contable que la compañía prevé tener completa en el primer trimestre de 2017. La compañía nipona está también en litigios judiciales con Chicago Bridge & Iron, a quien adquirió la compañía nuclear.

Rebaja de calificación

A falta del cálculo oficial, los expertos estiman que las pérdidas podrían superar con creces los 2.000 millones de dólares -algunas estimaciones lo cifran en 5.000 millones- e, incluso, podrían llevar a cero el valor del patrimonio neto de Toshiba. «A pesar de que Toshiba sigue evaluando la cantidad exacta de la pérdida por deterioro, sus indicadores financieros probablemente se deteriorarán aún más, lo que podría resultar en una posición de capital negativo», advierte Masako Kuwahara, analista de Moody’s.

La agencia de calificación, al igual que su competidora S&P, ha anunciado una rebaja del rating de Toshiba. Para Moody’s las pérdidas que este caso puede llegar a generar a Toshiba podrían llevar a una infracción de los compromisos financieros de la deuda bancaria. «Si esto ocurre, la capacidad de Toshiba para mantener su solvencia dependerá de si los bancos con los que tiene relación están dispuestos a proporcionar apoyo continuo», apuntan.

Moody’s teme que las pérdidas lleven a Toshiba a una situación de insolvencia, que le dejaría en manos de la banca

De hecho, las entidades financieras que mantienen una relación más estrecha con Toshiba han empezado a padecer en sus propias carnes las convulsiones del gigante de la electrónica. Las acciones de Sumitomo Mitsui Trust, que tiene una elevada exposición a Toshiba, retrocedieron en torno al 4% en la sesión del jueves, mientras que Sumitomo Financial Group, Mitsubishi UFJ y Mizuho Financial retrocedieron entre el 1,9% y el 2,5%, respectivamente. El mercado empieza a sopesar la posibilidad de que tengan que convertir su deuda en capital en una nada improbable reestructuración de Toshiba.

Y es que dada su delicada posición de capital, los analistas de SMBC Nikko Securities sólo ven tres opciones para la supervivencia de Toshiba: acelerar sus beneficios, vender activos y aumentar capital. De éstas, sólo la venta de activos parece factible en el corto plazo, según apunta Reuters.

En este estado de incertidumbre, los expertos creen que las tensión seguirá zarandeando la cotización de Toshiba. «Con la cantidad de pérdidas aún no clara, todas las malas noticias no están aún fuera», señalan desde Nomura, donde consideran, no obstante, que buena parte de los problemas de Toshiba ya están recogidos en el precio de sus acciones.

Las dudas sobre la solvencia de la compañía también se han manifestado en el mercado de deuda, donde el coste de amortizar los bonos de Toshiba llegó a triplicarse el miércoles, según Bloomberg.

Pérdida de confianza

Este revés le llega a Toshiba en un momento especialmente crítico. La apuesta nuclear de la compañía formaba parte de un plan para recuperar la confianza de los inversores, después de que la compañía se viera afectada por un millonario escándalo contable durante 2015, que provocó la salida de su equipo directivo.

Las acciones de Toshiba llegaron a depreciarse un 70% en los 14 meses que median entre diciembre de 2014 y febrero de 2016. Desde entonces, habían emprendido una notable remontada de hasta un 180%, apoyada en la confianza en los mayores márgenes esperados en el negocio nuclear y también en la buena marcha de su negocio de memoria flash, Nand. Esta división, que proporciona almacenamiento basado en chips para dispositivos como el iPhone de Apple, está considerada un líder mundial en su campo.

Pero todas las buenas nuevas que habían reanimado al valor en los últimos tiempos han quedado empañadas por este nuevo golpe. Tras este fiasco, no son pocos los expertos que temen que el gigante nipón de la electrónica, con 140 años de historia a sus espaldas, haya perdido en su fallida aventura nuclear la confianza de los inversores de forma permanente.