Cerca de 100.000 millones de dólares en el año, alrededor de 300 millones al día, 11,24 millones a la hora. Estas son las cifras que enmarcan el que ha sido un año histórico en beneficios para la gran banca estadounidense.

Los seis mayores bancos por capitalización de mercado de la Wall Street han cerrado 2016 con unos beneficios conjuntos récord de 98.812 millones dólares, una cifra que supera levemente los registros del año anterior y convierten al recién terminado ejercicio en el más rentable para los gigantes financieros estadounidenses en la última década, dejando muy atrás las cifras previas al colapso del sector en 2008.

En un año que empezó bajo los peores auspicios, con los temores a que el hundimiento del sector energético -con su consiguiente ola de impagos- y la ralentización de la economía estadounidense ajaran las cuentas de la banca, las grandes entidades del país han logrado salir airosas. Un éxito fraguado en gran medida en el último trimestre del año, en el que se superaron en gran medida las previsiones, con el negocio de trading como una de las patas fundamentales del buen hacer de los bancos.

Este impulso en la recta final de año se explica, en gran medida, en torno al nombre de Donald Trump. La victoria del candidato republicano en las elecciones presidenciales del pasado noviembre desencadenó una ola de optimismo entre los inversores, que, alentados por sus promesas de medidas de estímulo fiscal, se lanzaron con intensidad a invertir en los mercados. La confianza en un próximo repunte de los tipos que impulsara las rentabilidades de la deuda, reforzara el dólar y animara la renta variable motivó un auge de la negociación que permitió a los grandes bancos elevar exponencialmente sus ingresos de intermediación.

El optimismo tras la victoria de Trump impulsa al índice bancario de EEUU un 20% en bolsa en diez semanas

Pero esta no es la única fuente de optimismo que la victoria de Trump ha abierto ante los ojos de la banca de EEUU. Como señalan los analistas de Citi, el nuevo presidente ha pintado una especie de «cielo azul» en el escenario del sector. Un ambiente positivo que ha tenido un considerable refrendo en bolsa. El índice KBW Bank Index acumula un alza próxima al 20% en las diez semanas posteriores a los comicios, frente al 6% que sube el índice S&P 500 en el mismo periodo.

Entidades como Bank of America y Goldman Sachs han registrado en este periodo alzas en torno al 30%, Morgan Stanley sube más del 25% y JPMorgan se anota cerca del 20%, lo que le ha servido para alcanzar máximos históricos y consolidarse como el mayor banco del mundo por capitalización en bolsa, con una valoración próxima a los 300.000 millones de dólares. casi cuatro veces el valor de BNP Paribas o Banco Santander, las mayores entidades de la eurozona.

También US Bancorp, con una ganancia del 12,5% desde las elecciones ha logrado marcar cotas récord en las últimas semanas, mientras que Goldman Sachs se sitúa a sólo un paso. El resto, ronda sus niveles más elevados desde la crisis financiera, con la excepción de Wells Fargo, que cotiza por debajo de sus niveles de 2015, tras verse envuelto este año por un escándalo financiero.

Buenas perspectivas

Esta llamativa subida de las cotizaciones parece justificada por las buenas perspectivas que se presentan ante el sector, en opinión de los expertos. Según los analistas de Citi, esta escalada «refleja el potencial para un significativamente mejor entorno operativo para los bancos, en términos de mayores tipos, menores tasas corporativas, una actitud regulatoria más suave y un mejor crecimiento económico». 

Todo este se ha traducido en una mejora de las previsiones de beneficios de los grandes bancos. Según cálculos de Citi, desde las elecciones, Goldman Sachs ha visto crecer un 7% y un 11% su expectativa de beneficios para 2017 y 2018, respectivamente; Morgan Stanley, un 6% y un 9%; y Bank of America, un 5% y un 8%.

Un idílico escenario para el que la gran banca de EEUU parece estar sobradamente preparada, según reflejan sus últimas cuentas. Tras la primera tanda de presentaciones en la actual temporada de resultados (las de JPMorgan, Wells Fargo y Bank of America), los expertos de Nomura resaltaban que «estamos animados por las tendencias que hemos visto, con crecimiento de préstamos y márgenes estables, apoyando el crecimiento de los márgenes de interés, y un gasto disciplinado y métricas de crédito estables que apoyan el crecimiento del beneficio por acción». Las cuentas publicadas posteriormente, como las de Goldman Sachs o US Bancorp, conocidas este miércoles, también gustaron a los analistas de la entidad nipona.

Y sin embargo, en las últimas jornadas y coincidiendo con el inicio de la temporada de resultados, el sector financiero parece haber perdido algo de fuelle en bolsa. Desde Barclays señalan distintos argumentos que explicarían este repliegue de las acciones financieras y, entre ellos, ciertas dudas que parecen haber surgido en los últimos días respecto a los planes políticos de Trump, que asume la presidencia este viernes, y que han hecho caer los rendimientos de la deuda estadounidense -el tipo a 10 años se mueve actualmente en niveles del 2,39%, más de 20 por ciento por debajo de sus niveles el pasado 16 de diciembre.

Precisamente en Citi alertan de que el optimismo que se respira en torno a la banca de EEUU parece dejar poco margen para las sorpresas negativas. «Seguimos viendo más potencial al alza si este escenario [el descontado por el mercado] se desarrolla, pero creemos que debe haber alguna prima de riesgo para la incertidumbre de que los principales factores del escenario del cielo azul, como los recortes de impuestos a las empresas, la desregulación y la inversión en infraestructuras no se desarrollan como espera el mercado o se tarda más en lograrlo», advierten.

En su opinión, entidades como Goldman Sachs parecen descontar un escenario demasiado optimista, mientras que Wells Fargo o Bank of America presentaría mayores potenciales.