La victoria de Pedro Sánchez en las primarias no sólo ha convulsionado el panorama político, también el empresarial. Altos directivos, asociaciones y patronales ven con inquietud las medidas económicas que el nuevo líder socialista ha pregonado en su campaña frente a Susana Díaz. La campaña que le ha llevado a lo más alto del PSOE, desde donde intentará dar el salto al Palacio de la Moncloa. Lo que preocupa a muchos empresarios es que Sánchez materialice en un futuro programa electoral propuestas ya avanzadas: como la reducción de la jornada laboral a 35 horas, la subida a 1.000 euros del salario mínimo o una renta básica que se materializaría con un impuesto negativo sobre la renta. Javier Vega de Seoane, presidente del Círculo de Empresarios, reflexiona sobre el terremoto que ha generado Sánchez en las filas socialistas. Y sobre las consecuencias que puede tener un giro a la izquierda de los planteamientos económicos del PSOE. El portavoz de los empresarios pide, por encima de todo, «serenidad»; y que los políticos huyan de los «garrotazos». El objetivo: afianzar con reformas una recuperación aún demasiado frágil.

Pregunta.- ¿Cómo están percibiendo los empresarios del Círculo la convulsión interna en el PSOE?

Respuesta.- Siempre y cuando el sistema institucional funcione, da igual que los gobiernos sean de izquierdas o derechas, el signo no nos preocupa. De hecho, creemos que la alternancia es buena. Lo que nos inquieta es que el mundo está en plena transformación y nuestros políticos y gobernantes deberían dedicarse a preparar al país, con reformas en profundidad y consensuadas para que sean duraderas. No es que afrontemos una nueva Transición, pero España sí que vuelve a necesitar grandes consensos. Hay que orientar las ideas en esa dirección, en mejorar la competitividad, en posibilitar que el país crezca. De lo contrario, no podremos generar empleo ni pagar la deuda ni reducir el déficit. Ni sostener, por tanto, un estado de bienestar que cada vez cuesta más caro.

P.- ¿Y lo que está sucediendo en el PSOE representa una amenaza?

R.- Nos inquieta ver cómo los políticos utilizan su energía en pelearse entre ellos y en demonizar a otros. Lo que ha hecho el señor Sánchez, ganar las primarias, tiene mucho mérito. Pero está utilizando su energía en algo que no es bueno para el país. Está demonizando no sólo a Rajoy; también al PP, que es el partido del Gobierno, al que han votado más de siete millones de españoles, con independencia de que tenga que hacer sus deberes y regenerarse. Es muy negativo y nos inquieta, porque lo que necesitamos estabilidad, reducir el nivel de incertidumbre, para que el proceso de crecimiento de España siga.

Nos inquieta ver cómo los políticos utilizan su energía en pelearse entre ellos y en demonizar a otros

P.- ¿Cree que la tensión seguirá instalada en el panorama político, una vez dejadas atrás las primarias del PSOE?

R.- Puedo entender que lo que ha dicho el señor Sánchez fuera necesario en un momento determinado, para ganar las primarias. Pero ya ha ganado. Ahora debería pensar en el país y en su partido. Serénese usted un poco y no sigamos con el duelo a garrotazos, porque no va en beneficio del pueblo español, que es el que elige a los políticos para que se ocupen de resolver los problemas, no de pegarse.

P.- ¿Temen un viraje del PSOE en materia económica que vaya en contra de los planteamientos que ustedes defienden? A saber, estabilidad, reformas, etc.

R.- Vemos que los políticos en general están muy interesados en su core business, que es ganar las elecciones. Eso es un juego a corto plazo porque siempre hay elecciones a la vista. En las primarias, Sánchez no estaba concentrado en qué le conviene a España, sino en lo que le convenía para ganarlas. Ahora está concentrado en qué le conviene porque habrá otras elecciones pronto. El PSOE, por fortuna, es un pilar muy importante para nuestra democracia y es algo más que Sánchez. Igual que el señor Trump no está haciendo todos los disparates que pretendía, porque hay unas instituciones que no le dejan, imagino que aquí pasará lo mismo. Habrá muchos diputados que sean sensatos y entiendan que algunas cosas no son buenas para España.

