En los mercados financieros, el nombre de Pedro Sánchez aparece estrechamente ligado a la inestabilidad política. Por eso, su regreso a la dirección del PSOE es visto con inquietud por los grandes bancos internacionales, que temen que la incertidumbre de tipo político vuelva a eclipsar -y amenazar- la solidez de la economía española.

Una incertidumbre que este lunes tuvo un impacto muy moderado sobre los parqués. El Ibex 35 se dejó un 0,39% en la sesión, mientras que la prima de riesgo española se amplió dos puntos básicos, debido al repunte del interés del bono español, que escaló cuatro puntos básicos, hasta el 1,61%. La deuda española se comportó así peor que la italiana, con la que firmas como Nomura prevén que pueda reducir su mejor tono relativo.

«Nuestra visión es que el nombramiento del señor Sánchez como jefe del PSOE no es una buena noticia, ya que aumenta el riesgo político y las posibilidades de elecciones anticipadas en los próximos 18 meses», advierten en Alantra, donde prevén que sus políticas al frente del principal partido de la oposición serán «más populistas y menos amigables para el mercado que las de un PSOE más tradicional».

Entre las firmas de inversión se da por sentado que el nuevo líder socialista conducirá a su partido hacia una oposición mucho más dura que la que venía practicando en los últimos meses el partido, que había permitido con su abstención la investidura de Mariano Rajoy como presidente del gobierno y que había alcanzado distintos acuerdos con el actual Ejecutivo.

«El regreso de Sánchez al liderazgo del PSOE (el segundo partido más grande del parlamento español) resultará probablemente en una oposición más dura y hará más difícil para Rajoy gobernar», indican en Nomura, donde resaltan que, no obstante, el gobierno actual no depende en exclusiva del grupo socialista para aprobar sus medidas en el Congreso.

Bank of America teme que un PSOE más hostil torpedee los presupuestos de 2018

De hecho, como resaltan en Barclays, «el próximo obstáculo para el gobierno minoritario liderado por el PP será el retrasado presupuesto de 2017, que se votará en el parlamento el 29 de mayo. El gobierno ha obtenido hasta ahora 175 votos, uno menos que la mayoría absoluto (350 escaños). Esperamos que el gobierno negocie el apoyo adicional en los próximos días. Si se aprueba el presupuesto de 2017 (nuestro escenario central) sería un buen augurio para un acuerdo sobre el presupuesto de 2018 después de verano».

Sin embargo, en Bank of America Merrill Lynch consideran que una postura más cerrada a la negociación por parte del PSOE puede hacer «muy complicada la aprobación del presupuesto para 2018». Para el banco estadounidense, «sin un presupuesto para 2017, la falta de aprobación de un presupuesto para 2018 podría ser el desencadenante para el actual gobierno para renunciar y convocar nuevas elecciones».

Elecciones anticipadas

La posibilidad de elecciones anticipadas es uno de los principales temores de los inversores, ante la posibilidad de un acercamiento entre el PSOE y Podemos que pudiera hacer factible un pacto de gobierno que incluya algunos de los postulados del partido que lidera Pablo Iglesias, que generan bastante preocupación en el mercado. «El resultado, en el caso de elecciones, podría traer de vuelta en los mercados preocupaciones sobre las consecuencias económicas de una alianza de centro izquierdo con la extrema izquierda», indican en Bank of America Merrill Lynch.

Para los analistas del banco estadounidense, a pesar de que a día de hoy las encuestas apuntan a que el resultado sería semejante al de la última convocatoria electoral, hay que tener en cuenta que la falta de liderazgo de la que adolecía hasta ahora el PSOE y el impacto de los sucesivos casos de corrupción que afectan al PP podrían hacer variar el escenario en los próximos meses.

Por esa razón consideran que un gobierno de PSOE y Podemos con algún apoyo externo podría reforzar sus posibilidades, impactando en los mercados. «La evolución de los activos españoles ha estado ignorando los riesgos que tal resultado electoral podría suponer al crecimiento y al desempeño fiscal de la economía española», señalan.

Sin embargo, la mayor parte de los expertos confía en que esta incertidumbre no haga zozobrar el escenario político en el más corto plazo. Así, por ejemplo, en Barclays defienden que la elección de Pedro Sánchez no tiene por qué propiciar elecciones anticipadas en 2017 y, tal vez, ni siquiera en 2018.

Barclays cree que Sánchez se centrará en el corto plazo en recuperar apoyo político

«El facto clave para las elecciones anticipadas es la evolución de las encuestas. Éstas siguen señalando al PP aún por delante con comodidad, sin cambios significativos en la distribución de votos», indican los analistas del banco británico. En su opinión, y dada la resistencia del PP a los casos de corrupción, «esto significa que si las elecciones anticipadas deben celebrarse en 2017, el resultado sería probablemente similar al de 2016 y 2015».

Teniendo en cuenta esto, consideran «muy improbable» que el nuevo líder del PSOE «precipitara las elecciones, ya que un resultado muy diferente al de las dos últimas elecciones parecería poco probable». Por esa razón, señalan más factible que Pedro Sánchez se centre en el corto plazo en tratar de recuperar parte del millón de votos que Podemos ha arrebatado a los socialistas en los últimos tiempos.