«Las hipotecas en España son baratas, y ya lo eran con las cláusulas suelo», aseguran fuentes de la banca española, acusada de haber incluido en los préstamos hipotecarios estas cláusulas que, por la falta de transparencia en su presentación en los contratos, están siendo consideradas abusivas por la Justicia.

La crisis de las cláusulas suelo le va a costar a la banca en torno a 2.000 y 3.000 millones de euros, según las últimas estimaciones de la AEB, la patronal bancaria, cifra muy inferior al impacto máximo que cifró el Banco de España por importe de 4.500 millones de euros.

Las entidades financieras esgrimen argumentos variados para defender el uso de estas cláusulas, que limitan la caída del euribor hasta un determinado nivel, impidiendo que los clientes se beneficien del retroceso completo de los tipos de interés, son variados.

Consideran que las cláusulas suelo y techo en las hipotecas cumplen el objetivo de acotar la variabilidad de la cantidad mensual que puede tener que llegar a pagar un deudor por su vivienda y le aíslan de movimientos bruscos al alza y a la baja. «Su existencia es coherente con el resto de variables que determinan el precio total de una hipoteca como el diferencial del tipo de interés», explican en el sector.

Fuentes de BBVA opinan que las cláusulas suelo no pueden valorarse de forma independiente del resto de condiciones del contrato (plazos, diferenciales de tipos, porcentaje que se financia con respecto al precio de valoración). «Las condiciones se diseñaban conjuntamente con las cláusulas suelo y determinaban ofertas competitivas y atractivas para los clientes. La prueba de ello es que las hipotecas a tipo variable con cláusula suelo han sido capaces de competir y coexistir en el mercado con otras ofertas hipotecarias que no incluían estas cláusulas o que ofrecían tipos fijos», indican desde la entidad que preside Francisco González.

La banca coincide en defender que los préstamos hipotecarios españoles aplican tipos de interés más bajos que la media europea porque el porcentaje de hipotecas referenciadas a tipo variable es mucho más elevado que la media de su entorno, donde hay mayor tradición de tipos fijos. El 97% de las hipotecas en España están vinculadas al euribor, frente al 60% en Italia o el 20% en Alemania.

En este sentido, las mismas fuentes aseguran que «el coste de las hipotecas vivas (no sólo las concedidas) en España entre 2009 y 2013 estuvo por debajo de la media de la zona euro en 54 de los 60 meses». Añaden que el precio de las «hipotecas concedidas en países euro entre 2009 y 2013 (años en que se activaron los suelos y se verían afectados por la devolución) se situaron en la mayoría de los casos por encima del 3%, que fue el tipo medio de suelo hipotecario aplicado por la banca española», según la Federación bancaria europea.

Recuerdan que en este periodo -entre 2009 y 2013-, la inflación, el coste de la deuda pública y el interés legal del dinero estaban por encima del 3%. Por tanto, «el tipo hipotecario también parece reducido comparado con el tipo de que la banca pagaba por los depósitos», por encima de esta cifra. En 2007 el tipo medio a plazo para hogares era 3,2% y para empresas 3,6%.

Por otro lado, fuentes de la banca señalan que, según el Banco de España, cuando la mayoría de los suelos se activó en 2009, un 71% del saldo hipotecario no tenía suelo (4% con techo y 67% nada), 25% incluían suelo y techo y 5% sólo suelo».