En la sede central de ArcelorMittal, sita en la Ciudad de Luxemburgo, las últimas nuevas invitan a la alegría. El mayor fabricante de acero del mundo anunció la semana pasada sus primeros beneficios en cinco años y sus acciones lo festejaron con un alza próxima al 9%, que situó el precio de sus acciones en sus niveles más elevados desde octubre de 2014.

Este hito es fruto de una impresionante racha que ha permitido al mayor fabricante de acero del mundo multiplicar su cotización por cuatro veces en los últimos doce meses, lo que se traduce en una revalorización superior al 300%. Su capitalización, que estuvo cerca de caer de los 5.000 millones de euros, rebasa ya los 25.000 millones, situándose como el sexto mayor valor del Ibex.

Tan fastuosas cifras, sin embargo, languidecen si se evalúan desde una perspectiva histórica. Los beneficios de 2016, que se elevaron hasta los 1.779 millones de dólares (1.673 millones de euros), apenas permiten restañar el agujero de casi 15.000 millones de dólares (14.109 millones de euros) generado por cuatro años consecutivos de números rojos.

Asimismo, el espectacular rendimiento bursátil del último año difícilmente oculta los estragos ocasionados por casi una década de crisis. Los títulos de ArcelorMittal arrastran aún hoy una pérdida superior al 80% desde los máximos que registró la entidad en el verano de 2008. Su valor bursátil se ha reducido en más de 80.000 millones desde los alrededor de 100.000 millones que llegó a capitalizar antes del estallido de la crisis.

El valor de la compañía rondó los 100.000 millones en 2007; el pasado febrero, apenas valía 5.000 millones

Esta cifra resulta aún más significativa si se pone en relación con el valor bursátil liquidado por la banca, epicentro de las turbulencias financieras a lo largo de estos años. Si se toma como referencia el 8 de noviembre de 2007, el día en que el Ibex registró sus máximos históricos, Arcelor y ArcelorMittal se encontraban a escasos días de sellar su integración, último paso de la operación de fusión de Arcelor y Mittal Steel, anunciada un año antes. Ese día, el valor conjunto de ambas ascendía a 116.038 millones de euros, según datos de Fininfo.

Por su parte, los seis bancos que cotizaban entonces en el Ibex sumaban al cierre de la jornada 191.859 millones de euros de capitalización. Si se suman, además, las siete entidades que por entonces formaban parte del Indice General y que posteriormente han sido absorbidas por bancos del Ibex (como es el caso de las enseñas regionales de Banco Popular), el valor del sector rondaba aquel día los 200.000 millones de euros. A día de hoy, sólo cotizan cinco de estos bancos -Banesto fue integrado en Santander- y cuentan con una valoración en bolsa de 131.137 millones. Es decir, han visto esfumarse casi 70.000 millones de euros.

Aunque todas estas comparaciones son matizables, si se tiene en cuenta, por ejemplo, las múltiples y millonarias operaciones de ampliación de capital llevadas a cabo por la banca en los últimos años, sirven para poner sobre el tapete la magnitud del descalabro sufrido en los últimos tiempos por el gigante siderúrgico.

El peso de la deuda

Tal infortunio puede explicarse como el resultado del impacto conjunto de dos factores demoledores. Por un lado, la rebaja de los precios del acero, aquejados por un notable incremento de la producción. La cotización del mineral de hierro, la materia prima principal con la que trabaja la compañía, retrocedió cerca de un 80% en cuatro años hasta sus mínimos de diciembre de 2015.

Esta compleja coyuntura, se vio agravada, además, por el oneroso apalancamiento de la compañía, derivado de la millonaria compra de Arcelor por parte de Mittal Steel en 2006, que se cerró por cerca de 27.000 millones de euros. ArcelorMittal llegó a reportar una deuda neta superior a los 30.000 millones dólares (28.183 millones de euros) durante la segunda mitad de 2008.

