La Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb) planea lanzar al mercado su propia sociedad cotizada de inversión inmobiliaria (socimi) antes de que acabe el año para agilizar la venta de activos inmobiliarios ante el retraso que acumula hasta la fecha.

Así lo ha avanzado este jueves el ministro de Economía, Luis de Guindos, durante un coloquio sobre El papel de España en la refundación de la UE, organizada por la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD), y lo han confirmado fuentes del también conocido como banco malo.

Sareb trataría así de agilizar el drenaje de cartera, puesto que ya ha consumido aproximadamente un tercio del plazo de 15 años que se le concedió para hacerlo –debe hacerlo antes de 2017–, cuando se creó con la finalidad de liquidar activos inmobiliarios tóxicos de las entidades financieras, y solo ha dado salida hasta el momento al 20% de su cartera.

Además, Sareb necesita un impulso a sus resultados tras perder 750 millones en sus casi cinco años de vida. Algunas voces critican que estas pérdidas son mayores y que la gestión necesita un nuevo lustre.

Las socimi, la nueva tabla de salvación

Las socimi son vehículos de inversión que tiene entre sus peculiaridades la obligación de tener al menos el 80% de su activo invertido en inmuebles en alquiler. Actualmente, de los 120.000 inmuebles en manos de Sareb, por valor de unos 12.000 millones de euros, unos 4.500 son alquileres, entre residencial, terciario, industrial, etc.

La intención de la sociedad es trasladar “una parte” de estos activos a la socimi y abrirla a inversores institucionales. Se trata de una idea que se encuentra en una fase inicial, aunque las fuentes consultadas aseguran que “tiene visos de ser realidad”.