El pueblo español elige a los políticos para que se ocupen de resolver los problemas, no de pegarse

P.- O sea, que Sánchez cambiará de opinión…

R.- Imagino que Sánchez se irá moderando, será más razonable y no hará ni dirá las cosas que está diciendo. Lo que está proponiendo (derogar la reforma laboral, reducir la jornada de trabajo a 35 horas, subir el salario mínimo…) va en sentido contrario a la mejora de la competitividad de España. Y eso es malo porque generará desempleo. Esta es la primera preocupación que debería tener. Él y sus asesores deben tener formación suficiente para saber que aunque esto jalee mucho a la parroquia va en contra de solucionar el principal problema que tiene España, que es el desempleo. Hay que generar confianza y ser responsables. Si no la inversión se irá a otro sitio.

P.- El terremoto en el PSOE se produce en un momento en que la vida política ya está convulsionada de por sí, por los casos de corrupción. ¿Está luchando el Gobierno del PP como debería para frenarla? Porque la corrupción es, y será, un argumento de peso para Sánchez, Podemos y quienes quieren derrocar a Rajoy.

Igual que el señor Trump no está haciendo todos los disparates que pretendía, aquí pasará lo mismo

R.- Igual que Alemania no se percibe desde aquí como un país corrupto, tampoco España se ve corrupta a ojos de los alemanes. ¿Por qué? Porque no somos corruptos. Hay casos terribles, escandalosos, tremendos, que hay que cortar por lo sano. Pero tampoco pensemos por eso que somos un país corrupto. Según Transparencia Internacional, una institución con total credibilidad, España ha bajado posiciones en el índice de percepción de la corrupción y está en el puesto 41.. Hay otro indicador que mide el contacto directo con la corrupción, no la percibida sino la vivida; por ejemplo, un soborno. Pues bien, España está dentro del 5% de los países más limpios del mundo. ¿A quién se le ocurre sacarle un billete a un policía para que te quite una multa? ¿O pagar a un catedrático para que apruebe a tu hijo? No se nos ocurre, porque el tejido social en España es limpio.

P.- Entonces, ¿por qué hay un sentimiento cada vez más generalizado en la sociedad de que la corrupción es inherente a la clase política española?

R.- ¿Por qué tenemos una percepción tan mala? En parte porque tenemos una Justicia muy lenta. Los mismos casos nos pasas por las narices una y otra vez. Además somos un país muy cainita y es un tema que vende mucho en los medios de comunicación. Los casos de corrupción están centrados en las contratas, en los gobiernos autonómicos y municipales. Pero el país es limpio.

Critique a su adversario político pero no lo demonice, no se quede en el “no es no”

P.- El INE acaba de certificar que la economía española ha salido de la crisis, que volvemos a los niveles anteriores al pinchazo en términos de PIB. ¿Es optimista o aún vislumbra riesgos?

R.- Vamos bien pero la situación de España es muy frágil, porque tenemos mucha deuda. ¿Qué pasa si empiezan a subir los tipos de interés o el coste de la energía? Tenemos vientos que siguen soplando de popa y cierta estabilidad. Pero ésta es frágil, porque hay muchos que quieren desestabilizar el sistema. La cosa puede complicarse mucho, por eso hay que utilizar la energía para el país vaya mejor, no volver al duelo a garrotazos, con líderes políticos que dividen a la sociedad, que no la unen en un proyecto común. Es lo que está pasando en Cataluña o con quienes vuelven a recrear las dos Españas otra vez, cuando por suerte salimos hace mucho de eso. Critique a su adversario político, pero no lo demonice, porque las grandes reformas tienen que ser pactadas. No se quede en el “no es no”, en el objetivo de que el PP se hunda, porque tiene siete millones de votos detrás.

P.- Ustedes, los empresarios, ¿se sienten demonizados?

R.- Los empresarios no tenemos buena imagen en la sociedad y creo que no es justo, porque quienes generan riqueza y empleo somos nosotros; también quienes sostenemos el estado de bienestar. Es verdad que habrá empresarios chorizos, pero la mayor parte es gente buena, decente, comprometida no sólo con su proyecto sino con la sociedad. Es tan injusto como generalizar en el caso de los políticos, porque no todos son corruptos.