La imagen que refleja la banca española sigue mejorando. Tras dejar atrás los momentos más convulsos de la crisis, el sector financiero español se halla inmerso en un proceso de recuperación que no pasa desapercibido para los distintos agentes económicos.

Este jueves ha sido S&P la que ha dejado patente la mejora de su consideración hacia las entidades españolas. Para la agencia de ráting, la favorable evolución del escenario económico en España dibuja un escenario en el que los riesgos para los banca disminuyen considerablemente.

«Pensamos que los bancos han absorbido en gran medida los costes crediticios del estallido de la burbuja inmobiliaria», señala la agencia, que espera que el impacto de las provisiones adicionales sea limitado. «El contexto económico también se ha vuelto más favorable y propicio para la recuperación de la industria bancaria, gracias al sólido crecimiento económico, a una recuperación gradual del mercado inmobiliario y a una menor incertidumbre política tras la formación de un gobierno (aunque minoritario) después de dos rondas de elecciones», añade el informe.

La agencia eleva la calificación de la deuda de Bankia, BFA, Ibercaja, Abanca y Bankinter

La agencia también resalta el esfuerzo del sector para la reducción de sus carteras de créditos problemáticos y estiman que desde 2008 los bancos han realizado provisiones equivalentes al 15,5% de sus carteras totales de crédito.

No obstante, advierten de que la limpieza de balances llevará aún tiempo. En opinión de los analistas de S&P, los activos no productivos de los bancos españoles, que cifran en un 15%, se reducirán de forma muy gradual y seguirán constituyendo un 11% a finales de 2018, aunque se materialice una recuperación dinámica del negocio inmobiliario. Esta elevada cartera de créditos «seguirá pesando durante algún tiempo en los balances y beneficios de los bancos y representará un riesgo se cola si la situación económica revirtiera».

A tenor de este escenario, la agencia ha decidido mejorar su calificación de diversas entidades. Entre ellas, ha sido significativa la mejora del ráting de Bankia, que sube un escalón a BBB- desde BB+. Esto significa, que el banco recupera el grado de inversión y abandona el club de las entidades consideradas bono basura. 

Se trata de la primera vez que el banco obtiene la consideración de grado de inversión por parte de S&P desde que fue rescatada por el Estado en el verano de 2012. El año pasado, la agencia Fitch también sacó a Bankia de los niveles de bono basura. Moody’s en cambio sigue otorgándole una nota de grado especulativo.

S&P otorga al banco controlado por el Estado una perspectiva positiva, al prever que Bankia aproveche el escenario económico favorable para seguir «fortaleciendo su solvencia a través de la retención de ganancias y la emisión de instrumentos híbridos, reduciendo su stock de activos problemáticos, manteniendo un perfil de financiación equilibrado y una liquidez confortable». Lo que no tiene en cuenta la agencia es la posibilidad de una fusión con BMN, ya que consideran que la visibilidad sobre la operación es aún insuficiente.

Bankia recupera el grado de inversión por primera vez desde su rescate en el verano de 2012

Además, la agencia ha mejora su nota para la matriz de Bankia, BFA Tenedora de Acciones, además de a los bancos Ibercaja y Abanca. En todos estos casos, S&P explica que la decisión se basa en la mejora de su valoración del capital, ya que «la reducción de riesgos económicos significa menores pérdidas inesperadas en un escenario de estrés. Por consiguiente, las bases de capital actuales de los bancos tendrían una mayor capacidad de soportar tales pérdidas».

También Bankinter ha visto elevarse su nota hasta niveles de BBB, como resultado del «éxito del banco en mejorar su posición de liquidez».

Asimismo, la calificadora de crédito ha revisado de estable a positiva la perspectiva de la nota de solvencia de Santander, CaixaBank, Kutxabank y Caja Laboral.

En el lado negativo, se sitúa Popular al que S&P rebaja la perspectiva de positivo a estable, al considerar que «el banco está fallando en la tarea de restaurar su perfil financiero». En su opinión, las cuentas de 2016 mostraron pérdidas superiores a lo esperado, con provisiones por encima de las estimaciones y, sin embargo, no se cumplieron los objetivos de cobertura de los activos problemáticos. Además, observan que el relevo en la dirección del banco, que asumirá en próximas semanas Emilio Saracho, deja en suspensión la estrategia diseñada por el banco para el periodo 2016-2018.