El Círculo de Empresarios quiere que el sistema de pensiones español sea menos español y más sueco. La organización, que integra a las principales empresas del país, se mira en el espejo nórdico y cree que la sostenibilidad del sistema público de jubilación pasa por responsabilizar aún más a los trabajadores de la necesidad de incrementar su aportación (los ingresos de la Seguridad Social), equiparándola a la que ya hacen las compañías.

Una de las justificaciones, según el presidente de la organización, Javier Vega de Seoane es que, «durante la crisis, 300.000 empresas se han ido a la porra porque a todo el mundo le ha ido mal, y ahora empresas y trabajadores tienen que ponerse de acuerdo».

El esfuerzo ‘extra’ que piden las empresas a su empleados se puede resumir en cuatro frentes: trabajar más años, produciendo más, con mayores cotizaciones al sistema y con un ahorro paralelo en sistemas privados de protección. Todo ello, ha de culminar en un sistema mixto que combine reparto y capitalización. Y, ante las voces que a menudo reclaman equiparar también los salarios con los de Suecia y países de su entorno, el Círculo de Empresarios se muestra a favor de subirlos, pero tanto como lo permita la productividad.

A favor de subir salarios en línea con la productividad

Así se plasma en un documento titulado Un sistema de pensiones sostenible que asegure la cohesión y el equilibrio intergeneracional, presentado por Vega de Seoane, y el presidente del Comité de Pensiones de la organización empresarial, Ignacio Eyries.

El informe parte de una premisa clara: con la actual estructura del sistema no será posible mantener por mucho tiempo el actual poder adquisitivo de los pensionistas. Vega de Seoane ha dicho que, ante esta realidad, las propuestas del Círculo requieren un «amplio consenso y de periodos transitorios» para poder implementarlo sin distorsiones y manteniendo la paz social.

Las medidas a consensuar se reparten entre el corto, el medio y el largo plazo. La primera, ya puesta en marcha en parte en la reforma de las pensiones de 2010, es la prolongación de la edad de jubilación. Los empresarios proponen llevarla más allá de los 67 años dado que la esperanza de vida es cada vez mayor y que los trabajadores se incorporan cada vez más tarde al mercado laboral. En paralelo, creen que es necesario desincentivar la jubilación anticipada que el Gobierno trató de frenar en 2013, endureciendo el acceso, aunque con un periodo transitorio muy benevolente hasta 2019.

Revalorizar pensiones también con la productividad

Pero con trabajar más tiempo no vale para corregir desde hoy el déficit de la Seguridad Social. Esta medida debería complementarse, de acuerdo con el documento, con una ampliación de los años de cotización que se toman como referencia para el cálculo de la pensión, desde los 25 años actuales a toda la vida laboral. Esta medida está encaminada a aumentar la proporcionalidad del sistema, la relación entre las pensiones percibidas y las cotizaciones realizadas. Con este mismo ánimo, el Círculo de Empresarios apuesta por ligar la revalorización de las pensiones a la productividad.

Además, el informe recupera la idea de las cuentas nocionales, una especie de hucha que el trabajador puede ir llenando a lo largo de su vida laboral para abrirla en el momento de su jubilación. La ventaja de este sistema, según indican los empresarios, es aportar a cada trabajador una mayor conciencia de sus aportaciones.

Del lado de los ingresos, el Círculo de Empresarios se posicionan sobre dos cuestiones que a día de hoy están presentes en el debate dentro del Pacto de Toledo. Por un lado, se muestran a favor de financiar con cargo a los Presupuestos las pensiones no contributivas, pero, por otro, están en contra de destopar las bases máximas de cotización porque, en su opinión, ello tendría un impacto negativo en la creación de empleo al aumentar los gastos de las empresas.

Otra forma de echar más carbón a la locomotora de la Seguridad Social sería introducir nuevas medidas que fomentaran la contratación. A saber, simplificar contratos; «equiparar» las indemnizaciones que cobran los trabajadores indefinidos y temporales por el despido; y un nuevo esquema mixto de negociación colectiva en el que los salarios o la jornada laboral se traten en los convenios de empresa y otros asuntos como la formación, los fondos de pensiones o la maternidad, en los sectoriales.

Pero si hay una medida en la que más claramente piden los empresarios que el esfuerzo que realizan los trabajadores se equipare al de las empresas es la que afecta a las cotizaciones sociales. Concretamente, el documento plantea un nuevo esquema en el que aumente la contribución del empleado frente al empleador. De acuerdo con la información recogida en el informe, el tipo de cotización a la Seguridad Social soportado en las empresas en 2015 fue del 31,1%, del que solo 6,25 puntos porcentuales recayeron en el trabajador y el resto en las sociedades.

Aportación obligatoria a fondos privados

Pero ni siquiera con esta batería urgente de medidas sería posible, según los empresarios, garantizar las pensiones públicas futuras. Por eso, además de demandar incentivos fiscales para aumentar la inversión en planes privados de pensiones, creen que hay que caminar, en un horizonte de unos 25 años, como se hizo en Suecia a partir de 1991, hacia un nuevo esquema de cotizaciones.

La razón es clara: los pensionistas españoles cobran actualmente alrededor del 80% de su último salario al pasar a la jubilación, la segunda tasa más alta de la OCDE, y eso desincentiva todo tipo de ahorro privado. Sin embargo, ese esquema claramente no será suficiente a futuro y requiere de una transición hacia una mayor aportación por la vía privada.

Para ello, el Círculo de Empresarios plantea un primer tramo de pensión pública pensado para garantizar un nivel mínimo de vida, a completar con una segundo, que sería un sistema de capitalización obligatorio al que contribuirían trabajadores y empresarios. Finalmente, un tercero correspondería al actual sistema de aportaciones voluntarias a planes y fondos de pensiones.

Los empresarios admiten que habría que subir salarios

La pregunta que surge después de observar esta llamada a un mayor esfuerzo en las aportaciones a la Seguridad Social por parte de los trabajadores es ¿con qué salarios se puede sostener? En respuesta, Vega de Seoane cree que incrementar el tamaño de las empresas y, con ello, los salarios es una forma de ganar competitividad y empleo y, al mismo tiempo, mayores ingresos a la Seguridad Social.

«No podemos mejorar la competitividad con salarios bajos, no es razonable. En otras partes del mundo siempre habrá salarios más bajos por mucho que los queramos bajar aquí. Hay que subirlos», ha admitido. Ahora bien, ¿cuánto se pueden subir? al respecto, Vega de Seoane cree que no se trata de «un juego de suma cero», sino de adecuar los salarios a la productividad, como apuesta también la CEOE.

El IEE también liga salarios y productividad

Por su parte, el Instituto de Estudios Económicos (IEE), el laboratorio de ideas de la CEOE, ha presentado en paralelo otro informe sobre la incidencia del salario mínimo interprofesional.

Presidente del IEE, José Luis Feito.

Presidente del IEE, José Luis Feito. Europa Press

Durante el acto, su presidente, José Luis Feito, ha afirmado que «subiendo el salario mínimo no se consigue mejorar la calidad del empleo, sino que se merman las oportunidades de los trabajadores, que podrían conseguir empleo en otras condiciones».

Sin embargo, también ha considerado que  para aumentar los salarios reales y los niveles de vida de los trabajadores hay que aumentar la competitividad del capital humano, hacer que la inversión empresarial crezca más que la población activa, difundir avances tecnológicos y mejorar la eficiencia para aumentar la productividad total de los factores, informa Europa Press.