“La salida de Reino Unido de la Unión Europea es una buena noticia”. Así de claro se muestra el banquero Juan María Nin, protagonista y testigo en primera línea de los acontecimientos económicos y políticos de los últimos años en España; los que han marcado el presente y tienen la llave del futuro. La contundente afirmación, provocativa e impopular para algunos sectores, se cimienta en que el Brexit  “facilita retomar la idea inicial del proyecto europeo: la unión política”.

Nin, ex alto directivo de Santander Central Hispano, primero, y Santander, después, entre 1980 y 2002, consejero delegado del Banco Sabadell (2002-2007), director general de la Caixa (2007-2011) y vicepresidente y consejero delegado de Caixabank es firme en sus ideas.

Los británicos han sido muy transparentes y honestos. Siempre han dudado de Europa y del euro

“Los británicos han sido muy transparentes. Siempre han dudado de Europa. El Brexit permite recuperar el origen fundacional de los estados unidos de Europa, que es la unión política. Ellos han sido honestos y siempre han estado en contra de este proyecto; siempre han dudado del euro. No hay que aplaudir el Brexit, pero hay que tomar nota de que su salida abre una nueva etapa que permite una Europa que avanza a diferentes velocidades”, explica.

En medio del ruido sobre cómo gestionar el proceso de la salida de los británicos del club, Nin pide que “los gobernantes negocien civilizadamente, sin venganzas de tipo personal”.

Las dudas en torno al futuro de Europa aparecen mencionadas en el libro que el banquero catalán acaba de publicar Por un crecimiento racional. De la gran recesión al estancamiento: soluciones para competir en el mundo digital.

El Brexit permite a Europa recuperar su origen fundacional: la unión política

“En esta crisis política [de la Unión Europea] pesa por supuesto la carencia de liderazgo político para avanzar en la unión, pero, junto con ella, existe un obstáculo técnico formidable como es la casi imposible mutualización de riesgos entre un abanico de veintiocho países —veintisiete tras el Brexit— muy alejados en sus fundamentaciones económicas, sobre todo en lo referente a deuda pública y déficit presupuestarios. La salida de Gran Bretaña es, en este sentido, una buena noticia política porque facilita retomar la idea fuerza inicial del proyecto europeo”, explica en su libro.

De hecho, en opinión del banquero y recién estrenado escritor, “en los momentos más duros de la crisis, el propio EEUU, con la Administración Obama al frente, confiaba más en el proyecto europeo y en el euro que el entorno anglosajón, más reticente”.

En uno de los capítulos, Nin rememora un encuentro con Angela Merkel en el que el banquero allanó el terreno para las negociaciones que salvarían España de la quiebra y, por extensión, salvaguardarían la pervivencia del euro.

“En España no hay fraude”

La base del encuentro fue -explica Nin- convencer a la canciller de que “en España no hay fraude, sino instituciones que funcionan bien” porque “un error mercantil o administrativo es un error y forma parte del juego. Si metes mano en la caja, entonces sí en un atentado penal, pero no fue el caso de España”.

“En 2012, cuando se quiebra la confianza en España, el decir que no hay fraude equivale a decir que no nos hemos gastado el dinero en mujeres y bebida”, explica en alusión a las recientes declaraciones del presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem. Continúa: “Significa decir que todo el dinero que hemos generado de España -que es mucho más que del que hemos recibido de Europa-, al hilo de la bajada de tipos de 2002 y la especulación inmobiliaria, está invertido. Que ha sido en aeropuertos… que la inversión rinda más o menos… Eso es otra cosa”, subraya Nin.

“Cuando eso se establece, viene el ejercicio de credibilidad y de autoridad. No había fraude y, por tanto, no debía haber ni sanción ni estigma en un rescate”, añade. Recuerda cómo le aseguró a Merkel que “el problema que tenemos en España se llama 50.000 millones. Y antes de que salvemos a Grecia, que ya está quebrada, podemos arreglar el tema español y, si lo arreglamos, salvamos el euro”.

En el recién publicado libro, Nin describe cómo “la entrevista con Merkel se desarrolló en una luminosa sala de reuniones anexa a su despacho en Berlín. Luz directa en sus ojos, más transparentes de lo que pensaba. Mirada directa pero afable”.

Rajoy no es la representación física del orgullo español, del torero. Es más frío que un pez

El banquero, durante esta entrevista con El Independiente, sentado en una pequeña sala de la Fundación Rafael del Pino, asegura que en ese encuentro con la mandataria alemana “quedó claro que la gran pregunta que se hacía era la del mercado era si para salvar España eran necesarios los 50.000 millones que decía el gobierno español o los 250.000 que consideraban otros. De esa reunión se sale con la idea de que con 100.000 millones se sale de ésta. Una cifra suficiente para que los mercados se crean el nivel de compromiso”.

Divertido, Nin rememora la anécdota con la que concluyó una reunión que duró el doble de los 45 minutos establecidos en un primer momento. “Merkel comentó que se hacía cargo de lo difícil que era para el presidente Rajoy doblegar su orgullo español y justificar una cifra de dinero -100.000 millones- muy superior a la que el Gobierno estimaba. Yo -apunta el banquero- le expliqué entonces que Rajoy, gallego, es celta. Que en la baja edad media, España fue invadido por las tribus bárbaras del norte que vivían en los bosques de Alemania, salían del terror y venían de la civilización. Y que Rajoy es de una de esas tribus que llegó a Galicia. Vamos, que lo de apelar al orgullo no le va a servir con Rajoy. No es la representación física del orgullo español, del torero. Es más frío que un pez, que viene del norte”, relata entre risas.

Tras casi 10 años de crisis y un rescate millonario a las espaldas de las cuentas del Estado español, el exdirectivo asegura que “el contribuyente es lo único que existe; el resto es un artificio mental para entender la realidad”.

El crecimiento económico resulta del recto comportamiento de los ciudadanos, las instituciones privadas y los gobiernos

No culpa de esta crisis ni a la banca, ni a los político. Se esfuerza en subrayar que en su libro no hay espacio para la culpa. “En mi libro no hay culpa. Hay errores. Es un libro académico de análisis. El error es un concepto muy anglosajon. Todos cometemos errores como colectivo y eso sirve para mejorar, para analizar qué se ha hecho bien y mal. Y hemos aprendido muchísimo de las crisis”, asegura.

“Si el colectivo se porta mal, el colectivo paga. Y los errores hay que pagarlos. Pero también el colectivo es quien se beneficia. El crecimiento económico y el bienestar son producto del recto comportamiento de los ciudadanos, las instituciones privadas y los gobiernos. ¿Quién comete los excesos? El contribuyente. ¿Y quien se beneficia de la exuberancia cuando todo va parece que va bien? Fiestas del pueblo de la dios es cristo, concejales en Zululandia. Luego se cae el inmobiliario y la especulación. El mejor ejemplo de cómo funciona el mundo son los ayuntamientos. Se ven perjudicados y beneficiados, al mismo tiempo, los ciudadanos, los ayuntamientos”, opina.