La dirección de Ibercaja ha llegado a un acuerdo con una mayoría de los sindicatos para la aplicación de un Expediente de Regulación de Empleo por el cual se articulará la baja de unos 590 empleados y el cierre de un máximo de 140 oficinas.

En el pacto alcanzado entre la entidad y los representantes de los trabajadores se estipula que el principio de voluntariedad será el criterio prioritario para llevar a cabo la reducción de la plantilla, a través de un proceso de bajas incentivadas.

El acuerdo, rubricado por los sindicatos CC.OO., APECA-FINE y ACI, que algutinan una representación conjunta del 64,04% de la plantilla, incluye bajas indemnizadas para los trabajadores que cumplan 57, 58 y 59 años de edad antes del próximo 31 de diciembre. Las condiciones económicas de salida se han cifrado en un 80% del salario neto anual más una prima, con un máximo total del 85% de dicha referencia salarial.

Se priorizará la voluntariedad mediante un plan de bajas incentivadas

Del mismo modo, incluye bajas indemnizadas para los empleados que tengan 55 y 56 años en esa misma fecha, con otras condiciones económicas con respecto al grupo de edad anterior, y que opten por rescindir su relación laboral con la entidad, y aquellos que, como consecuencia del cierre de sus oficinas de trabajo sean trasladados a un puesto más de 50 kilómetros de distancia y decidan causar baja. El acuerdo también considera medidas alternativas compensatorias para los empleados que, como consecuencia de la reestructuración, sean trasladados de su puesto actual de trabajo.

Los empleados pueden solicitar su adscripción voluntaria hasta el próximo 23 de junio y la aplicación del ERE se llevará a cabo entre 2017 y el primer semestre de 2018 de manera ordenada y escalonada para no afectar al funcionamiento habitual de la actividad del banco y la atención a los clientes.

Ibercaja puso en marcha el procedimiento del ERE el pasado marzo, justificándolo por razones de carácter económico, organizativo y productivo. La entidad ha destacado, tras el acuerdo con los sindicatos, que «la capacidad de diálogo y negociación existente por ambas partes, como en ocasiones anteriores, ha favorecido este acuerdo, que cumple con los objetivos de la negociación: garantizar los derechos conjuntos de la plantilla; optimizar la estructura, adaptándola al mercado actual; y contribuir a elevar la competitividad, eficiencia y viabilidad autónoma a medio y largo plazo».

Ibercaja cerró 2016 con un beneficio de 143 millones de euros, una cifra un 70% superior a la del año anterior. Al cierre del ejercicio, el grupo contaba con una plantilla de 5.895 personas y una red de oficinas de 1.248.