Uber sigue adelante con su estrategia en España. La plataforma de transporte acaba de presentar un informe, elaborado por Asesores Financieros Internacionales (Afi), con el que pide la liberalización del sector de las VTC (Vehículo de Transporte con Conductor) a la Administración Pública, explicando las bondades que derivarían de esta apertura del servicio.

Actualmente, la legislación vigente dicta que sólo puede existir una licencia VTC por 30 licencias de taxis que haya en la ciudad. Uber pide que esta cuota se elimine y que, de esa manera, cualquiera pueda acceder a un permiso de este tipo siempre y cuando cumpla con las condiciones que establezca el regulador.

Esta medida supondría que el precio de las licencias de Taxi se hundan entre un 40% y un 50% debido al aumento de la competencia en el sector del transporte, debido a la entrada de muchas licencias VTC en competición.

La compañía californiana ha presentado este informe, el primero de este tipo que encarga en España, un año después de su entrada en Madrid. “Estamos contentos con estos primeros 12 meses, con la acogida”, afirma el director de Uber para el Sur de Europa, Carles Lloret. “Por eso queremos pedir justo ahora, de manera formal, la liberalización del sector de las VTC. Nos sentimos cómodos con las cifras que hemos visto este primer año”, añade.

El informe elaborado por Afi analiza las consecuencias de esa liberalización y el impacto que puede tener tanto en las plataformas estilo Uber como en el sector del taxi, el más afectado por la evolución de estos nuevos actores de la economía colaborativa. De primeras, el estudio afirma que los precios de los trayectos en vehículos licenciados descenderían al menos un 35%, debido al aumento de la competencia. “De liberalizarse el sector, habría al menos cuatro actores nuevos que entrarían de lleno en el sector”, afirma Lloret.

Caen los precios

“Con una liberalización del mercado de las licencias los precios, tanto del taxi como de los VTC, caerían mucho”, dice Lloret. “Eso se compensaría con un aumento de, al menos, el 24% en los trayectos”, asegura. En esta cifra se encuadran todos esos usuarios que actualmente utilizan su coche privado pero que, con un descenso de las tarifas, vería más económico utilizar dichos servicios y dejaría en casa su vehículo particular.

“El mercado del transporte licencia puede crecer bajando los precios. Eso daría más negocio a todos, aunque sí que provocaría un desplome de entre el 40% y el 50% en las licencias de taxi”, sentencia el responsable de Uber para el Sur de Europa. Lo cierto es que este es un punto que preocupa a los taxistas, muchos de ellos autónomos, que se hipotecaron en el momento de adquirir su permiso y que ahora pueden ver como se devalúa si el escenario que reclama la compañía californiana se materializa.

Este es un problema que pueden compartir también los actuales propietarios de una licencia VTC, sobre todo en un momento en el que su valor en el mercado secundario se está disparando con precios que ya rondan los 100.000 euros. También estos permisos se depreciarían de manera significativa y habría muchos afectados.

En este sentido Uber reclama “soluciones” a la Administración, aunque de momento no plantean una serie de posibilidades que puedan resolver el problema, alegando que le corresponde a los organismos públicos tomar ese tipo de medidas.

Según explica el informe, con la apertura de la competencia y la explosión del número de licencias VTC el fisco recaudaría hasta 182 millones de euros más al año, sumando lo que podrían generar en Madrid y Barcelona. El número de empleos aumentaría, en el mejor de los casos, en hasta 77.000 personas.

Los conductores, ¿afectados?

En España una licencia de taxi genera alrededor de 60.000 euros brutos anuales, si bien son muchos los vehículos que están conducidos por varios taxistas diferentes según los días o las horas. Eso, en términos netos, deja una cantidad que es más o menos la mitad una vez que se han pagado todas las tasas correspondientes. Los taxis, además, tienen las tarifas establecidas por la Administración, así como un máximo de 16 horas seguidas en movimiento por coche. Las VTC no tienen dichas restricciones.

De cumplirse el escenario que reclama Uber, sus conductores cobrarían unos montantes que serían más o menos similares a la media que se embolsa un trabajador del sector del transporte urbano, rondando los 1.300 o 1.400 euros netos mensuales. Actualmente, un autónomo que conduzca para la compañía californiana podría facturar unos 3.500 euros mensuales brutos trabajando entre 45 y 50 horas semanales.

“La competición, si se liberaliza el sector, también sería beneficiosa para los conductores”, explica Lloret. “Los nuevos actores que entren en la competencia no sólo lucharían por las licencias, sino que también lo harían por los conductores. Un mismo trabajador podría encender o apagar la aplicación de diferentes plataformas y operar para la que más le convenga en cada momento”, cuenta.

Esta revolución regulatoria también sentaría las bases para la entrada del carpooling en España, una práctica que actualmente no es legal. El servicio UberPool de la compañía permite a los usuarios compartir vehículo en trayectos que tengan un destino común. Es decir, un usuario puede subirse en mitad del trayecto y así compartir gastos con el que inició el viaje.

La eventual legalización de este carpooling pondría más cerca la generación de esos 77.000 puestos de trabajo, que sí que provocaría un descenso de casi un 30% más en las tarifas del taxi.