Ninguna de estas cuestiones se ha visto solucionada en los últimos años, pero la mejora es francamente perceptible. Los precios del mineral de hierro han remontado más de un 100% en los últimos 14 meses y el escenario ofrece argumentos a quienes confían en que la escalada continúe. «La demanda de la construcción está regresando, con los promotores informando de compras de acero, incluso si no han reanudado la construcción de cierto proyectos», señaló Tomás Gutierrez, analista de la consultora Kallanish Commodities, en declaraciones a Bloomberg.

Los precios del mineral de hiero han remontado más de un 100% en 14 meses, beneficiando al negocio de Arcelor

Las medidas antidumping desplegadas en Europa y Estados Unidos en los últimos meses para frenar la competencia del acero chino o los planes de inversión en infraestructuras del presidente estadounidense Donald Trump son otros argumentos que juegan a favor de las perspectivas de negocio de Arcelor.

Al mismo tiempo, la compañía ha logrado reducir de forma significativa su deuda, hasta situarla a cierre de 2016 en los 11.059 millones de dólares (10.394 millones de euros), apenas un tercio que nueve años antes. Sólo en 2016 se redujo en unos 4.600 millones de dólares.

En este sentido, como observa César Sánchez-Grande, analista de Ahorro Corporación, han sido fundamentales los ahorros de costes obtenidos a través del programa «acción 2020», que contribuyó con 900 millones de dólares (845,7 millones de euros) al Ebit (beneficio antes de intereses y de impuestos). Este plan tiene como objeto aportar mejoras estructurales por valor de hasta 3.000 millones de dólares hasta 2020.

Optimismo cauto

Sánchez-Grande apunta que las buenas cifras de 2016 vienen acompañadas, además, por la percepción de un buen inicio de 2017, lo que queda demostrado, en su opinión, por el propósito de la compañía de elevar su capex (inversiones en bienes de capitales) en 500 millones de dólares.

Como explica Íñigo Recio, de GVC Gaesco Beka, la dirección de ArcelorMittal espera que el consumo global de acero siga creciendo en 2017 entre un 0,5% y un 1,5%. Es dentro de esas perspectivas donde enmarca su voluntad de incrementar sus inversiones y elevar la producción minera en un 1o% en emplazamientos como Liberia o México.

Todas estas circunstancias deberían permitirle elevar sus ventas durante el presente ejercicio en cerca de un 10%, según las últimas estimaciones de los analistas de Citi.

Pese a las perspectivas favorables para el negocio, la empresa renuncia a abonar dividendo este año

«2016 fue un año en el que ArcelorMittal registró considerables avances, un año caracterizado por la mejoría de la coyuntura de mercado, una sustancial contribución a nuestros resultados derivada de las actuaciones desarrolladas en el marco de nuestro plan Acción 2020 y la adopción de medidas por parte de diversos gobiernos para hacer frente a las prácticas comerciales desleales», celebraba el pasado viernes el presidente del consejo de administración y consejero delegado de ArcelorMittal, Lakshmi N. Mittal.

Sin embargo, el optimismo que envuelve hoy al gigante siderúrgico no evita que un halo de prudencia siga dominando los pasos de la dirección. La mejor prueba de ésta actitud viene dada por la decisión del consejo de la compañía de no abonar ningún dividendo con cargo a las cuentas de 2016, poniendo como objetivo prioritario la obtención de una nota mejor para su deuda.

«Aunque satisfecho con las significativas mejoras alcanzadas en 2016, el consejo consideró apropiado continuar usando el superávit de liquidez para el desendeudamiento hasta que las métricas de crédito sean consistentes con un rating de grado de inversión», declaró la empresa.

Cuando se han visto esfumarse más de 80.000 millones de capitalización en menos de una década resulta difícil dar rienda suelta a la alegría. Por mucho que al fin se vea aparecer la luz al final del túnel.