El mercado inmobiliario comienza a dar síntomas de recuperación en España y las entidades comienzan a tener cierta visibilidad sobre la evolución de sus carteras tóxicas. BBVA y CaixaBank han dado un paso al frente apuntando un plazo determinado para liquidar todas sus posiciones ligadas al ladrillo. Si sus cálculos no fallan y el ritmo de ventas no flojea, esperan concluir la limpia de su balance en un plazo de entre tres y cuatro años.

Ambos bancos desvelaron a los analistas sus planes para seguir reduciendo su exposición inmobiliaria, con motivo de la presentación de resultados de 2016.

Santander, en una nota a sus clientes en la que valora la situación de la banca a la luz de las últimas cuentas, subraya cómo «está aumentando la visibilidad en torno al deterioro total de los bancos malos». Y puntualiza: «Curiosamente, tanto BBVA como CaixaBank proporcionaron, por primera vez, una estimación del horizonte temporal para la liquidación completa de sus unidades inmobiliarias  de entre tres y cuatro años. La mejora de las condiciones macroeconómicas, el aumento de los precios de la vivienda y, sobre todo, el incremento de las coberturas de los activos recuperados deberían convertir 2017 en un ejercicio de claro avance en la reducción de los bancos malos».

BBVA cerró el año con una exposición inmobiliaria valorada en 10.307 millones, un 17% menos que en 2015

Carlos Torres Vila, consejero delegado de BBVA, explicó que “excluyendo los suelos, podrían liquidar toda su cartera inmobiliaria en el plazo de tres años”. Además, consideró que pueden hacerlo “con resultados positivos en la venta, como ya hemos visto en los últimos dos años». Subrayó que han logrado «un beneficio adicional de 100 millones y las ventas podrían realizarse a un ritmo más rápido que en los últimos tres ejercicios, si se aumentan las ventas a inversores mayoristas”.

El ritmo de comercialización, sin embargo, puede comprometer el beneficio, consideró Torres Vila. Se refirió a la última gran operación del banco, mediante la cual, junto a Santander y Popular, traspasaron a la socimi Testa Residencial 3.300 viviendas por valor de 665 millones de euros. El directivo reconoció que esta operación y otras en proceso suponen una «ligera pérdida», que se ha contabilizado en las cuentas del último trimestre de 2016. Por tanto, aunque señaló que podrían acelerar el ritmo de ventas, también reconoció que «podría implicar mayores pérdidas en 2017», que se si se hacen desinversiones con una «aproximación más gradual».

El banco que preside Francisco González cerró 2016 con una cartera de adjudicados de 10.307 millones de euros, lo que supone un descenso del 16,8% desde el mismo mes del año anterior. La cifra es más llamativa si se se compara con septiembre, ya que implica una reducción del 7% en tres meses.

En cuanto a las ventas de activos inmobiliarios, en el último trimestre totalizaron las 3.340 unidades, con un precio total de venta de 340 millones de euros. En el acumulado del año, las unidades vendidas de activos inmobiliarios se incrementaron un 37% con respecto a las de 2015.

CaixaBank cuenta con adjudicados por 6.252 millones, tras vender y alquilar activos por valor de 1.800 en 2016

BBVA destaca que las principales palancas en 2016 han sido la aplicación de planes y acciones comerciales encaminadas a acelerar las ventas y reducir el stock de producto que más tiempo lleva en el balance.

La exposición inmobiliaria total de BBVA, incluyendo el crédito promotor vivo, los adjudicados y otros activos, tiene una tasa de cobertura del 53% al cierre del cuarto trimestre de 2016, lo que supone una mejoría de 3,2 puntos porcentuales en comparación con 2015 y de 2,1 puntos porcentuales frente a septiembre. Los saldos dudosos de crédito vuelven a disminuir en el cuarto trimestre y, por tanto, en los últimos doce meses, con unas entradas en mora reducidas durante el período y una cobertura que se sitúa en el 57%.

CaixaBank, por su parte, también hace los primeros cálculos sobre cuándo podría liquidar su cartera tóxica. Javier Pano, director financiero del grupo, señaló, tras ser preguntado por uno de los analistas sobre la evolución de los costes administrativos, que dependerán «de la reducción de los activos inmobiliarios». El ejecutivo apuntó que, «si se contempla lo que se ha vendido este año, de en torno a 1.800 millones de euros, se podría proyectar cómo va a evolucionar una cartera que totaliza menos de 7.000 millones de euros». Fuentes de la entidad puntualizan que esta proyección no tiene en cuenta el ritmo de entradas de nuevos adjudicados.

La cartera de activos adjudicados netos disponibles para la venta se sitúa en 6.256 millones, con una reducción de 1.003 millones en 2016 frente al año anterior. La actividad de BuildingCenter, filial inmobiliaria de CaixaBank, permitió comercializar 1.809 millones en ventas y alquileres el año pasado. El resultado sobre precio de venta ascendió al 5% en 2016.

La entidad subrayó en la presentación de resultados que la composición de la cartera, en la que el 56% de los activos están terminados, facilitó la comercialización. Al cierre de 2016, la ratio de cobertura de los adjudicados mejoró en cinco puntos porcentuales hasta el 60%.